final de la europa league

La presión del favorito

La eliminación de la Champions ofrece al Atlético de Madrid la oportunidad de ganar un título europeo cuatro años después ante un olympique de Marsella cargado de motivación

Iñaki Dufour/Javier Villagarcía - Miércoles, 16 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 09:08h

El entrenador del Atlético de Madrid, Cholo Simeone, dirige a sus jugadores en el entrenamiento.

El entrenador del Atlético de Madrid, Cholo Simeone, dirige a sus jugadores en el entrenamiento. (EFE)

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El entrenador del Atlético de Madrid, Cholo Simeone, dirige a sus jugadores en el entrenamiento.

lyon- El Atlético de Madrid llega a otra final dos años después del llanto de Milán en la Liga de Campeones, esta vez en la Liga Europa y como indudable favorito ante al Marsella en Lyon, con toda la presión que conlleva esa condición, pero, sobre todo, la victoria que diferencia el éxito del fracaso.

Porque para el conjunto rojiblanco no hay términos medios en este choque decisivo en la ciudad francesa, con la que aún mantiene una deuda desde hace 32 años, la Recopa de Europa perdida con el Dínamo de Kiev en 1986 (3-0) y con la que se reencuentra ahora con un grupo diseñado para las cotas más altas.

El triunfo supone terminar la temporada con un título que no gana desde hace cuatro años, lograr el sexto trofeo de la era Simeone, agrandar la década más productiva por palmarés del club, con siete títulos desde 2010, incluidas dos Ligas Europas -en 2010 y 2012-, y demostrar que el indiscutible favorito es un campeón incontestable.

También sería la reivindicación de un equipo que ha sufrido incontables dificultades esta temporada, pero que se ha rehecho de casi todas, a punto ya de cerrar su segunda posición en la Liga y listo para conquistar un torneo ahora con pinta de consuelo, pero que no hace mucho, seis años atrás, despertó una euforia tremenda.

La derrota significa todo lo contrario: sería una decepción sin matices para un equipo que se había estructurado para luchar por todo, al que su temprana eliminación en la Liga de Campeones le recondujo hacia la Europa League, entonces un mal menor ahora una prioridad, y cerrar otro curso más, el tercero, sin un solo título. Demasiado tiempo para el Atlético de Simeone, campeón cinco veces en sus tres primeras campañas y media y preparado para soportar toda la presión de una final.

Simeone ha ultimado ya cada detalle del encuentro, lo ha preparado desde la pasada semana y ha trazado su idea de una alineación inicial en la que hay tres incógnitas. Dos en los laterales, con Vrsaljko y Lucas Hernández en ventaja en principio, sobre Juanfran y Filipe Luis, los dos titulares el domingo en la victoria por 0-1 en Getafe, y uno en el centro del campo, entre Correa, Thomas y Vitolo. Tres opciones para un puesto.

Las otras ocho posiciones del equipo inicial están definidas: el portero Jan Oblak, los centrales Giménez y Godín;los centrocampistas Saúl, Gabi y Koke, y los delanteros Griezmann y Diego Costa, que entre los dos han marcado 19 goles en Europa.

El internacional francés, a setenta kilómetros de su casa, en la ciudad donde acudía a ver al Olympique de Lyon cuando era un niño, está antesu final. Ha marcado veinte goles en los últimos 23 partidos, es el líder ofensivo colchonero y el foco apunta a él, más aún tras unos días marcados por su posible marcha al Barcelona al término de la campaña.

Es la final de Griezmann, que aspira a su primer éxito a nivel continental, pero también la de Oblak, derrotado en los penaltis en sus dos partidos definitivos precedentes por un título europeo, y la de Fernando Torres, en la última oportunidad de cumplir el sueño que tiene de niño, conquistar un trofeo con el equipo de su vidae.

el desafío del om Enfrente, el Olympique de Marsella, que eliminó al Athletic en octavos de final, llega al momento cumbre de su temporada con la ilusión por las nubes. Es su quinta final 25 años después de haber ganado la Liga de Campeones, el único título europeo que luce en sus vitrinas y que su hinchada restriega ante sus rivales desde entonces, dado que es el único club francés que cuenta con él. Una final que el conjunto marsellés debería afrontar sin presión al no imaginarse que alcanzaría semejantes cotas de la competición a principios de temporada. Además, se juega su clasificación para la Champions como ganador del título.

Rudi García, su técnico, cuenta con toda la plantilla a su disposición. Payet, su estrella, parece recuperado de los dolores en un muslo.

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