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Cuarenta viernes de leyendas y mitos en Lamiako

La Maskarada, la representación de la historia del barrio de Leioa, alcanza mañana su cuadragésima edición

Un reportaje de Marta Hernández - Jueves, 24 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Baile de las lamias en una representación antigua.

Baile de las lamias en una representación antigua. (Lamiako Maskarada)

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Baile de las lamias en una representación antigua.

La historia de la historia de Lamiako tiene unos inicios, unos primeros pasos de revolución y corazón;de máscaras y fuego. Explotó en 1978 el sentimiento de un barrio industrial, tras estar amordazado por tiempos oscuros de imposición y desde entonces, cada año desde hace cuarenta, el palpitar de Lamiako se acelera.

Faltan horas para un nuevo estallido pasional de la Lamiako Maskarada. Mañana, a las 17.30 horas, comenzará por cuadragésima vez la función. Mitos, leyendas;bailes y música;akelarre y tradición;historia y diversión. Balcones ataviados anuncian su llegada;la de Mari, la de Sugaar, la de Maiatza, la de Galtzagorri y la de Basajaun... Y por supuesto, la de las lamias, porque con ellas empezó todo: Lamiako.

La Transición se deslizaba suave en el calendario y un grupo de jóvenes decidió retratar el pasado de su barrio. Localizaron su historia mitológica, que data del siglo XVII: La leyenda de las lamias y le pusieron teatro, música y danzas vascas. Prudentzia, una joven que vivía en el monte Berriz, tuvo la desgracia de que su marido Martín se cayó de un castaño y murió. Al cabo de dos meses nació su hijo: Inaxio. Con sacrificio, le sacó adelante e intentó que siguiera la tradición de sus padres: trabajar la tierra. Pero cuando Inaxio tuvo edad de hacerse cargo de las heredades, las rechazó, vendió el caserío y se hizo a la mar, su gran ilusión. Prudentzia se quedó triste al pie del castaño donde yacía Martín, mirando al horizonte, hasta que desapareció la nave de su hijo. Una tarde, en el pináculo de Berriz, divisó una vela blanca que llegó a las junqueras de Ondiz y pensó que Inaxio regresaba. No lo hizo. Como pudo, intentó llegar a su casa pero murió en las junqueras. En aquel momento, se escuchó el canto de las lamias y se dice que Prudentzia se convirtió en una de ellas.

Este pasaje se representa en la tercera parte de la Maskarada (22.30 horas), en la que también se enciende un espectacular akelarre. El primer acto arranca a las 17.30 horas con un recorrido por el barrio con los vecinos y media hora después, empieza la segunda parte, con la presentación de los personajes. Así ha sido siempre. Inquebrantable. Las máscaras y los atuendos se han ido mejorando, pero la esencia mágica se esparce durante ya cuatro décadas. José Luis Raymond fue el escenógrafo del primer hechizo. “En un principio, Lamiako Maskarada fue una reivindicación social y política a través de la fiesta”, admitía recientemente.

Siempre ha sido en viernes, el último del mes de mayo y el que supone el pistoletazo de salida a las celebraciones de San Máximo en Lamiako. Viernes: el día en que las sorginak se juntan en los akelarres. Viernes: el día en que Sugaar, marido de Mari, acude a su guarida para peinarla. Viernes: en euskera, ostiral, día dedicado a los muertos.

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