concurren un total de 96.235 aspirantes

OPE Osakidetza: la lucha por un trabajo vitalicio

Más de 73.000 personas optan este fin de semana en el Bilbao Exhibition Centre de Barakaldo al 60% de las 3.335 plazas de la Oferta Pública de Empleo de Osakidetza

Idoia Alonso - Domingo, 17 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Miles de personas se enfrentaron ayer por la mañana en el Bilbao Exhibition Centre al examen de celador de las oposiciones de Osakidetza.

Decenas de aspirantes realizan un examen de la oposición de Osakidetza. (Borja Guerrero)

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Miles de personas se enfrentaron ayer por la mañana en el Bilbao Exhibition Centre al examen de celador de las oposiciones de Osakidetza.

Bilbao- Caravanas para entrar en Barakaldo y caravanas en los baños de Bilbao Exhibition Centre (BEC). Esta podría ser perfectamente la estampa de cualquier concierto de Fito Cabrales, si no fuera porque son las 7.00 horas de la mañana y este no es el horario habitual en el que se suele mover la gente del rock. La marea humana que de buena mañana invade el BEC es por un motivo menos lúdico, una Oferta Pública de Empleo. Pero no cualquier OPE, sino la superoposiciónde 3.335 plazas de Osakidetza. Y la jornada es la más masiva de todo el proceso, al que concurren un total de 96.235 aspirantes. Este fin de semana se realizarán las pruebas del 60% del total de las plazas y se espera que pasen por la feria de Ansio 73.297 personas.

Los primeros en entrar en capilla son las 17.194 personas admitidas para la categoría de celador. Dado que para este puesto no se requiere una titulación específica, no se ve una sola bata blanca por el BEC y sí mucha gente en busca de una oportunidad de meter un pié en la Administración. O lo que es lo mismo, de comprar un boleto para encontrar un trabajo vitalicio. Es el caso de Charo Rincón, una interina del Ayuntamiento de Gasteiz que no dudaría en cambiar de negociado para continuar en “la rueda” de lo público. “No creo que vaya a sacar la plaza porque no tengo puntos, pero sí espero aprobar para poder continuar trabajando”.

Otras personas, como Jurgi Irakulis, han adquirido varios cartones en este bombo de oportunidades laborales ya que se presenta a celador y a auxiliar administrativo. “Hago doblete, mañana y tarde”, dice. Por eso, este licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la UPV/EHU se ha preparado a conciencia la oposición. “Por las mañanas he estado trabajando y por las tardes estudiando todos los días de tres a ocho. Repasar, leer, resúmenes... Espero entrar en listas, aunque es la primera vez que me presento a una cosa de estas. Lo intentaré hacer lo mejor posible y que la suerte me acompañe”.

Ceremonia opositora Antes de ver el examen hay que pasar por el ritual de toda OPE. Hay que comprobar en qué mesa tienes que hacer la prueba. No parece una tarea sencilla a priori, teniendo en cuenta las dimensiones del BEC. Sin embargo, la cosa fluye en el atrio del enorme recinto ferial ya que la señalética, los 450 cuidadores de Osakidetza y los mensajes de la estridente megafonía van poniendo miguitasde pan hasta la mesa. Solo hay que encontrar el pabellón correcto según el apellido entre los tres reservados para la OPE: el 2, el 3 y el 5. Macarrilla, Macarrilla, Francisco Javier es el primer nombre de la zona 1 del pabellón 5, que acaba en la zona 30 con el último opositor: Zuzeta, Bilbao, Jon.

Lo que a las 07.00 horas es un goteo incesante de opositores en el BEC, a medida que se acercan el inicio del examen (09.00 horas) la cosa alcanza niveles de riada humana. Y en una OPE masiva, como en botica, hay actitudes para todos los gustos. Gente, como Andrea González, “atacada de los nervios”. Pero también gente, como Igor Atutxa, que es un remanso de paz. Atutxa trabaja como operario de servicios dentro de la Administración y siempre que hay oportunidad se presenta a celador. “Es ya un ritual -comenta-. Esta es la cuarta OPE, vengo sin ninguna expectativa de lograr plaza, pero lo hago por estar en las listas. Nunca sabes si te van a llamar”. Este veterano asegura que se siente “muy tranquilo, pero la verdad es que ves a mucha gente que se vuelve loca”.

Un océano de mesas corridas y sillas de cervecera es el escenario del examen. Presiden el pabellón dos relojes gigantes que tienen congelado en las pantallas el tiempo de la prueba, dos horas. Son las 08.57 horas y aún queda gente sin ocupar su asiento. Algunos rezagados se lanzan escaleras mecánicas abajo en busca de su silla. Y aunque sorprenda, hay otros que a tres minutos de empezar caminan por el BEC con una pachorra digna de estudio. Son 09.00 horas, últimas instrucciones. Se cierran las puertas. Comienza el examen. Solo 100 preguntas de test separan a toda esta gente de una de las 142 plazas de celador que hay en juego. Los más afortunados, quienes acumulan más experiencia y puntos en el puesto, ganarán el premio gordo: la plaza. Y la inmensa mayoría se deberá conformar con la pedrea de entrar en la bolsa de trabajo de Osakidetza.

etiquetas: ope osakidetza

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