Jon Salsamendi Entrenador de Orio

“Si queremos volver a ganar una bandera, tenemos que mejorar”

Una entrevista de Jokin Victoria de Lecea - Sábado, 28 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Jon Salsamendi, entrenador de Orio.

Jon Salsamendi, entrenador de Orio. (Ruben Plaza)

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Jon Salsamendi, entrenador de Orio.

Orio. ¿Qué supuso la victoria de la semana pasada en aguas de Orio?

-Evidentemente esta victoria nos trajo mucha alegría y para el deportista cualquier triunfo es el cheque de fin de mes o la vitamina que le hace estar más contento. Fue especial también por ser en casa y por la forma que se ganó. Luego, fríamente y dentro de la perspectiva del análisis de rendimiento del equipo, esto ratifica la idea que tenía en mente. El inicio de la liga nos sacó de la tanda de honor y hemos hecho regatas que, en mi opinión, eran para estar en la pelea. Pero era una comparación subjetiva. Lo tenía claro, pero mantener ese discurso cuesta.

¿Cómo vivieron esa regata tan igualada?

-Fue una regata espectacular en general, pero la tanda de honor en particular fue impresionante. En el minuto 16 había cuatro traineras capaces de ganar la bandera, con no más diferencia de un segundo, algo que yo por lo menos no recuerdo. A falta de un minuto Zierbena nos sacaba tres o cuatro segundos, la mayor diferencia que nos había sacado, y parecía definitivo, pero cogimos las dos olas y conseguimos ganar en la última palada, literalmente.

¿Se ha hecho duro este inicio de temporada?

-Sí, esa dureza la hemos vivido. Por eso le doy mucho mérito no solo a lo que hemos hecho este fin de semana. La regata de Castro nos ayudó mucho porque era la primera que remábamos en tanda de honor. Cualquier equipo puede tener un día malo y fallar, como les pasa a todos, pero nosotros no teníamos margen para que nos salieran las cosas mal porque si no ese discurso que mantenía no hubiera sido válido ni dentro del equipo.

¿Qué hacen para superar esos malos momentos?

-Hay dos opciones: asumir la dureza de la competición como un niñato, yo lo llamo así, o como un remero. Si un remero está mal, lo que tiene que intentar es estar mejor. Hacer autocrítica y cuando cree que lo está haciendo bien, seguir. Nos ha salvado el mes de julio, que mantuvimos los pies en el suelo y seguimos intentando hacer las cosas como siempre, sin desvariar porque los puestos que conseguíamos no eran los que queríamos. Hay que asumir que por mucho que lo hagas bien la dinámica de la liga te lleva por un lado.

¿Esperaba verse a las primeras de cambio fuera de la tanda de honor?

-Nos hemos encontrado con un gran Zierbena, un gran Santurtzi, un gran Donostiarra… ya se avisaba y si tengo que ponerme algo negativo hacia mí es que contaba con poder perder en la primera regata entre cinco y diez segundos con respecto al ganador, pero no contaba con ser sextos. Había una visión de que podía pasar y pasó. Me apunto el tanto negativo yo particularmente, ni la plantilla, ni el club, ni nada. Esa regata nos llevó dónde nos llevó y ahora queremos aprovecharlo.

Mantener el discurso es una de las claves que resalta.

-Con los argumentos que teníamos de nivel de la plantilla y de rendimiento, en cualquier momento podíamos ganar pero, al entrar en esas fases de negativismo, cuanta más calidad tenga el equipo más peligro corre porque asumir las cosas es más complicado. Ahí es cuando el remero tiene que comportarse como un remero y entender la situación. Saber quién es y, si le está yendo mal, saber que tiene mucho en la mano. Es lo que he tratado de trasmitir en todo momento. Ahí ha demostrado el equipo que ha asumido lo que tiene que asumir para aspirar a lo que quiere, que es la bandera.

¿Personalmente ha tenido dudas?

-Cuando eres alguien que estudia y analiza las cosas, te tienes que fiar de las primeras impresiones. Yo me fío de esas impresiones cuando estoy tranquilo. Por la manera de hacer las cosas, las medidas, los remos, las nivelaciones… no es que haya dudas, pero evidentemente repasas. Aunque yo no nos veía tan lejos de lo que teníamos que estar. Sí que he vivido como entrenador esos momentos de preguntarme a ver cómo salimos de aquí y que mandaría todo a la mierda. Pero luego toca asentar y, además, el remero tiene el derecho de que el entrenador esté al 100%. Tenemos demasiados argumentos positivos como para desvariar y, si alguien espera que empiece a hacer experimentos, lo tiene jodido porque vamos a seguir en esta línea.

