‘En tránsito’

En estado de espera... de duda y culpa

Tras ‘Bárbara’ y ‘Phoenix’, Christian Petzold presenta un filme basado en la novela semibiográfica de Anna Seghers

El alemán Georg huye de la ocupación nazi y aunque méxico es su destino, en Marsella se enamora

Un reportaje de Jon Caballé - Viernes, 15 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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Tráiler de "En tránsito"Reproducir

lA novela Tránsito de Anna Seghers escrita en 1944 es el punto de partida del último largometraje del cineasta Christian Petzold. Sobre las razones que motivaron al director alemán a llevar a la gran pantalla el relato de Seghers, este destaca que es una historia escrita en plena transición, antes de la llegada del fascismo a Francia. Esa fue la situación que motivó la huida de la escritora, junto a sus hijos, hasta Marsella en un intento de escapar del peligro. Aquella espera y el hecho de estar atrapados en la ciudad francesa dio lugar al relato de Tránsito, que ahora recoge en la gran pantalla este filme, estrenado en la Sección Oficial de la última Berlinale.

Porque la película traslada al espectador a la Segunda Guerra Mundial, hasta Marsella. Es ahí donde varios refugiados de toda Europa embarcan rumbo a América huyendo de la ocupación nazi. Entre ellos se encuentra el joven alemán Georg, quien suplanta la identidad de un escritor muerto para utilizar su visado, que le garantiza refugio en México. Pero en Marsella Georg se enamora de Marie, una joven que busca desesperadamente al hombre a quien ama, sin el que no está dispuesta a irse. Y eso cambia sus planes.

crisis de refugiados Tras Barbara (2012) y Phoenix (2014), Christian Petzold presenta una historia que gira sobre la constante búsqueda de un hogar. La relación entre Georg y Marie servirá también para reflexionar en torno a problemáticas actuales como la crisis de los refugiados, ya que a ojos del director, “actualmente hay refugiados en todo el mundo y vivimos en una Europa de renacionalización”. De cara a escribir el guion, apunta que no le chocó imaginar “a alguien vestido con traje y con un bolso marinero al hombro en el puerto, diciendo: “Tengo que salir de aquí cómo sea, los fascistas llegarán en tres días”. En ese sentido, dice haber entendido los movimientos de los refugiados y “los miedos, los traumas y la historia de toda la gente que llegó a Marsella”. Porque la película recoge de alguna forma “fragmentos de memoria”, que en ese Tránsito “suben desde lo más profundo, como si se hubiera cortado el paso a los recuerdos porque al huir deja de existir la añoranza”. Por ejemplo, en una escena Georg canta Abendlied, de Hanns Dieter Hüsch y “recuerda la maravilla que era el lenguaje y la música antes de los nazis”.

Precisamente el personaje de Georg comienza siendo “alguien vacío, un peón y una víctima de la historia: deambula por las calles”. Sin embargo, es inteligente y al enamorarse de Marie, “esta le proporcionará una meta y en el transcurso de la historia adquiere la identidad de alguien que tiene deseos, necesidades y que acabará realizando un sacrificio”. Y es que el personaje de Marie carga con un peso que no le deja marchar y ella se niega a abandonar Marsella sin encontrar antes a su marido. Sobre este personaje femenino, Petzold apunta que “está dividida en dos: se siente culpable y no quiere subir al barco hasta haber solucionado los asuntos con su marido”. Ese encontrarlo o no y el “canjear las deudas de su antigua vida”, como señala el propio personaje, serán el hilo conductor de Tránsito.

etiquetas: criticas de cine

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