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Jaume Alonso-Cuevillas: “Estábamos convencidos de ganar si entrábamos al fondo”

El letrado no comprende qué ha llevado a Llarena a reafirmarse en su error formal en un caso que “se estudiará en las facultades de toda Europa durante décadas”

Una entrevista de Txus Díez - Domingo, 20 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Jaume Alonso-Cuevillas.

Jaume Alonso-Cuevillas.

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Jaume Alonso-Cuevillas.

gasteiz- ¿Cómo acogieron el rechazo de la euroorden contra su cliente?

-Con mucha sorpresa. Nosotros apreciamos que faltaba este requisito formal desde el primer momento y lo pusimos de manifiesto, y la fiscalía también. Lo sorprendente es que la fiscalía belga puso en conocimiento del juez Llarena que la euroorden no cuadraba con la orden de detención nacional, que además no estaba vigente porque decayó cuando Llarena retiró la primera euroorden en diciembre. Lo grave del caso es que cuando se lo advierten lo reitera, como dando lecciones, y encima se equivoca, habla de la resolución del 21 de noviembre de 2018, que es el futuro. Que en un asunto de esta trascendencia se cometan errores así es sorprendente.

¿Habrían preferido poder entrar al fondo de la cuestión antes de que el procedimiento quedara anulado por un error formal?

-Nosotros ayer (por el miércoles) íbamos preparados para entrar en el fondo, lo que queremos es que se desestimen las euroórdenes porque no hay rebelión, porque cualquier observador imparcial sabe que una rebelión, y todos los estados contemplan como delito un alzamiento armado para derrocar a un régimen, no es lo que se ha producido en Catalunya, por lo tanto no hay rebelión ni alta traición, se llame como se llame en cada país, y la malversación es un delito que deja un rastro documental absoluto, no vale una estimación de la Guardia Civil con sumas mal hechas. Íbamos preparados para eso, y para sorpresa nuestra y de todos los que estaban en la sala nos quedamos solo en el rechazo formal porque no se había atendido al requerimiento de subsanar ese defecto.

¿A su juicio no hay manera de castigar penalmente al ‘procés’? ¿Por eso se fuerza el delito de rebelión?

-El problema es que cuando se debatió el Código Penal del 95 más de uno advirtió de que no había un tipo penal para castigar una declaración de independencia pacífica. En 2002, con el plan Ibarretxe a la vista, se crearon los tipos penales de convocatoria de referéndum ilegal y otras conductas como colaboración en la organización, financiación... Pero eso se destipifica en 2005 y surgen entonces voces como la de Rosa Díez, que dice que no hay tipos para defenderse de una declaración como la que luego se produce en Catalunya. Aquí de lo máximo que se puede hablar es de desobediencia y con mucho debate, porque desobediencia al Tribunal Constitucional no es desobediencia a resolución judicial;ahí hay ya debate técnico. Desde luego, lo que no ha habido es rebelión, y malversación tampoco. Además se han vulnerado derechos procesales que no son meras formalidades, sino las garantías del respeto a los derechos fundamentales en un proceso judicial, y por eso estábamos convencidos de ganar si entrábamos al fondo.

¿Por qué se arriesga tanto el juez al instar a Bélgica o Alemania a aceptar una interpretación con respecto a la rebelión tan cogida con alfileres?

“La retirada de la primera euroorden fue la reacción a un previsible fracaso;hoy es todavía más paradójica”

-Es el fiscal Maza el que fuerza al máximo los tipos penales, se aplica indebidamente el 384 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, un artículo que se establece en clave de legislación antiterrorista. Hay una sentencia del Tribunal Constitucional con respecto a un artículo similar que entiende por rebeldes a quienes están integrados en bandas armadas o terroristas y exige el uso de armas o explosivos, y aquí no estamos en un escenario terrorista. Cuando lo ven demasiado forzado intentan rebajarlo a sedición, destipificado en Alemania desde hace cuarenta años, pero mantienen el tipo y la imputación de rebelión con el objetivo, creo yo, de intentar suspender a cargos electos. 130 penalistas de Sevilla, de Madrid, de todas partes, de todas las tendencias, se han pronunciado en contra de esto;no hay por dónde cogerlo.

¿Y cómo se entiende ese rechazo a corregir el error formal que a la postre ha tumbado la euroorden?

-Es algo a lo que no le encuentro una explicación. El sistema judicial español, y el Europeo en general, están colapsados, los jueces tienen muchas causas y no siempre pueden trabajar con el rigor que quisieran, pero cuando es el Tribunal Supremo, con la causa más importante de las últimas generaciones, que se va a estudiar en facultades de derecho en toda Europa durante décadas, que se trate con esa ligereza, hasta el punto de bailar las fechas... No lo entiendo.

Realmente el embrollo arranca en diciembre, cuando se desactiva la euroorden de la juez Lamela. ¿Cómo interpretaron entonces aquel movimiento?

-Fue la reacción ante un previsible fracaso;si entonces fue sorprendente, vista desde hoy es todavía más paradójica. Se dijo que se retiraba porque si la dictaba el Supremo sería imparable, y ahora que vengan con estos errores formales es incomprensible.

¿Es trasladable lo ocurrido en Bélgica a los casos de Alemania, donde se encuentra Carles Puigdemont, y Escocia, donde está Clara Ponsatí?

-Si doy crédito a lo que he leído en los medios de comunicación, la fiscalía y el Supremo dicen que Bélgica se ha equivocado y la fiscalía pide a Llarena una nueva euroorden, pero en el caso de Alemania se mantiene, cosa que además apunta a un posible divorcio entre Llarena y la fiscalía del Supremo;parece que ya no van tan de la mano como hasta ahora.

El caso de Suiza, donde está Marta Rovira, es más complejo por el hecho de que no pertenece a la Unión Europea.

-Suiza tiene otra problemática. En el ámbito de la Unión Europea, es todo judicial, pero en Suiza hay una primera parte político-diplomática, el plácet, y luego se entra analizar si procede o no. Solo se ha enviado la petición para Marta Rovira porque a Anna Gabriel no se le pide prisión, pero no le han dado el plácet. El responsable de la oficina federal de Justicia de la Confederación Helvética dijo que no lo concedían por motivos políticos y advirtió de que nadie piense que esto es una moneda de cambio porque ellos le han pedido a España a Falciani. De momento no se ha dado el plácet y todo apunta a que no se va a dar en breve, porque se ha hablado en términos muy contundentes para el ámbito diplomático, cuando la diplomacia es tan sibilina.

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