final del manomanista

La edad de oro

Aimar Olaizola puede coronarse en el Manomanista a los 38 años. Arretxe, Barriola y Titín III, campeones en la veteranía, analizan la figura del experimentado delantero en su décimo asalto a la txapela más importante de la campaña

Un reportaje de Igor G. Vico - Miércoles, 23 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Aimar Olaizola y Pablo Berasaluze, en una sesión de entrenamiento previa a la final del Manomanista de Primera. Foto: Oskar González

Aimar Olaizola y Pablo Berasaluze, en una sesión de entrenamiento previa a la final del Manomanista de Primera. Foto: Oskar González

Galería Noticia

Aimar Olaizola y Pablo Berasaluze, en una sesión de entrenamiento previa a la final del Manomanista de Primera. Foto: Oskar González

LA edad tiene nombre de número solo en los almanaques o en los documentos. Únicamente es un guarismo que no marca más que una palabra lanzada al viento, que vuela, que se escapa, que no sobrevive a los huracanes del tiempo. Las matemáticas no tienen alma y viven ciegas, más que la justicia, el paso del tiempo, tratando de marcar algunas definiciones en el escaparate humano, como las radiografías de las muñecas, certeras pero sin verbo. No hay palabra que describa la plasticidad del reloj y el calendario. Hay horas como años, hay años como horas. A veces el tiempo no pasa, otras se escapa entre los dedos. Pero no hay clepsidra que detenga el goteo de los minutos y los segundos. A veces, el tiempo se clava, no pasa. Aimar Olaizola lo ha detenido. El reloj averiado le viene de perlas. O eso o monta en el Delorean antes de salir al frontón. No hay carbono-14 que valga. Los números no tienen vida. “Lo que importa es el estado de juego”, desvela el senado de la lana. Lo dicen Abel Barriola, Titín III y Fernando Arretxe, campeones en las distintas modalidades cuando ya les encanecían las sienes. Las txapelas mesaron sus cabellos cuando los renglones ya se les mecían plateados y en busca de otras cuestiones. En definitiva, la edad es solo un número y la cancha como la vida misma: “Lo que vale es jugar”. Amén.

Aimar Olaizola podría coronarse como campeón del Manomanista el domingo en el frontón Bizkaia de Bilbao con 38 años, seis meses y catorce días. Solo dos pelotaris consiguieron el cetro más grande del curso con más edad: Atano III, a los 42 años, y Julián Retegi, a los 38 años, ocho meses y 24 días. Las dos leyendas se abrazaron al mano a mano talluditos y encontraron las mieles del triunfo. El de Goizueta aspira a su quinto cetro de la especialidad ante un Jokin Altuna en Las Antípodas. La vieja historia: el veterano y el joven. No hay edad dorada.

FERNANDO ARRETXE

"Los 38 años es una buena edad para jugar a gran nivel en el Manomanista", Fernando Arretxe

“El Manomanista se puede jugar hasta los 40”

Fernando Arretxe ganó su última txapela en 1997. Ese año cumplía los 36. Ganó a Elkoro en el Atano III (22-18). Dos cursos después le duraba la correa y disputó la final ante Rubén Beloki, que le pasó por encima (22-9). El navarro considera que los 36 o los 38 años “es una edad buenísima” para jugar el Manomanista. “Los deportistas pueden llegar a esa edad en muy buen momento de forma”, revela el todoterreno de Luzaide. Manifiesta Arretxe que “mi despegue fue tardío, de los 28 años en adelante, mientras que Olaizola II despuntó desde que era muy joven, pero eso no tiene por qué acabar antes con su carrera deportiva”. Bajo el punto de vista del exprofesional, el mano a mano puede ser coto de caza para pelotaris de “hasta los cuarenta años”. “Después, hasta los 45 se puede jugar perfectamente a parejas”, sostiene.

"Aimar es un pelotari histórico;siempre se ha cuidado y ha peleado por ser el mejor", Abel Barriola

“Sin duda, para estar arriba a los 38 años hay que tener físico, talento y ser un especialista. Aimar Olaizola tiene todo eso. Además, la experiencia es un grado y le sobra”, desgrana Arretxe, quien apostilla que el goizuetarra está “jugando como casi siempre”. Y es que, a juicio del exprofesional, el de Asegarce aplica a cada una de sus participaciones en el frontón una pátina del cóctel formado por “sentido, cabeza, físico y el saber qué hacer en cada momento”. “Está en un gran estado de forma, ya que tiene pegada y físicamente se le ve bien. Es una gran figura y se ha visto que sigue siéndolo. Se cuida y se mantiene”, dice el luzaidarra, que contemplará el domingo una final “sin favorito”. “Tendremos de todo: experiencia y juventud de sobra”, remacha.

