Colaboración

Desestabilización en el norte de Mozambique

Por Iñaki Mendez Begue - Lunes, 4 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Afinales de mayo la población de Mozambique tuvo conocimiento horrorizado que una aldea remota de la provincia de Cabo Delgado en el norte del país había sido asaltada por un grupo de individuos armados, procediendo a decapitar a diez de sus habitantes incluyendo a dos menores de edad antes de retirarse de la misma. Todo parece indicar que los autores del ataque son militantes del grupo yihadista llamado Ahlu Sunnah Wa-Jamo también conocido por los naturales de la zona como Al Shabaab, a semejanza del grupo somalí con el que teóricamente no tiene nexos comunes, aunque recientemente se ha descubierto que forma parte de una red con presencia en Somalia, Kenia, Tanzania y otros países de la región. Dicha organización yihadista surgió en los distritos norteños de la provincia de Cabo Delgado lindantes con Tanzania en 2012, aunque los inicios de su actividad terrorista datan de inicios de octubre de 2017 cuando asaltaron tres comisarías de Mocimboa da Praia, llevándose armas y municiones de las mismas

Desde esa fecha los asaltos a localidades en los que proceden a quemar viviendas y asesinar líderes comunales y a sus familias son frecuentes así como los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad mozambiqueña, que hasta la fecha han conseguido apresar a varios centenares de sus militantes de diferentes nacionalidades y abatir a un número desconocido de sus miembros.

Atendiendo a un estudio reciente sobre Ahlu Sunnah Wa-Jamo realizado por los académicos Joao Pereira, Salvador Forquilha y el jeque Saide Habibe el grupo estaría compuesto por miembros de la etnia Kimwani que es propia del norte de Mozambique y jóvenes que habrían migrado de Somalia, Kenia, Tanzania y Uganda en busca de oportunidades laborales

Tanto unos como otros adolecen de los mismos problemas, esto es, falta de educación, precariedad laboral y discriminación social, motivo por el cual pronto fueron objetivo de religiosos influenciados por las enseñanzas de clérigo extremista Abdou Rogo que habrían llegado desde Tanzania tras huir de Kenia. Los jóvenes, tras ser reclutados por la organización bajo la premisa de recibir educación gratuita, tal como ocurría con Boko Haram, reciben instrucción militar tanto en la provincia de Cabo Delgado como en campamentos de Tanzania o en la Región de los Grandes Lagos por personal contratado al efecto con experiencia en combate.

Posteriormente, estos mismos entran a formar parte de células compuestas por de 10 a 20 miembros lideradas por los líderes religiosos y dotadas de una amplia autonomía de acción lo que dificulta la localización e identificación de los líderes de la organización y conocer si la dirección de Ahlu Sunnah Wa-Jamo radica en la misma Mozambique o en la vecina Tanzania.

En el yihadismo internacional es común que buena parte de sus combatientes tengan un conocimiento superficial del islam y la defensa de la religión sea una motivación secundaria

Desconocedores en profundidad del islam, la intención de los militantes de base así como los jóvenes líderes religiosos es romper la estructura social tradicional que les margina tanto en los órganos de gobierno como en los religiosos y ocupar el lugar que considera que les corresponde en la sociedad usando la religión como tapadera.

Para la red en si esto no es problema ya que es común en el yihadismo internacional que buena parte de sus combatientes tengan un conocimiento superficial del islam y la defensa de la religión sea una motivación secundaria a la hora de enrolarse en organizaciones extremistas islámicas

Esa laxitud en el aspecto religioso permite a la dirección del grupo involucrar a sus militantes y simpatizantes en la tala ilegal de madera o la obtención de marfil y rubíes para su venta y con las ganancias obtenidas sostener a las familias de los miembros, comprar armas y financiar la red y sus campos de entrenamiento en el África Oriental.

Por si esto no fuera suficiente y para sembrar un poco más el desconcierto provocado por la irrupción del yihadismo en Mozambique, un medio de comunicación sudafricano publicó recientemente un artículo en el que se advertía de la infiltración de cerca de un centenar de miembros del Estado Islámico en el país. Aunque tal hecho fue rápidamente desmentido por las autoridades mozambiqueñas posteriormente organismos de inteligencia de la Unión Africana señalaron la presencia del ISIS en Mozambique, República Democrática de Congo, Tanzania y Somalia, siendo esta última donde la presencia del grupo de Al Baghdadi es visible

Por tanto estamos ante un grupo que al iniciar su actividad armada rondaba los mil militantes, con limitado apoyo popular y cuya intención primera no es crear un territorio regido por la sharia sino más bien desestabilizar la región a fin de facilitar el tráfico ilegal de materias primas hacia los países colindantes con el que financiar la red internacional

Así pues la labor esencial del gobierno de Mozambique es romper la base social del grupo, por un lado combatiendo a los militantes armados y por otro creando las condiciones sociales que eviten la marginalización y exclusión social en la Provincia de Cabo Delgado, que como se ha visto en otros conflictos es unas de las causas esenciales de enrolamiento en organizaciones yihadistas.

Si no, el control de zonas de la región fronteriza entre Mozambique y Tanzania por parte de Ahlu Sunnah Wa-Jamo y la explotación y contrabando de sus recursos naturales puede generar unos ingresos que sirvan para reforzar la red en Kenia y Tanzania y como consecuencia última que esta tenga la suficiente fuerza, para ahora sí, tener el control efectivo sobre el territorio y aplicar la ley islámica en su versión más rigorista.

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120