“¿No tenemos derecho a la jornada reducida?”

MAri Carmen, leire, Ainhoa y Yolanda comparten las dificultades de trabajar teniendo un hijo con discapacidad

Un reportaje de A. Atxutegi - Domingo, 27 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Mari Carmen Sánchez, Leire Roy, Ainhoa Orcera y Yolanda Matos charlan sobre las dificultades de encontrar un empleo.

Mari Carmen Sánchez, Leire Roy, Ainhoa Orcera y Yolanda Matos charlan sobre las dificultades de encontrar un empleo. (Foto: J. M. Martínez)

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Mari Carmen Sánchez, Leire Roy, Ainhoa Orcera y Yolanda Matos charlan sobre las dificultades de encontrar un empleo.

Ainhoa Orcera entregó hace tres días un currículum en una frutería. Busca un trabajo a media jornada, de mañana, que le permita compatibilizar el cuidado de sus tres hijos, uno de ellos con autismo, con la vida laboral. La respuesta fue tajante: no. “Nadie quiere contratar a alguien a media jornada en el sector del comercio. Y yo no puedo trabajar todo el día. ¿Quién se iba a hacer cargo de mis hijos?”, se pregunta. Ainhoa es una de los miles de vizcainas -en femenino, porque la mayoría son mujeres- que no encuentran un empleo que sea compatible con su vida personal.

“Hay una incompatibilidad total para trabajar teniendo un hijo con educación especial”, lamenta Mari Carmen Sánchez. Ella tuvo que dejar de trabajar hace cuatro años para atender a su hijo David, que ahora tiene 21 pero necesita un acompañamiento casi permanente. “Cuando le tienen que hacer una intervención tienes dos días pero, ¿qué ocurre cuando la convalecencia se alarga uno, dos o tres meses?”, plantea por experiencia propia. Mari Carmen ha trabajado como peluquera desde los 15 años pero cuando nació su hijo tuvo que dejarlo. Desde entonces, buscó empleos con jornadas más reducidas, pero llegó un momento en que le fue imposible seguir adelante. “Mi marido trabaja también a turnos. Yo cobraba 6 euros los festivos y si tengo que contratar a alguien para que atienda a mi hijo, ¿de dónde saco el dinero? Además, si esa persona se pone enferma, mi hijo no puede ir solo al colegio y la empresa te empieza a pegar toques de atención”, explica. “A mí siempre me ha gustado ser independiente, trabajar, pero llega un momento en que trabajas para pagar a una persona, a veces ni eso, y pasar todo el día estresada. Desde que nació mi hijo es inviable, un caos”, recuerda.

Leire Roy asiente con la cabeza mientras la escucha, suscribiendo cada una de sus palabras. Sostiene en las manos un listado que resulta elocuente: los 18 especialistas que atienden a su hija Naiara entre logopedas, psicólogos, genetistas, oftalmólogos, cardiólogos... “Si no hubiera tenido una hija con discapacidad, solo me hubiera tenido que relacionar con dos”, resume. “Ya solo eso supone un trabajo en sí;es imposible compatibilizarlo con un empleo de 8 horas, sobre todo cuando son pequeños. Dejando a un lado si puedes o no contratar a alguien, tienes que estar ahí;es tu hijo y haces todo para que avance”. Ahora prepara unas oposiciones;solo en el sector público ve una mínima esperanza para encontrar una jornada laboral más flexible. “Odio ser ama de casa. Soy economista y siempre he trabajado. Estando embarazada del segundo, habiendo nacido ya Naiara, encontré un trabajo de 4 horas y era feliz. Me despidieron cuando me volví a quedar embarazada. En la empresa privada, una jornada reducida es imposible. Me da mucha rabia. ¿Por qué no tenemos derecho a ello?”, se pregunta desde su experiencia. También Ainhoa tiene tres hijos, de 24, de 20 y 7 años;a Adrián, el mediano, le diagnosticaron autismo con 9 años. No encuentra un trabajo a media jornada, como el que tenía hasta que nació el pequeño, de mañana, durante el tiempo que Adrián está en un centro de día. “Por las tardes soy feliz con mis hijos pero por la mañana necesito trabajar, también por una cuestión económica”.

Yolanda Matos estudió enología y laboratorio en química industria pero acabó trabajando en el servicio doméstico. Nadie detectó nada extraño en su hijo Gorka cuando nació hace 18 años. “Cuando empiezas con médicos, se acaba el trabajo porque tienes que estar con ellos para lograr el máximo”, explica.

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