felices por el éxito

La Cultural: “El ascenso es merecido, llevábamos años peleando”

El presidente Jon Andoni Bengoetxea, el entrenador Igor Núñez, el capitán Ibon Arizmendiarrieta y el goleador Mikel Pradera, felices por el éxito de la Cultural

Jon Baraja - Martes, 26 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Los jugadores de la Cultural de Durango celebran en Tabira el ascenso a Segunda B.Foto: Oskar González

Los jugadores de la Cultural de Durango celebran en Tabira el ascenso a Segunda B.Foto: Oskar González

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Los jugadores de la Cultural de Durango celebran en Tabira el ascenso a Segunda B.Foto: Oskar González

durango- Cientos de durangarras amanecieron ayer con una sonrisa de oreja a oreja. Y no porque al levantar la persiana volvieran a ver el cielo despejado por tercer día consecutivo, sino por lo vivido el domingo, cuando la Cultural finiquitó con éxito la fase de ascenso a Segunda División B. La faena se redondeó en un campo de Tabira a rebosar, que presenció la victoria de los locales por 2-0 frente a un San Fernando grancanario al que ya había tomado ventaja en el duelo de ida, en el que los vizcainos vencieron 0-1. Así, militarán en la categoría de bronce la próxima temporada, la del centenario de un club fundado en 1919.

Uno de los más ilusionados con lo logrado es el presidente, Jon Andoni Bengoetxea, para el que las celebraciones terminaron la noche del domingo. “Hoy ya toca hacer gestiones en la parte que me toca”, explicó ayer a DEIA. El salto de categoría “no cambia tanto el trabajo en lo deportivo, pero sí en lo administrativo”, matizó el dirigente, quien adelanta que “el presupuesto se tiene que ampliar, pero lo podremos afrontar, aunque sin locuras y con la austeridad que nos caracteriza”. Tratarán de “mantener el bloque y dar algunas pinceladas, fieles a nuestra idea”, asegura un Bengoetxea que cree que “todo el trabajo ha merecido la pena solo por ver la ilusión que se ha generado, nunca había visto Tabira así”.

Recién finalizada la campaña, no queda otra que empezar a pensar desde ya en el exigente curso que viene. Y es que la inmensa mayoría de los rivales a los que se deberá enfrentar acumulan ya mes y medio de vacaciones y cuentan con sus plantillas bastante avanzadas. Unas horas después de sellar el ascenso, resulta una quimera marcarse metas. “Hay que ver qué nivel competitivo podemos dar en Segunda B. Al igual que esta temporada nos hemos ido poniendo objetivos a medida que se iban cumpliendo las jornadas, creo que el año que viene ocurrirá algo parecido. A partir de ahí, irán surgiendo nuevos retos”, apunta el entrenador, Igor Núñez. “Más que el ascenso, contagiar ilusión y alegría a todo el pueblo y a tanta gente que vino a dejarse la garganta para apoyar al equipo es el mayor premio que puede tener cualquier club”, presume el técnico.

En la misma sintonía, el capitán Ibon Arizmendiarrieta describe lo vivido en Tabira como “impresionante, durante el año vienen 150 o 200 personas y ver el campo así, para un durangués como yo, es muy emocionante”. “En un play-off no hay partido fácil, se sufre siempre. Hemos estado bastante cómodos, pese a algunas fases en las que nos han tenido un poco embotellados. El ascenso es merecido, la eliminatoria ha sido nuestra y llevábamos muchos años peleando”, prosigue el lateral, que ha vivido tres play-offs en cuatro campañas. En la ronda definitiva no ha contado con minutos, ya que la ida se la perdió por sanción y el domingo permaneció en el banquillo.

El capitán sí fue titular en los dos enfrentamientos contra el Conquense, en la eliminatoria de campeones, en la que el valor doble de los goles lejos de casa les obligó a tener que alargar un mes más la temporada, de modo que “el cansancio se nota. Hicimos el viaje de vuelta de Cuenca con buenas sensaciones a pesar de la derrota y plena confianza de que lo podíamos lograr. El trabajo ha dado sus frutos”, explica Ibon. Un momento clave del choque del domingo fue el penalti cometido por el portero, Errasti, en el minuto 83. “Teníamos confianza ciega en que lo iba a parar”, subraya el capitán. Así sucedió, y evitó un tramo final al borde del infarto. “Esta semana vamos a celebrarlo a tope y después ya habrá tiempo de sentarse a hablar y ver lo que sucede”, indica Ibon respecto a la planificación de cara a la próxima temporada, aunque considera que “con la plantilla que tenemos estamos capacitados para competir perfectamente en Segunda B”.

DESDE EL QUIRÓFANOUno que ya se prepara para lo que está por llegar es el delantero Mikel Pradera, autor de la diana que abrió la lata el domingo, mediado el primer acto. El zaldibartarra se sacó una espina, pues lo hizo en la misma portería en la que marcó en propia meta frente al Conquense. “Sentí ilusión, alegría y una euforia increíble. Llevaba tiempo buscando el gol, porque no había estado acertado cara a puerta en el play-off y me quité un peso de encima. Aún así, lo importante era ganar la eliminatoria, aunque no hubiera marcado yo”, relataba ayer el ariete instantes antes de entrar al quirófano para someterse a una operación de menisco, con la intención de ponerse “a tope para la temporada que viene”.

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