Historias de... Jóvenes voluntarios en hospitales

Voluntarios en hospitales: ¿Cuándo vuelves a jugar conmigo?

Robar una sonrisa, iluminar el alma de quien sufre, es el objetivo de los voluntarios de Cruz Roja que acuden a los hospitales vizcainos para hacer más llevadera sus estancias

Por Sandra Atutxa - Martes, 12 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Voluntarios de Cruz Roja

Voluntarios de Cruz Roja (Foto: P. Viñas)

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Voluntarios de Cruz Roja

EN esas largas esperas, a veces dolorosas y repletas de incertidumbre en un hospital, la llegada de una mano amiga regala a quien está ingresado una bocanada de aire fresco, una sonrisa que alimenta el alma. Cambiar el ambiente hostil de los hospitales es posible y es el objetivo que se marcan los 60 jóvenes voluntarios de Cruz Roja Bizkaia que participan en el proyecto Atención a la Infancia Hospitalizada. El año pasado atendieron a cerca de 3.800 niños y jóvenes.

Emma Gajiga, estudiante de Magisterio Infantil y técnico superior de Educación Infantil, sabe de primera mano lo que supone estar ingresada. “Que una persona comparta un rato contigo lo agradeces una barbaridad. Te olvidas de muchas cosas, las horas se hacen más cortas”, apunta. Siempre tuvo en mente una colaboración así: “Una vez, de manera casual, por Internet vi que existía este voluntariado y me apunté. Estoy encantada”.

Este colectivo de jóvenes intentan mejorar la calidad de vida de los más pequeños y ofrecer un respiro a sus familias durante el tiempo que se prolonga el ingreso hospitalario. El compromiso de los voluntarios permite cambiar la dinámica cotidiana de un hospital y lo convierte en escenario de juegos, cuentacuentos, animación, teatro, talleres, música...

Junto a Emma, Itziar La Torre, Navia Errami, Andoni Fernández e Ibón Pérez son algunos de esos jóvenes que forman parte de ese equipo que, periódicamente y, por turnos, comparte juegos con los pequeños enfermos. “Algunos ingresos son largos y es inevitable crear vínculos afectivos. Intentas no llevarte el dolor a casa, pero somos humanos”, dice La Torre, voluntaria hace tres años.

Para Ibón Pérez, coordinador de Cruz Roja Juventud en Bizkaia, es una enorme satisfacción poder dar forma a esta labor social. “Tenemos un equipo increíble que acude a las cyber, a las aulas de Cruces y Basurto. Es algo que requiere mucho trabajo, pero que sin duda merece la pena”. Según explica Pérez, los voluntarios pasan por una serie de entrevistas. “Cuando alguien entra en Cruz Roja, pasa unas entrevistas y le van asesorando sobre el público al que puede dirigir su voluntariado. En los primeros días, van con personas que les tutorizan y que les acompañan”. “Este proyecto me enamoró porque es un entorno muy diferente. Te das cuenta de que hay veces que la vida nos sonríe y no nos damos cuenta”.

Con imaginación las blancas paredes del hospital se colorean de ilusión. “Los chavales y sus familiares son agradecidos. Es maravilloso cuando entras en la habitación o en la cyber y ves que están esperando”, apunta Navia. El mejor de los regalos para una labor para la que, según explican estos jóvenes, no hace falta más que tener “voluntad”. “¿Cuándo vuelves a jugar conmigo?”. Esa pregunta hace que el corazón de estos voluntarios se encoja: “Robarles una sonrisa es suficiente para volver una y otra vez a jugar con ellos”, confiesan.

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