Transición energética

La industria de automoción carga contra los ataques del Gobierno al diésel

Recuerda que pone en riesgo unas plantas en el Estado español que producen 1,2 millones de coches de gasóleo

Xabier Aja - Viernes, 13 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Control de emisión de gases en el tubo de escape de un vehículo diésel.

Control de emisión de gases en el tubo de escape de un vehículo diésel. (Foto: Afp)

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Control de emisión de gases en el tubo de escape de un vehículo diésel.

BILBAO- La afirmación de la ministra española de Transición energética, Teresa Ribera, de que “el diésel tiene los días contados” ha levantado ampollas en la poderosa industria de automoción del Estado español, entre las que se incluye al sector industrial vasco más importante, y ayer todas las asociaciones empresariales ligadas al automóvil cuestionaron una frase que puede producir un cambio sustancial en el mercado con una rapidez que no es fácil de asimilar ni por fabricantes de coches, ni por refinerías, con el perjuicio económico subsiguiente que puede generar.

La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) ha pedido moderación al Gobierno español en torno a la tecnología diésel tras recordar al Ejecutivo que la industria española tiene 17 plantas que producirán, según las previsiones para este 2018, unos 1,2 millones de vehículos con motorizaciones diésel que utilizan el gasóleo como combustible.

Los fabricantes de automóviles señalaron que la anunciada subida de impuestos al gasóleo y los mensajes sobre el escaso futuro de la tecnología diésel en el coche particular por las crecientes prohibiciones en numerosas ciudades de Europa a que los automóviles con motor diésel de las primeras generaciones circulen por sus calles pueden hundir el mercado de este tipo de vehículos de un día para otro lo que, según Anfac, acarrearía graves consecuencias para el empleo, la industria y el propio medioambiente que se quiere proteger con las limitaciones a las motorizaciones de gasóleo.

Es cierto que este conflicto no alcanzaría los niveles actuales sin los errores de fabricantes como Volkswagen cuando decidió trucar sus motores TDI, en principio en el mercado Estados Unidos, para presentar datos de emisiones de partículas y de óxidos de nitrógeno (NOx) que sí se han demostrado ser dañinas ambientalmente, menores de las reales pero no hay que olvidar que la apuesta europea por los motores diésel en los automóviles fue un intento exitoso para defender el mercado interno ante la temida, en su momento, presunta invasión de coches japoneses cuyos fabricantes no apreciaban dicha tecnología, al igual que coreanos y estadounidenses, en otra época.

Según recordaron en Anfac, más de 40.000 personas y las citadas 17 fábricas en España están directamente vinculadas a la producción y venta de vehículos que usan gasóleo como combustible. El presidente de Anfac, José Vicente de Los Mozos, y el vicepresidente ejecutivo, Mario Armero, se reunieron el martes con la ministra Teresa Ribera para presentarle “la estrategia de la industria de la automoción y establecer con ella un clima de trabajo y normalidad”.

Armero indicó la necesidad de ir de la mano hacia un nuevo modelo de movilidad “con cero y bajas emisiones” pero también para intentar atacar el problema del envejecimiento del parque automotor del Estado español que ha envejecido un 50% en solo diez años, eso sí los de la crisis, de forma que un automóvil tiene ahora de media 12,2 años, así como el desarrollo del mercado del vehículo alternativo, con el horizonte de los coches eléctricos o de hidrógeno.

competitividadPara la industria del sector de automoción, un cambio brusco en la normativa fiscal ligada con el automóvil en un sólo país de la UE, caso, por ejemplo, español, “crea una incertidumbre que solo puede provocar que perdamos oportunidades de nuevas adjudicaciones de modelos y con ello, que nuestra industria se debilite gravemente”, explicó De Los Mozos. La industria del motor aclara que no están en contra de los cambios pero sí de que se hagan sin un periodo apropiado de transición. “Los fabricantes están preparados para adaptarse a las políticas medioambientales y sociales, como ya han demostrado en el pasado, pero se necesita una transición ordenada y una gestión adecuada de estos cambios”.

En la misma línea argumental, el presidente de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor (Ganvam), Lorenzo Vidal de la Peña, solicitó al Gobierno español que encauce la “cruzada” contra las motorizaciones diésel y evite lanzar descalificaciones contra esta tecnología cuando es un hecho que los nuevos propulsores diésel Euro 6 emiten, según el sector, la misma cantidad de partículas que uno de gasolina, pero menos dióxido de carbono (CO2).

La asociación subraya que las matriculaciones de vehículos diésel han caído sustancialmente estos últimos cinco años. “Estas afirmaciones suponen además un efecto negativo para un sector económico estratégico como es el de la automoción porque tiran por tierra todo el esfuerzo y la inversión tecnológica realizada en reducir al mínimo el potencial contaminante de estos vehículos”.

Ganvam considera “temerario que la ministra haga estas declaraciones porque es evidente que no está teniendo en cuenta que, con las tecnologías de hoy día el diésel expulsa menos gases de efecto invernadero, que es justo lo que nuestro país debe reducir para cumplir con los objetivos medioambientales a nivel internacional”, sentenció Vidal.

En cualquier caso, una caída rápida de las motorizaciones diésel, -recuérdese que en 2012, el 70% de los coches nuevos matriculados era de gasóleo y ahora es la mitad, el 35%-, puede afectar a una industria que supone el 10% del PIB del Estado español y que emplea a unos 200.000 trabajadores, con trabajos más estables y mejor retribuidos que la media, según reconocen los sindicatos. Y también hay que tener en cuenta el efecto en las refinerías porque el consumo de gasóleo aunque sigue creciendo lo hace menos que las gasolinas.

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