“Hay que salvar la draga, ¿y luego qué?”

Tres trabajadores de La Naval piden un plan a largo plazo y apoyo de la administración para consolidar el proyecto

Un reportaje de Adrián Legasa - Domingo, 17 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

De izquierda a derecha, Imanol, Miguel Ángel y Juan Antonio, ayer en Barakaldo. Fotos: Oskar M. Bernal

De izquierda a derecha, Imanol, Miguel Ángel y Juan Antonio, ayer en Barakaldo. Fotos: Oskar M. Bernal

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De izquierda a derecha, Imanol, Miguel Ángel y Juan Antonio, ayer en Barakaldo. Fotos: Oskar M. Bernal

Estoes una montaña rusa, lo que hoy parece que pinta bien mañana se puede romper”, arranca Imanol Periañez, con casi cuarenta años de experiencia en La Naval, cuando se le pregunta por el futuro del astillero. La plantilla mira al horizonte con pesimismo a pesar del preacuerdo alcanzado entre la banca y Van Oord para terminar la draga Vox Alexia. “Es que no sabemos qué pasos se están dando para asegurar el futuro de La Naval. Sabemos que hay que salvar este barco pero, ¿luego qué?”, dice Juan Antonio De los Santos.

Completa el grupo Miguel Ángel Alonso, también cerca de cumplir cuatro décadas en la plantilla. Los tres son de Barakaldo y, convocados por DEIA en pleno corazón del municipio fabril, ponen en valor la importancia de La Naval para Ezkerraldea. “La pregunta que tiene que responder el Gobierno vasco es muy sencilla: ¿Se puede permitir la Margen Izquierda perder 2.500 puestos de trabajo?”, cuestiona Miguel Ángel mientras sus dos compañeros asienten con la cabeza.

Pese a la incertidumbre, no pierden la esperanza. La negociación entre los bancos y el armador ha pasado por fases distintas en los últimos días, pero los vaivenes han desembocado en un borrador de acuerdo. “La draga no está ni perdida ni firmada. Ojalá se firme, pero es solo la salvación a corto plazo”, dice Imanol.

“Sería mantenernos vivos un poco más, pero hay que buscar otra cosa”, coincide su compañero Juan Antonio. Cuestionado sobre si se ve trabajando en La Naval dentro de dos años, Juan Antonio responde con contundencia. “Sinceramente, no me veo”. “Yo lo veo muy jodido, la verdad”, remata Miguel Ángel.

mirar a corto plazoTrata de insuflar optimismo Imanol agarrándose a la máxima del partido a partido. “Es que no podemos mirar tan a largo plazo. De momento hay que acabar la draga. Dentro de dos años, buff... Eso es mucho mirar”, resopla.

¿Qué ha pasado para llegar hasta aquí? “Una muy mala gestión. Se contrataron un montón de barcos para una plantilla muy corta”, responde Juan Antonio, al que da continuidad Miguel Ángel: “Hemos muerto de éxito. Veníamos de nueve ERE seguidos y de buenas a primeras te encuentras con cinco barcos. Es que es una locura”.

Mirando hacia atrás, reaparece la privatización. “Es la causa principal de que estemos así. Todos los astilleros parecidos que siguen siendo públicos tienen millones de pérdidas. Los que se privatizaron con La Naval se cerraron en menos de dos años. Esto se veía venir”, dice Imanol.

Tampoco los últimos pasos en falso de algunos armadores ayudan, como el rocambolesco intento de robo del Living Stone por parte de Deme. “Cada uno al final mira su interés económico. Aquello fue inaudito, pretender llevarse el barco así, acarreando un peligro enorme”, dice Imanol. “Piratería en toda regla”, incide Juan Antonio. Los tres coinciden en que Van Oord no es el principal responsable de la crisis. “Cada uno mira sus intereses, no nos engañemos”, sonríe Miguel Ángel.

El comité ha transmitido a la plantilla la intención de Van Oord de terminar la Vox Alexia en Sestao. ¿Está la pelota en el tejado de la banca? “La pelota la tiene el Gobierno vasco, sin su apoyo no hay salida”, reclama Juan Antonio a las administraciones, tanto en el sentido económico como en la búsqueda de un inversor. “Y el Gobierno central también. Esos que han estado en las manifestaciones con nosotros y ahora están en el Gobierno algo tendrán que decir, digo yo...”, apela Miguel Ángel.

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