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¡Con el 155 no jugamos! Reflexiones autocríticas

Por Andoni Ortuzar - Sábado, 26 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

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UN buen amigo me decía esta semana, entre jocoso y preocupado, que el vídeo del Aberri Eguna en el que expreso nuestra oposición al 155 me va a perseguir durante un buen tiempo. Quizás sea así. Dije lo que dije, y lo mantengo. Con el 155 no jugamos. Porque es para no jugar. Es grave para Catalunya y para Euskadi. Es un mal precedente que debemos combatir políticamente con todas nuestras fuerzas. Es lo que he estado haciendo junto con mi partido durante todos estos meses. Poner toda nuestra capacidad y actuación política en oponernos al 155 y provocar su desactivación. Dirá alguno que con escaso éxito. Pues de momento sí, pero espero que por poco tiempo. Creo que la vigencia del 155 tiene una fecha de caducidad cercana y, aunque pueda parecer paradójico, más desde la aprobación el miércoles de los Presupuestos.

En todo caso, política y personalmente he sacado unas cuantas conclusiones de todo este proceso que para mí ha sido una especie de baño de realidad, un frío baño de realismo político que viene bien para desentumecer los músculos y espabilar la mente. A lo largo de los últimos ocho meses, desde el día en que entró en vigor ese dichoso artículo, mi objetivo ha sido ayudar a crear las condiciones para dejarlo sin efecto cuanto antes. La atravesada coyuntura política española y nuestros estratégicos cinco votos en Madrid nos daban a priori una oportunidad para intentar influir en esa dirección. Así se lo ofrecimos a los partidos soberanistas catalanes tras las elecciones del pasado diciembre, una vez vistos los resultados. El objetivo parecía claro: constituir un Govern cuanto antes que dejara sin excusas a Madrid para mantener el 155 y utilizar nuestra capacidad de presión allí para que las cosas discurrieran sin sobresaltos. La coincidencia en el tiempo de este proceso y de la negociación de los Presupuestos del Estado parecía, además, una condición propicia.

Los hechos, los tercos hechos, han venido a demostrar que no lo era. Cada uno de los dos actores de esta contienda ha seguido su propia hoja de ruta y la ha modificado según sus conveniencias coyunturales u obligados por factores externos, al margen de nuestro ofrecimiento y también de nuestro parecer. El resultado final ha sido que nuestra posición ha pasado de ser un posible desatascador del tapón político existente a convertirnos en rehén maniatado de una pelea en la que más que soluciones o acuerdos se ha tendido a hacer movimientos tácticos para situarse social y comunicativamente en ventaja sobre el otro.

Es evidente que ni puedo ni quiero ubicarme en una posición de equidistancia. No es lo mismo ser el oprimido que el opresor. No tiene la misma responsabilidad quien tiene la fuerza, aunque sea la de la ley, que quien sufre los rigores de ella. La posición de los tres partidos que sostienen el 155 me parece injusta e involutiva. Por lo tanto, antes y ahora, hemos actuado de parte, cerca de las posiciones catalanas. Hemos ofrecido tiempo -de ahí la decisión de no presentar enmienda a la totalidad- y hemos ofrecido interlocución. Tiempo e interlocución para buscar un acuerdo. Pero, visto con perspectiva, unos lo que querían era nuestra capacidad de persuasión para hacer cambiar las decisiones en Catalunya, y los otros nos necesitaban como ariete contra Madrid, haciendo lo que ellos no podían hacer. Tres propósitos tan dispares que solo un milagro podría unir. Pero el milagro no se ha producido. Quizás unos y otros han esperado de nosotros precisamente ese milagro y nosotros hemos pecado de ingenuidad o de pretenciosidad, pensando que nuestra sola acción iba a desatar un nudo tan prieto y liado.

En todo caso, tengo que confesar mi frustración por esta forma de hacer política que se está instalando, en la que se antepone la defensa a ultranza de la imagen y los principios propios sobre el bien general o se utilizan como arma arrojadiza para hacer inviable el acuerdo e impedir superar el conflicto. No soy quién para dar clases a nadie. A la vista está que, después de lo ocurrido, debo ser más alumno que profesor. Pero sí me atrevo a hacer alguna sugerencia. Al Gobierno central, al que con la aprobación de los Presupuestos le hemos dado una preciosa oportunidad para cambiar, le pido que cambie. Que abra espacios de diálogo, que no se deje arrastrar por la demagogia fácil ni el miedo a la competencia electoral de la nueva derecha nacional-ciudadanista. La vía del 155 lleva al desencuentro y a la ruptura. Es injusta y, además, políticamente una torpeza. Urge virar radicalmente al encuentro y a la aceptación democrática de la discrepancia.

A los soberanistas catalanes, que legítimamente quieren poder decidir su futuro, les recomendaría que, por encima de posiciones personales más o menos entendibles, busquen la unidad perdida y la viabilidad en sus propuestas políticas y prioricen. Por el mero e importante hecho de tener razón no se consiguen las cosas, y menos cuando uno es la parte débil del conflicto. Hay un lema en la Torre de los Aulestia en Markina que en euskera lo expresa de manera muy bonita: Txikiak handia benzi leidi, asmoz eta jakitez.

Algo me da que unos y otros son conscientes de todo esto y que las cosas pueden cambiar a mejor pronto, de ahí que haya afirmado en el primer párrafo de este desahogo que veo un corto recorrido al 155.

Y, dicho todo esto, una última y, para mí, la enseñanza más importante. Zapatero a tus zapatos. A Euskadi y a la gente. Eso significa la posición que el miércoles adoptamos en favor de votar sí a los presupuestos. Además de frenar las aspiraciones de poder de Ciudadanos, de evitar una desestabilización política con consecuencias económicas, la aprobación por parte del PNV de los Presupuestos consolida la subida de todas las pensiones y trae a Euskadi inversiones por valor de 540 millones de euros, infraestructuras, proyectos, equipamientos y servicios de los que toda la ciudadanía vasca se va a ver beneficiada. Algunos nos criticarán y lo asumimos, pero quien pueda presentar algo mejor, que tire la primera piedra.

Esta tarde de viernes añado un párrafo final a esta reflexión escrita la noche del pasado miércoles. A Euskadi y a la gente. Ese, y solo ese, va a ser el criterio que guíe e inspire a EAJ-PNV a la hora de abordar la convulsa situación política surgida de la sentencia del caso Gürtel y de la moción de censura presentada por el PSOE. Estudiaremos la propuesta de Pedro Sánchez y pediremos concreciones para saber si obedece a intereses cortoplacistas y electoralistas o si, por el contrario, es un planteamiento serio y viable;para saber si contempla la necesidad de abordar un cambio en el modelo territorial del Estado, especialmente en lo referido a Euskadi y Catalunya;y para comprobar también si sintoniza con la Agenda Vasca y la defensa de los intereses de Euskadi. De la respuesta que se nos dé a estas cuestiones dependerá nuestra posición final.

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