La victoria no supone una recuperación milagrosa tampoco.

-Así es, el lunes, en la primera palada, lo que dijimos fue que hemos ganado y eso quiere decir que el que no ha ganado tiene un motivo más para ganarnos. Fuimos a por ellos y ahora vendrán ellos. A nadie le gusta ser segundo cuando aspira a ganar y, cada vez que ganas, estás poniendo más caro volver a ganar porque espabilas a los demás, si es que había que hacerlo más. Si queremos volver a ganar, hay que mejorar. Intentaremos entrar en esa línea de mejora y aprovechar nuestros recursos. Trataremos de estar de estar a la altura de la competición y a ver si disfrutamos de esa pelea de ganar

Su principal rival para lograr victorias es Urdaibai, ¿qué siente al verles ahí arriba?

-Siempre me alegraré. Evidentemente quiero ganarles siempre y ahora al que tengo que mimar y cuidar, de quién me preocupo, es de los remeros de Orio. Evidentemente la simpatía, el cariño y el aprecio que tengo por el pueblo y el club de Bermeo no lo voy a perder nunca, al igual que pasa con Astillero. Sin embargo, los protagonistas ahora son otros en Bermeo y es mérito de los que están allí lo que están haciendo y eso es algo que tienen que valorar los bermeotarras.

las claves

Orio- ¿Qué supuso la victoria de la semana pasada en aguas de Orio?

-Evidentemente esta victoria nos trajo mucha alegría y para el deportista cualquier triunfo es el cheque de fin de mes o la vitamina que le hace estar más contento. Fue especial también por ser en casa y por la forma que se ganó. Luego, fríamente y dentro de la perspectiva del análisis de rendimiento del equipo, esto ratifica la idea que tenía en mente. El inicio de la liga nos sacó de la tanda de honor y hemos hecho regatas que, en mi opinión, eran para estar en la pelea. Pero era una comparación subjetiva. Lo tenía claro, pero mantener ese discurso cuesta.

¿Cómo vivieron esa regata tan igualada?

-Fue una regata espectacular en general, pero la tanda de honor en particular fue impresionante. En el minuto 16 había cuatro traineras capaces de ganar la bandera, con no más diferencia de un segundo, algo que yo por lo menos no recuerdo. A falta de un minuto Zierbena nos sacaba tres o cuatro segundos, la mayor diferencia que nos había sacado, y parecía definitivo, pero cogimos las dos olas y conseguimos ganar en la última palada, literalmente.

¿Se ha hecho duro este inicio de temporada?

-Sí, esa dureza la hemos vivido. Por eso le doy mucho mérito no solo a lo que hemos hecho este fin de semana. La regata de Castro nos ayudó mucho porque era la primera que remábamos en tanda de honor. Cualquier equipo puede tener un día malo y fallar, como les pasa a todos, pero nosotros no teníamos margen para que nos salieran las cosas mal porque si no ese discurso que mantenía no hubiera sido válido ni dentro del equipo.

¿Qué hacen para superar esos malos momentos?

-Hay dos opciones: asumir la dureza de la competición como un niñato, yo lo llamo así, o como un remero. Si un remero está mal, lo que tiene que intentar es estar mejor. Hacer autocrítica y cuando cree que lo está haciendo bien, seguir. Nos ha salvado el mes de julio, que mantuvimos los pies en el suelo y seguimos intentando hacer las cosas como siempre, sin desvariar porque los puestos que conseguíamos no eran los que queríamos. Hay que asumir que por mucho que lo hagas bien la dinámica de la liga te lleva por un lado.

¿Esperaba verse a las primeras de cambio fuera de la tanda de honor?

-Nos hemos encontrado con un gran Zierbena, un gran Santurtzi, un gran Donostiarra… ya se avisaba y si tengo que ponerme algo negativo hacia mí es que contaba con poder perder en la primera regata entre cinco y diez segundos con respecto al ganador, pero no contaba con ser sextos. Había una visión de que podía pasar y pasó. Me apunto el tanto negativo yo particularmente, ni la plantilla, ni el club, ni nada. Esa regata nos llevó dónde nos llevó y ahora queremos aprovecharlo.

Mantener el discurso es una de las claves que resalta.

