Tribuna abierta

La conciliación: una causa que avanza lentamente

Por Ignacio Toro Arrúe - Martes, 15 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

EL problema de la conciliación laboral suele restringirse a las mujeres con hijos que sienten la presión de combinar los cuidados de los niños con su desarrollo profesional. Sin embargo, afecta cada vez más a otros grupos, como los hombres que quieren conciliar con la familia o las personas con familiares ancianos a su cargo.

Las mujeres, y cada vez más los hombres, prefieren las empresas que ofrecen mejores oportunidades para conciliar la vida familiar y la laboral: se sienten más valoradas y tienden a permanecer durante más tiempo en ellas. Esta es la principal conclusión de una encuesta realizada el pasado año entre las usuarias de Fairygodboss, un sitio web que ofrece opiniones de empleadas sobre las facilidades de sus empresas para conciliar y que ya cuenta con cerca de 19.000 reseñas sobre más de 7.000 compañías.

Recientemente, Fairygodboss realizó una encuesta entre los usuarios pidiendo que midieran, en una escala del uno al cinco, su satisfacción con el puesto de trabajo que estaban desempeñando. Una de las conclusiones es que la capacidad para conciliar es un elemento muy valorado. Entre las más satisfechas (las que daban una puntuación de cinco), una amplia mayoría (75%) decía estar disfrutando de un horario que le permitía compaginar familia y trabajo;entre las menos, solo había un 10% con jornada flexible.

La encuesta también permitió observar una correlación entre la satisfacción laboral y la duración de las bajas por maternidad. Entre las que habían tenido un hijo y disfrutaron de 13 semanas o más, casi un 40% valoraba su empleo con la máxima puntuación, y solo un 12% le daba la nota más negativa. Entre las que solo pudieron tomarse 6 semanas de baja, los resultados se invertían: un 43% daba un solo punto y un 18% los cinco.

Las mujeres u hombres con familiares ancianos a su cargo forman un colectivo tanto o más necesitado que el de las madres o padres trabajadores. Sufren una penalización mayor en su desarrollo profesional. La edad media a la que las mujeres piden la baja o la reducción de jornada es más alta y esto hace que encuentren más dificultades para retomar su trabajo (si es que pueden) en un mercado laboral bastante cerrado para las mujeres de más de 50 años.

El envejecimiento de las sociedades occidentales amenaza con agravar el problema para las próximas generaciones. Y no toda la carga de esta tarea se puede medir en dinero ni tampoco solucionarse con más fondos. A diferencia de lo que ocurre con los hijos, muchos ancianos se niegan a ser atendidos por personas ajenas a la familia, por buenos y costosos que sean los cuidados.

La flexibilidad cala con mayor dificultad entre los hombres. Una investigación australiana reciente -publicada en www.huffingtonpost.es- analiza la relación entre horario laboral flexible o reducido y la satisfacción con el empleo. Aunque en general se aprecia una relación positiva (las personas con este tipo de jornada se mostraban más satisfechas con su puesto de trabajo), existen diferencias significativas entre la valoración que hacen las mujeres y los hombres entrevistados.

Las mujeres optan por un horario flexible en mucha mayor medida que los hombres y las que lo hacen están más satisfechas con su trabajo. Además, en contra del tópico, las profesionales que disfrutan de una jornada no convencional se muestran más confiadas en sus posibilidades para asumir puestos directivos.

Al contrario que las mujeres, los hombres con horarios flexibles no se sienten valorados en sus trabajos. Los empleados que tienen un horario flexible (a tiempo parcial o con capacidad de trabajar desde casa) confían menos en progresar en la empresa y recomiendan su puesto de trabajo en menor medida que los de horario convencional.

A la vista de las conclusiones, parece que aún existen muchas empresas en las que no está bien visto que un hombre pida una baja parcial o total para cuidar de sus hijos o de un familiar enfermo. Sus peticiones son rechazadas con bastante más frecuencia que las de las mujeres y la reincorporación suele ser más difícil.

Es indudable que hay que ir superando viejos esquemas y prejuicios para avanzar en la conciliación y facilitar la implementación de una nueva visión sobre las relaciones entre la familia y el trabajo. Nos va en ello la felicidad y la satisfacción de todos, especialmente la de nuestros hijos.

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