El callejón de las botxerías

Tradiciones vistas desde todos los ángulos

Por Jon Mujika - Martes, 5 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Enrique Thate, Peter Jorgensen, Manu Iturregi y Javi López, cuatro nombres que pusieron en marcha la Negroni Week en Bilbao. Fotos: Oskar M. Bernal

Enrique Thate, Peter Jorgensen, Manu Iturregi y Javi López, cuatro nombres que pusieron en marcha la Negroni Week en Bilbao. Fotos: Oskar M. Bernal

Galería Noticia

Enrique Thate, Peter Jorgensen, Manu Iturregi y Javi López, cuatro nombres que pusieron en marcha la Negroni Week en Bilbao. Fotos: Oskar M. Bernal

NO se conoce bien cuál es el nido en que echan su primeras plumas o cuál la cueva donde les salen los primeros dientes de leche a las criaturas. Las tradiciones son animales que están ahí, desde tiempos remotos. Se mezclan con nuestra actualidad y de vez en cuando las miramos mal. Craso error. Un escritor tan visionario como J. R. Tolkienya nos advirtió de esa inconsciencia. No en vano, fue él quien nos dejó escrito un mandamiento al respecto: No desprecies las tradiciones que nos llegan de antaño;ocurre a menudo que las viejas guardan en la memoria cosas que los sabios de otro tiempo necesitaban saber. Así, dos tradiciones llegaron ayer hasta las orillas de estas crónicas: la bebida que ideó el conde Camillo Negroni y el club de Amigos de la boina, un cubreazoteasque fue, durante décadas, símbolo de distinción. Demos fe de las dos noticias.

La primera tuvo lugar en el pub Residence, donde Manu Iturregidio el pistoletazo de salida para la Negroni Week, una semana benéfica que buscar recaudar fondos para una causa noble mediante la promoción de un bebida aristócrata. Busquemos los antecedentes. Florencia, 1919, en el Café Casoni. Era el lugar de encuentro por excelencia de la aristocracia florentina de los años 20. El conde Camillo Negroniera un habitual del Café Casoni al igual que otros políticos, aristócratas y artistas florentinos de la época. Se le conocía bien por su gran afición al Americano;el cóctel de moda creado por Cesare Camparia base de Campari y vermú rojo. Una tarde, entre conversaciones, risas y amigos, Negroni, cansado de beber siempre lo mismo, le pidió a su barman de cabecera, Fosco Scarselli, que le añadiera a su combinado ginebra, destilado que el conde conocía bien de sus frecuentes viajes a Londres. Ahí nació el legendario trago, que ayer volvió a invocarse en muchas de sus variaciones (Quina Negroni, Bitter sweet, On the other hand, Umami Negroni e Isidroni) para estos siete días.

En el arranque estuvieron presentes, bien de paso o bien por voluntad propia, Enrique Thate,con su habitual tabla de embutidos que, al beber, se convierte en tabla de náufragos, Peter Jorgensen, Javi López, José Antonio Nilefa ‘La Otxoa’, Fran Ceacero, Iker Ruiz, Jagoba Santiesteban, Andrea Salvieri y Juan Morales, Sabino Zelaia, Iñigo Montoya, Xabier Arroyo, Sandra Lejarza,mano de santa con las hamburguesas, Javier Bikandi, Teresa Bustos, Carmelo Mendía, Máximo Dorado, Ignacio de Diego, Amaia Fernández de Santos, Arturo Trueba, Joxean Rodríguez, Igor Cubillo, Amets Rodríguez; el presidente de Unicef en el País Vasco, Isidro Elezgarai y Jon Zapirain,entre otros nombres propios de peso.

Casi al tiempo, la Sociedad Bilbaina abrió sus puertas para dar asilo o cobijo al club de Amigos de la Boina de Bizkaia, donde ayer fue nombrado feligrés, entre otros, Javier Aranceta,experto nutricionista. Con Pablo Vélezcomo maestro de ceremonias, a la cita no faltaron, entre otros, Rafael Jiménez, embajador de los clubes de Amigos de la Boina de Madrid y de Cuenca, Gerardo Tiedemann, Jon Arrinda, Piru Azua, Mikel Bilbao, José Lejarraga ‘Petiso’, José María Arberasy Los Arberas,Gayo Bideagain, Josemi Cuestas, José Ramón Cabada, Francisco Lampreay el heraldistaEndika Mogrobejoentre otros.

Los orígenes de la boina son de cuna incierta. La teoría tradicional, defendida por René Cuzacq nos remite a su origen pirenaico. Algunos apuntan a los labradores bearneses como los primeros en utilizar este tipo de tocado, que se generalizó por la vertiente francesa de los Pirineos, para pasar por el Bidasoa a Gipuzkoa. En 1813, un oficial de Wellington, en su descripción de los habitantes de Pasajes, les dotaba de anchas gorras y, también, son continuas las referencias de marinos vascos que utilizaban sombreros de paño de color. Quién sabe dónde nació.

etiquetas: ecos de sociedad

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120