exguitarrista de Dr. Feelgood

Wilko Johnson, r&blues de entre los muertos

Andrés Portero - Domingo, 10 de Junio de 2018 - Actualizado a las 09:57h

El exguitarrista de Dr. Feelgood edita ‘Blow your mind’ tras vencer al cáncer, disco que presentará en el festival BBK Music Legends de Sondika

BILBAO. Su cara y su gesto agresivo lo dicen todo, pero su nuevo disco, Blow your mind (Chess/Universal), que edita esta semana con material nuevo en tres décadas, contradice los informes médicos que le detectaron un cáncer terminal en 2012. Mala hierba... El setentón guitarrista colíder de Dr. Feelgood se muestra en gran forma en esta nueva clase magistral de r&b que presentará en el BBK Music Legends de Sondika a finales de mes. “Nunca pensé que lo llegaría a escribir”, asegura.

Guitarrista y compositor, Wilko se dio a conocer como el hacha y colíder del grupo de pub rock Dr. Feelgood, en los años 70, compartiendo alcohol y escenarios con el cantante y armonicista Lee Brillaux. Juntos firmaron clásicos como Stupidity, Milk and alcohol, Back in the night o Roxette, grabados en los primeros años de la década, abriendo camino a la generación punk posterior.

Actor ocasional, Wilko, que ha aparecido en series de éxito como Juego de tronos, pronto dejó a los Feelgood para formar parte del grupo de Ian Dury, The Blockheads, de donde fichó al bajista Norman Watt-Roy, que le ha acompañado en las casi tres últimas décadas en una banda que ha actuado en Euskadi en varias ocasiones. Superviviente a un cáncer que se le detectó hace más de un lustro, Wilko sigue en la carretera tras editar el que, se presumía, disco de despedida, Going back home, compartido con el cantante de The Who, Roger Daltrey.

“¡Debería estar muerto!”, se jacta orgulloso Wilko al recordar su diagnóstico de cáncer de páncreas terminal, que no le apartó de la carretera. Tras el éxito de su disco con Daltrey, anunciaba que, gracias a una tercera opinión de un médico y a una operación que le salvó la vida, había superado el cáncer. Con su humor habitual, Wilko decía de este resurgimiento tardío: “Tío, no hay nada como que te digan que te estás muriendo para hacerte sentir vivo”.

Vivo y en forma

La constatación de su supervivencia es Blow your mind, disco que se publica esta semana y que ha grabado junto al bajista Watt Roy y al batería Dylan Howe, instrumentistas curtidos en colaboraciones y directos con Ian Dury, Nick Lowe, Madness, Nick Cave, Paul McCartney, David Gilmour... “Es el álbum que nunca pensé que llegaría a escribir y grabar”, ha explicado.

Su docena de canciones muestran a tres tipos curtidos en mil batallas con el r&blues eléctrico y rudo como arma. Ellos solos, a pelo, tocando como se hacían hace casi medio siglo, con el único aditivo de unos teclados ocasionales. Y Wilko suena tan clásico como las pintas de los pubs en los que despuntó, ofreciendo un master en cada riff y guitarrazo. Aunque con la voz algo ajada, quien piense que los años y la enfermedad le han domesticado... se equivoca de pleno.

Wilko sigue muy vivo, disfrutando de la vida y la música con canciones que evocan los años jóvenes con los Feelgood, caso de Beauty (remite a Sneaking suspicion), That’s the way I love you y I love the way you do. En ocasiones, el trío se apoya en una armónica furiosa y metálica, caso de Marijuana;en furibundos solos de teclado, como en It don’t have to give you the blues;o golpea con un blues instrumental, Slamming, con ecos de Jerry Lee Lewis al piano. O se torna perezoso en la balada blues Low down;o exótico en el instrumental fronterizo Lament.

El tiempo y la muerte

¿Y a qué le canta Wilko tras tres décadas sin componer? “Se vuelve algo difícil cuando tienes 70 años porque ¿qué se supone que debería estar cantando? ¿Te quiero, cariño, pero me has hecho daño? ¡Vamos hombre! Pero nunca pensé que sería el tipo de persona que escribiría canciones sobre diferentes tipos de experiencias de la vida real... hasta que me puse enfermo”, reflexiona.

Aunque en principio no pensó utilizarlas, ya que desconocía si podría regresar a un estudio de grabación, estas canciones “reflexionan sobre este periodo de mi vida” en el que “la muerte venía a por mí”. Se advierte en el blues lento Marijuana, en el que canta “en algún lugar de la noche, en la oscuridad, hay un reloj que marca mi tiempo”;o en versos de Low down como “en algún lugar fluye el tiempo, llevándonos a todos a la muerte, rápidos o lentos como un viejo río”.

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