-Con los argumentos que teníamos de nivel de la plantilla y de rendimiento, en cualquier momento podíamos ganar pero, al entrar en esas fases de negativismo, cuanta más calidad tenga el equipo más peligro corre porque asumir las cosas es más complicado. Ahí es cuando el remero tiene que comportarse como un remero y entender la situación. Saber quién es y, si le está yendo mal, saber que tiene mucho en la mano. Es lo que he tratado de trasmitir en todo momento. Ahí ha demostrado el equipo que ha asumido lo que tiene que asumir para aspirar a lo que quiere, que es la bandera.

¿Personalmente ha tenido dudas?

-Cuando eres alguien que estudia y analiza las cosas, te tienes que fiar de las primeras impresiones. Yo me fío de esas impresiones cuando estoy tranquilo. Por la manera de hacer las cosas, las medidas, los remos, las nivelaciones… no es que haya dudas, pero evidentemente repasas. Aunque yo no nos veía tan lejos de lo que teníamos que estar. Sí que he vivido como entrenador esos momentos de preguntarme a ver cómo salimos de aquí y que mandaría todo a la mierda. Pero luego toca asentar y, además, el remero tiene el derecho de que el entrenador esté al 100%. Tenemos demasiados argumentos positivos como para desvariar y, si alguien espera que empiece a hacer experimentos, lo tiene jodido porque vamos a seguir en esta línea.

La victoria no supone una recuperación milagrosa tampoco.

-Así es, el lunes, en la primera palada, lo que dijimos fue que hemos ganado y eso quiere decir que el que no ha ganado tiene un motivo más para ganarnos. Fuimos a por ellos y ahora vendrán ellos. A nadie le gusta ser segundo cuando aspira a ganar y, cada vez que ganas, estás poniendo más caro volver a ganar porque espabilas a los demás, si es que había que hacerlo más. Si queremos volver a ganar, hay que mejorar. Intentaremos entrar en esa línea de mejora y aprovechar nuestros recursos. Trataremos de estar de estar a la altura de la competición y a ver si disfrutamos de esa pelea de ganar

Su principal rival para lograr victorias es Urdaibai, ¿qué siente al verles ahí arriba?

-Siempre me alegraré. Evidentemente quiero ganarles siempre y ahora al que tengo que mimar y cuidar, de quién me preocupo, es de los remeros de Orio. Evidentemente la simpatía, el cariño y el aprecio que tengo por el pueblo y el club de Bermeo no lo voy a perder nunca, al igual que pasa con Astillero. Sin embargo, los protagonistas ahora son otros en Bermeo y es mérito de los que están allí lo que están haciendo y eso es algo que tienen que valorar los bermeotarras.

“Contaba con poder perder en la primera regata entre cinco y diez segundos con respecto al ganador, pero no con ser sextos”

“Nos ha salvado el mes de julio, que mantuvimos los pies en el suelo y seguimos intentando hacer las cosas como siempre”

“A nadie le gusta ser segundo cuando aspira a ganar y, cada vez que ganas, pones más caro volver a ganar porque espabilas a los demás”

análisis de salsamendi

Urdaibai: “Está dando un nivel impresionante. Son los campeones de liga y ganadores de la primera jornada de La Concha con récord. Hay un precedente, pero se les ve con más seguridad y es impresionante el hambre de ganar que tienen. Me sigue impresionando eso de Bermeo”.

Kaiku: “Creo que tiene el mejor entrenador y si trabaja es por algo. Y cuando se trabaja así, se consiguen cosas. Han camuflado sus carencias y tienen más calidad de lo que la gente piensa. Para conseguir la categoría han ido sobrados y no se van a conformar con eso”.

Ondarroa: “Ha cambiado el técnico y la plantilla entera. Al principio muchos pensaban que este año era un marrón para Errasti y para Ondarroa, pero en invierno ya avisaron. Pero estar en segunda tanda, con opciones de ganarla, es superar con mucho las expectativas”.

Santurtzi: “No dudaba que alguna vez podía meterse entre los cuatro primeros, pero han sido los que han puesto muy caro el estar en la tanda de honor. Hay un buen trabajo hecho. Tienen un equipo un poco heterogéneo, pero bien complementado”.

Zierbena: “Plantilla contrastada y bien trabajada para aspirar a lo que se propongan. Todos contábamos que iban a estar en tanda de honor y han demostrado que están para ganar. Han pegado muchos palos y cualquier día van a ganar”.

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