ABEL BARRIOLA

"La experiencia te ayuda a llevar las semanas previas a la final, pero siempre hay nervios", Titín III

“Aimar tiene condiciones innatas y es un currante”

Abel Barriola se sacó la espinita en el Parejas en 2014. Amarrado a Juan Martínez de Irujo se coronó tras doce años de sequía. Ganó la Triple Corona a los 36. En el retrovisor, recuerda al Aimar que conoció de niño. Debutaron en la misma campaña, la de 1998. “Es una figura de la pelota a mano, es histórico. Para ser tan bueno se tienen que juntar varios aspectos. Entre ellos, tener condiciones innatas y ser un trabajador incansable. Siempre se ha cuidado y ha peleado por ser mejor día a día. Además, tiene mucha disciplina”, analiza el exprofesional de Aspe. El zaguero, que rivalizó en tres finales individuales con el goizuetarra, declara que “desde niño se veía que iba a destacar, poseía ya esa creatividad que solo tienen los fueras de serie. Además, hay que añadir el trabajo”.

Apunta Barriola que llegar a una final del Manomanista con 38 años es “todo un mérito”. “Tienes que nacer pelotari y tener suerte con las lesiones o recuperarte bien de ellas. Eso es virtud del deportista. Aun así, aunque Aimar no hubiera alcanzado la final del Manomanista ya ha logrando una buena campaña al alcanzar las semifinales del Cuatro y Medio y Parejas”, desbroza el tricampeón. Asimismo, Barriola verbaliza que “desde joven veíamos que iba a estar arriba”. “Cada uno tiene sus cualidades propias y siempre se le ha considerado como un gran pelotari de parejas y dentro del cuatro y medio, pero le costaba un poco más el mano a mano. Ha trabajado mucho para amoldarse a esta disciplina”, destaca Abel, quien asevera que “Aimar puso toda la carne en el asador para triunfar a toda la cancha y ya cuenta con opciones de lograr su quinta txapela”.

Respecto a la posible similitud entre los dos finalistas, el leitzarra afirma que “todas las figuras se parecen y hay que ser conscientes de que la final la jugarán dos de ellas”. “Quizás Altuna III ha despuntado algo más joven en el campo individual, pero es lo normal dada la madurez de los jóvenes que debutan. Pese a que Jokin tiene 22 años, podemos estar hablando del pelotari más mediático del cuadro profesional actualmente”, remata.

AUGUSTO IBÁÑEZ, TITIN III

“La edad es en lo que menos hay que fijarse”

Augusto Ibáñez Sacristán, Titín III, se despidió de la pelota profesional con Aspe en octubre de 2014. Sus últimos entorchados fueron el de Parejas de 2012, con 43 eneros, y el del Cuatro y Medio de 2007, con 38. “La edad es relativa. Para esta final, Aimar llega en plenas facultades e, incluso, mejor que en 2017. Al final, todo depende del estado de forma del pelotari. Bajo mi punto de vista, la edad es lo menos significativo, ya que tiene todos los ingredientes para ser un duelo muy atractivo”, advierte el caracolero, que sigue en activo con la empresa Garfe. “Se medirán dos generaciones de pelotaris espectaculares, los que están en mejor momento, y nada más”, define.

“Todos los pelotaris tienen ambición, da igual su edad. Con veinte años quieres superarte;con 25, afianzarte;con 30, mantenerte, y con 38, continuar en la brecha”, anuncia el delantero riojano, que abandonó Aspe con 45 años a sus espaldas. “Lo más importante es que las lesiones te respeten. Es fundamental. Con la edad quizás cueste más recuperarte de ellas y le das más vueltas a la cabeza”, afirma el de Tricio.

“A pesar de que hayas llegado a muchas finales, siempre hay nervios. A mí me sucedió. Eso es bueno. Aimar en los últimos días, incluso, ha manifestado que sigue notando esa tensión”, considera el puntillero riojano, que en la misma situación nunca pensó en “tener más que ganar que perder”. “Únicamente te centras en el partido. Solo faltaría que Olaizola II tuviera que demostrar algo. Demuestra grandeza cada día en el frontón”, argumenta el caracolero.

La experiencia, no obstante, será un buen punto de partida para el goizuetarra. “Te puede ayudar a manejar todo lo que rodea una final y controlarte, pero cuando llega el día del partido o el anterior, bajo mi experiencia, los nervios siempre aparecen. Acaban llegando”, finaliza Titín III.

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Más sobre Pelota

ir a Pelota »

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120