PRIMER beatle que actúa en Euskadi

Ringo Starr, con mucha ayuda de sus amigos

EL LEGENDARIO BATERÍA, PRIMER beatle que actúa en Euskadi, ofreció una verbena nostálgica y vip ante unos 1.500 fans que disfrutaron de múltiples versiones

Andrés Portero - Lunes, 2 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Ringo Starr deleitó al Palacio Euskalduna con la ayuda de su espectacular All Starr Band. Fotos: Oskar González

Ringo Starr deleitó al Palacio Euskalduna con la ayuda de su espectacular All Starr Band. Fotos: Oskar González

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Ringo Starr deleitó al Palacio Euskalduna con la ayuda de su espectacular All Starr Band. Fotos: Oskar González

BILBAO- Septuagenario pero en buena forma, divertido y derrochando buen rollo aunque falto de carisma artístico. Así se presentó anoche Ringo Starr en Bilbao, en Euskalduna Jauregia, en una velada marcada por el divertimento, la nostalgia y cierto aire de verbena virtuosa en la que el exBeatle rescató algunas canciones de los Fab Four junto a numerosas versiones de los grupos (Toto, Men at Work, 10cc, Santana) de los que provienen los músicos de su banda, amigos a los que dio carrete y micrófono hasta el punto de oscurecer su papel como líder.

Ringo, que prometió “diversión y buena música” al arrancar la noche, tocó alrededor de una veintena de canciones en su primera visita vasca, en el marco de la gira europea de su reciente, bientencionado y discreto Give me more love. Eso sí, no sonó ni una de ellas. Ni siquiera We’re in the road again, que habría funcionado como clara declaración de principios. El histórico batería siempre fue un tipo peculiar que adoptó el papel de bufón divertido, sabedor de que era (de largo) el más intrascendente artísticamente del cuarteto.

Cuando somos conscientes de nuestras limitaciones, podemos ser más felices. Ringo lo pareció anoche. Su estatus de millonario en el último medio siglo y su nombramiento como Sir no se explicarían, ni de lejos, por las ventas ni la calidad de su guadianesca obra musical en solitario. ¿Cómo no va a disfrutar, arriba y debajo de un escenario al que salió corriendo, informal, vestido de negro y haciendo el signo de la paz?

Finalmente, Ringo se estrenó en Euskalduna, no en el BEC, como estaba previsto. Por razones de mercado: venta de entradas moderada. En el palacio bilbaino rozó las tres cuartas partes del aforo, cerca de 1.500 entradas;y las que no se vendieron costaban un centenar de euros. Respondió gente madura y con posibles. Algunos con pancartas pacifistas. Los más jóvenes serían descendientes de aquellos hippies y adelantados de los 60 y 70. Y hubo hasta algunos niños.

Sin pantallas, en un escenario superpoblado y con un fondo floreado y estrellas colgantes, Ringo arrancó con Matchbox, uno de aquellas versiones rockeras (de Carl Perkins) con las que The Beatles aprendieron a tocar en Liverpool y en los primeros bolos de Hamburgo. Le siguió It don’t come easy, una canción propia de 1973, ambas con él a la voz líder.

A pesar de estar rozando los 80 años, pronto se advirtió su buena forma física y su simpatía. Y también su escasa madera de líder, bien bailando como un jubilado en un hotel de Benidorm o guareciéndose tras de una de las dos baterías, lejos del brillo de los focos abrasivos que trituran a las estrellas. Lo hizo en el tercer tema, Dreadlock holiday,un reggae de 10cc que permitió cantar al bajista Graham Gouldman.

Su pase a segunda fila no resultó anecdótico, ya que más de la mitad del repertorio lo vivió con sus baquetas, dejando los focos a su grupo, bautizado como His All-Stars Band. El nombre no es gratuito aunque la formación actual palidece en la comparación con aquellas en las que sus lugartenientes eran los teclistas Dr. John o Billy Preston, el guitarrista Joe Walsh (Eagles), el batería y cantante Levon Helm (The Band) o el productor Todd Rundgren.

estrellasNada que objetar a los músicos actuales, amigos de los que recibió mucho más que “un poco de ayuda”. A la cabeza, el cantante Gregg Rolie, quien compartió gloria con Santana y que firmó los mejores momentos de la velada al atacar Evil ways, Black magic woman/Gypsy queen y Oye cómo va, entre barridos de su Hammond.

Vacilón sonó Down under, de Men at Work, a cargo de Colin Hay, y la verbena VIP se coronó también con I’m not in love, nuevamente con liderazgo de Gouldman. Más pasteleros sonaron los temas de Toto, producto AOR de los 80 del que Steve Lukather, su guitarrista (calcó el mástil de Santana pero se excedió en solos de regusto heavy), rescató éxitos olvidables como Rosanna o Hold the line, coreados por los fans.

fans entregadosEntre tanto éxito ajeno y con los fans encantados, Ringo, que llegó a abandonar el escenario en dos canciones, regresó al micrófono para intercalar temas propios como Anthem y Photograph con versiones de The Beatles, como You’re sixteen..., y temas propios de los de Liverpool que cantó Ringo.

Del fresco pero poco conocido I wanna be your man al popularYellow submarine, con guiño a Led Zeppelin incluido, que se recibió con alborozo y bailes aunque sonara infantil y verbenero. El agur llegó con With a little help from my friends, al que sumaron los coros de Give peace a chance. No podía ser de otra forma tras tanta ayuda de sus amigos. ¿Quizás excesiva?

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