Carta al orégano

Envío de cartas a iritzia@deia.eus - Miércoles, 25 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Esta planta salvaje, libre y olorosa nace donde quiere, pero también donde le dejan. Su porte esbelto de modelo natural de campo, sin aditivos postizos, descalzo y desnudo de pies a cabeza, le hacen brillar por su sencillez de verde oliva, de verde orégano. Su cabeza granada de sol y de luna recorre los olores de las estrellas y las brisas de la noche para cuando seca llevarla a todas las cocinas más ilustres y humildes del mundo sobre todo, donde saben apreciar su ternura y vigor. Deberíamos aprender de ella, de esa planta sabrosa y exquisita: primero deja posar a las mariposas blancas, luego a las de colores, cuanto más colores mejor. Con el aire del sur se crece y embellece, como nos pasa a nosotros cuando arriban las gentes de África. Tendremos niños mulatos, la belleza caminando...

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120