Tribuna abierta

De aquellos barros...

Por Patxi Ortigosa - Domingo, 3 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

DESDE hace un tiempo los voceros gubernamentales no se cansan de propagar a la opinión pública, a modo de mantras, medias verdades sobre la viabilidad de las pensiones a medio plazo, cuestionando también todo el Estado de bienestar social que disfrutamos y que desde los comienzos de la crisis se ha ido reduciendo poco a poco en forma de todo tipo de recortes sociales y prestaciones económicas. Pero sin duda es una información sesgada e inexacta, una verdad a medias, falsas noticias, similares a las cuales dice el Gobierno que quiere combatir, habría que explicar muchas más cosas a la ciudadanía e ir al fondo del problema.

El gobernador del Banco de España reconoce sobre el sistema público de pensiones que de no aumentar los ingresos de la Seguridad Social, el ajuste recaerá sobre todo en una rebaja de las prestaciones para los nuevos jubilados en un futuro no muy lejano, admitiendo que estamos ante un problema de falta de ingresos y no un aumento súbito del gasto social, los pensionistas no crecen de la noche a la mañana.

La política fiscal del Gobierno de Rajoy se caracterizó, desde los inicios de su legislatura, por una disminución de los impuestos directos como IRPF, patrimonio, sociedades, sucesiones y un aumento de los impuestos indirectos que gravan el consumo, como el IVA, o sobre los carburantes, que repercuten en toda la ciudadanía con independencia de sus rentas, una política regresiva que beneficia a los que más tienen y genera mucha desigualdad social. Así, en el periodo de 2005 a 2015, según la Agencia Tributaria, el único impuesto que aumentó su tipo es el IVA (un 12,5%) de entre los impuestos más destacados, mientras el Impuesto de Sociedades descendió un 51,8%, equivalente a 23.000 millones de euros menos en las arcas públicas, lo que representa la tercera parte del gasto en Sanidad pública. Durante el periodo de 2012 a 2016 la política del Gobierno de Rajoy, de tarifas planas, desgravaciones fiscales, reformas laborales, amén de la amnistía fiscal de Montoro..., supusieron un agujero a la Seguridad Social de 28.000 millones de euros, toda una descapitalización. Pese a que llevamos tres años creciendo por encima del 3%, sigue habiendo un desfase entre gastos e ingresos y seguimos aumentando el déficit público. No se entiende este desarme tributario del Gobierno de Rajoy en un periodo de máxima exigencia europea en la reducción y consolidación del déficit.

La política fiscal es el instrumento adecuado para luchar contra la inequidad e injusticia social

Por otro lado, los tiempos han cambiado, hay que adoptar una nueva fiscalidad más agresiva, recaudando más para conseguir una sociedad más justa. Se va configurando como una exigencia ética la necesidad de gravar más a las grandes corporaciones digitales como Google, Microsoft, IBM o Facebook, por citar algunas, para sostener el Estado de bienestar que se ve amenazado por el fraude fiscal, la fiscalidad cero o por la evasión fiscal. El FMI ha alertado contra las estructuras que separan las ganancias del sitio donde se producen. A pesar del incremento del Producto Interior Bruto, se dice a la gente que la atención básica, salud, educación, pensiones, puede que ya no esté disponible en un futuro cercano y que vayan ahorrando para ello. Existe rabia y frustración entre los contribuyentes porque ven que los estados son incapaces de controlar fiscalmente a estas grandes corporaciones.

No se entiende que en el ámbito de la Unión Europea existan paraísos fiscales como Luxemburgo o Irlanda, por citar algunos casos, donde empresas como Apple tributan casi a coste cero. Un estudio del periódico británico Financial Times concluye que las grandes multinacionales pagan muchos menos tributos ahora que antes de la gran crisis de 2008. En los periodos más duros de la crisis se habló de instaurar un nuevo impuesto, la Tasa Tobin, que gravaría las transacciones financieras mundiales como forma de generar recursos de bienes públicos globales y contribuir a la estabilidad financiera. Es un hecho incontestable que uno de cada cuatro euros que se producen en este país acaba en un paraíso fiscal. Según los expertos, hay unos 8,7 billones de dólares depositados en ellos .

Hace falta una nueva fiscalidad europea para este tipo de negocios que han surgido en los últimos veinte años, paralelamente al avance de la globalización y las nuevas tecnologías;su éxito, en parte, se debe al uso mayoritario de esas nuevas tecnologías por los ciudadanos, y por tanto es lógico que parte de esos beneficios reviertan en la ciudadanía a través de contraprestaciones sociales. En esta línea, la Comisión Europea presentó en marzo pasado una propuesta para gravar con un 3% a empresas gigantes de la globalización con una facturación superior a los 750 millones de euros y 50 millones de euros en Europa. Recientemente, un estudio de la Royal Society of Arts sugiere que con las nuevas tasas fiscales que se podrían aplicar a Faceboock, Amazon y Apple en Gran Bretaña, resultaría posible dar a todos los ciudadanos británicos menores de 55 años una renta básica universal de 10.000 libras anuales.

En España se esperan recaudar el año próximo 1.500 millones gracias al nuevo gravamen sobre estas empresas, una medida que serviría para financiar el aumento de este año y el próximo de las pensiones. El presidente Macron, con la excusa del salón tecnológico Viva Tech, inaugurado estos días en la capital francesa, reclamó un mayor compromiso social a estas empresas en los campos de la educación, el trabajo y la diversidad. Parece que esto no ha hecho más que empezar, como hay un compromiso global con la ecología, el medio ambiente de los estados, también pronto llegaremos a un compromiso social de rentas mínimas para todas las personas financiadas por las ganancias fabulosas que la globalización y el desarrollo de las nuevas tecnologías han traído consigo.

La política fiscal es el instrumento adecuado para luchar contra la inequidad e injusticia social;si no existiera, los ricos serían cada vez más ricos y la desigualdad social cada vez mayor. La sociedad española actual es más desigual socialmente y está más empobrecida por las políticas aplicadas desde hace seis años por el Gobierno del Partido Popular.

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