tribun abierta

Una voz por Venezuela

Por Sergio Rojas - Viernes, 15 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

CON sumo estupor, en Venezuela y, prácticamente, el mundo entero, pudimos observar imágenes televisadas mostrando como, por órdenes del (en estos días condenado y expulsado por corrupción) gobierno de Mariano Rajoy, electores en Catalunya eran brutalmente golpeados y detenidos por la policía española, que además de destruir urnas electorales, también lo hacía con los centros electorales. Ninguno de los eventos señalados ha ocurrido en las elecciones que se han realizado en Venezuela en los últimos 20 años. Por el contrario, todas estas elecciones se han realizado en un ambiente de paz y armonía, con la excepción de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente en que (sin éxito) la oposición intentó impedir que los electores ejercieran su derecho a votar. No obstante, en lugar de mirar los hechos de Catalunya y condenar al gobierno de Rajoy (inmerso en terribles actos de corrupción), con sumo empecinamiento el Parlamento Europeo promueve y aprueba sanciones para bloquear la entrada de medicinas y alimentos a Venezuela, bajo el supuesto falso de que no se han realizado elecciones libres en el país, ignorando incluso el testimonio de algunos diputados de Europa que estuvieron en Venezuela durante el proceso electoral y dan fe de la transparencia del mismo. La presidenta del Parlamento Europeo se negó a presenciar el proceso electoral venezolano y se conforma con opinar en base a lo que alguien como Rajoy le ha contado.

Por otra parte, mientras los representantes del movimiento independentista en Catalunya y Puerto Rico soportan con estoicismo las arremetidas de los gobierno de España y Estados Unidos, permaneciendo en sus países haciendo el trabajo de convencer y reconvencer a sus coterráneos de las bondades de ser independientes, representantes de la oposición en Venezuela andan de turistas por el mundo negando la función intelectual que les corresponde al hacer la función (de la cual desconocemos antecedente alguno) de apátridas, pidiendo la intervención militar del país, mientras se beben y gastan los dineros que se robaron del país cuando ejercieron funciones gubernamentales, e igualmente los que reciben de la Comunidad Europea y de Estados Unidos para hacer trabajo político no violento en Venezuela.

En efecto, estos pseudopolíticos venezolanos lo que andan es huyendo por ser violadores de los Derechos Humanos del pueblo venezolano: abusaron de niños y adolescentes usándolos como barreras de choque en manifestaciones violentas;son los autores intelectuales de actos terroristas mandando a quemar escuelas con niños de dos y tres años en clase;llegaron al extremo de ejecutar las dantescas prácticas de la Santa Inquisición de quemar a personas vivas (uno de tantos fue Giordano Bruno) por el solo hecho de parecer chavistas;auspician la persecución y acoso de todo inmigrante alrededor del planeta que les parezca chavista (como ocurrió con el intento de linchar a un peruano en España que creyeron era chavista). Y tienen años practicando y promoviendo estos crímenes de odio, con un sinfín de otros actos criminales contra la población venezolana (donde han auspiciado la entrada de criminales colombianos para, con asesinatos selectivos de líderes de comunidades, causar terror en las barriadas populares).

Ciertamente, bajo tal panorama, debemos coincidir en que NO es accidente el que los asesores de esos representantes de la oposición en Venezuela sean figuras inmersas en corrupción y otros delitos comunes como Mariano Rajoy, Pedro Pablo Kuczynski, Marco Rubio, o Álvaro Uribe, siendo este último el reseñado número 82 en un documento desclasificado de la DEA.

Es innegable que el gobierno del presidente Nicolás Maduro en Venezuela ha cometido innumerable fallas y violaciones, maltratando el llamado de mano de hierro que contra la corrupción le hiciera alguna vez el líder Hugo Chávez, amparándose en discursos esperanzadores, que nunca se materializan consecuencia de la corrupción que ha creado el reciclaje de personeros preñados (demostrado por gestiones en los cargos que han ocupado) de desidia e indolencia y por la falta de mecanismos serios y concretos de denuncias que permitiría detectar y corregir (si en verdad fuese ello la intención, como lo establece el mandato de Revisión, Rectificación y Reimpulso) tales irregularidades a tiempo.

Ahora, estas y muchas otras fallas y violaciones de gobiernos, en menor o mayor grado, son el drama de muchos países (como ejemplo podemos mencionar Grecia sumida en corrupción;España con sus desahuciados;Honduras y su fraude electoral;Colombia y su aumento de la producción de cocaína);Brasil con el golpe de estado de corruptos;México y los desaparecidos de Ayotzinapa junto al constante asesinato de periodistas y candidatos a cargos por vía electoral;Estados Unidos y el asesinato racial, etc.). Y son los pueblos de cada país los que están llamados a cobrar vía elecciones tales fallas y violaciones. De hecho, ninguna oposición de los referidos países anda por el mundo autovejándose (como lo hace la oposición dominante en Venezuela), pidiendo que bloqueen los dineros y la entrada de alimento y medicinas a sus respectivos países.

Y así, quien debe cobrar las faltas y violaciones del gobierno de Venezuela es el pueblo de Venezuela en elecciones, como lo hizo en diciembre de 2015, cuando la oposición ganó la Asamblea Nacional (AN), pero que con torpeza dejaron de administrar para provecho político decente y compenetrarse con la población mayoritaria que los llevó a estar en la AN. Afortunadamente, en lugar de ello, a los pocos días lo que hacen es pasear por el mundo, bebiéndose y comiéndose el financiamiento que han recibido para avanzar políticamente a lo interno, mostrándole así a esa población mayoritaria sus verdaderas malas intenciones para con el país y las empresas básicas del mismo, por lo que esa población mayoritaria les ha negado (y seguirá haciéndolo) cualquier apoyo subsecuente.

Y en este devenir de errores y desaciertos, es el pueblo de Venezuela quien tiene el derecho de seguir ejerciendo esa libertad de elegir su presidente y legisladores en paz, sin intervencionismo extranjero, como ya lo han expresado intelectuales del mundo, incluyendo un pronunciamiento directo contra el intervencionismo extranjero en Venezuela liderado por Noam Chomski, donde se detalla que el bloqueo de alimentos y medicinas solo causan muertes en el país de una población que tiene derecho a decidir su futuro en paz.

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