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crisis de estado tras 'gürtel'

Los vetos cruzados amenazan con tumbar el plan de Sánchez

El PSOE podría necesitar de los nacionalistas vascos y catalanes para desalojar a Rajoy

Imanol Fradua - Sábado, 26 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Vista general del hemiciclo del Congreso de los Diputados.

Vista general del hemiciclo del Congreso de los Diputados. (EFE)

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Vista general del hemiciclo del Congreso de los Diputados.

Bilbao- El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, emplazó ayer a los 350 diputados del Congreso a realizar un ejercicio de “responsabilidad para sacar entre todos a España del lodazal de la corrupción”. Pero desbancar a un Mariano Rajoy acorralado por el caso Gürtel no será tan sencillo como lanzar a los cuatro vientos ese llamamiento. Los 71 representantes de Unidos Podemos y sus confluencias no serán un problema, pero sí sumar a Ciudadanos, que aboga por una moción “instrumental” que conlleve la celebración de elecciones inmediatas, lo que no casa con la estrategia socialista. La alternativa del PSOE pasa así por negociar con los nacionalistas catalanes y vascos para alcanzar la mayoría absoluta de 176 apoyos. Las frías matemáticas abren la puerta a este escenario, pero los vetos cruzados entre partidos pueden cerrarlo de golpe y porrazo.

Hasta siete formaciones tienen las llaves para abrir la Moncloa a Sánchez y tan solo una ha avanzado su disposición: Unidos Podemos. La suma, aún así, se queda corta al quedarse en 156 escaños. Ciudadanos podría aportar sus 32 votos a esta alianza, aunque por lo pronto ya ha advertido que su apoyo debe conllevar el paso por las urnas. Y cuanto antes. Sin embargo, empastar a morados y naranjas alcanzando los 188 escaños será harto complicado, por lo que esa combinación para superar la barrera de la moción de la censura parece estar condenada al fracaso. Es ahí donde se abren las ecuaciones para la participación de los soberanistas catalanes, que disponen de 17 votos -9 de ERC y 8 de PDeCAT-, con los que el PSOE se situaría casi en la meta: 173 síes.

Que ERC y PDeCAT entren en el juego de la moción de censura es toda una incógnita, más si cabe después de que el secretario general del PSOE endureciera su discurso al posible levantamiento del artículo 155 y enfureciera por igual a ambas formaciones soberanistas. La reversión de la intervención del Estado en la autonomía catalana se antoja como el principal escollo, pero también entraña riesgos.

Por lo pronto, ambas formaciones se han abierto a entablar conversaciones, pero tampoco resultará definitivo. Es ahí donde el PNV tendría un papel capital con sus cinco votos, que harían al PSOE obtener 178 apoyos. Los jeltzales, por lo pronto, ya han anunciado que esperarán a lo que Sánchez proponga y tomarán una decisión en consecuencia. Sabin Etxea pondrá sobre la mesa el asunto catalán, pero también el de una Euskadi que está dando los pasos en el Parlamento Vasco para formalizar un nuevo Estatuto. El único punto a favor a esta alternativa es la buena sintonía que el PNV viene mostrando con el PSE en las instituciones vascas, en las que gobiernan de la mano.

Los dos votos con los que cuenta EH Bildu también son piezas de un puzzle muy difícil de encajar. Puede unirse a una sopa de siglas con PSOE, Unidos Podemos, ERC, PDeCAT y PNV para superar la barrera de la mayoría absoluta -180 diputados- o, por el contrario, y si los jeltzales no entraran a formar parte de la fórmula, dar un doble salto mortal y sumar un nuevo socio en la figura de Coalición Canaria (CC) para que la moción salga adelante con 176 representantes. En todo caso, su participación tiene serios inconvenientes. Granjearía fuertes críticas, sobre todo del Ebro para abajo, al PSOE. Pero también a la formación soberanista, ya que traspasaría una línea roja: colaborar con unos socialistas que han sostenido la aplicación del artículo 155 en Catalunya.

plazos y requisitosEl PSOE cumple el primer requisito para la presentación de la moción de censura, que exige al menos un 10% de los diputados (35 escaños), la presentación de un candidato alternativo a Rajoy, que en este caso será Pedro Sánchez, y un programa de gobierno concreto. Registrado el escrito ayer mismo en el Congreso, el reloj comienza a correr. No habrá posibilidad de presentar textos y candidatos alternativos, ya que ni Unidos Podemos ni Ciudadanos pueden hacerlo. Los primeros, por haber activado esta misma vía para derrocar al PP en 2017 -sin éxito- y los naranjas por no alcanzar el mínimo de 35 representantes. El siguiente paso es que la presidenta de la Cámara Baja, Ana Pastor convoque al pleno, si bien la normativa -recogida en los artículos 113 y 114.2 de la Constitución y en los artículos 175 al 179 del Reglamento del Congreso- establece que deberán pasar cinco días como mínimo.

Los plazos se diluyen en esta siguiente fase. El reglamento no establece un máximo de tiempo concreto. El precedente de la moción de censura del pasado año de Unidos Podemos podría ser un buen termómetro sobre el impasse que se abriría. En esa ocasión, Pastor sentó a sus señorías en los escaños del Congreso 26 días después de activarse la tramitación. En todo caso, y pese a los intereses de C’s por convocar elecciones cuanto antes, lo cierto es que este horizonte resulta imposible. No se permite llamar a las urnas mientras esté activada la moción de censura.

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