Flores a porfía

Pedro Gil Pondal Getxo - Martes, 15 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Esto es lo que cantábamos muchos en colegios, ikastolas, iglesias y campos. Porque el 13 de mayo se les apareció la Virgen María en la Cova de Iria, en Fátima (Portugal), a tres niños, pastorcitos y pobres. El caso es que este día, cada año, comprábamos o cogíamos del campo flores a montones, a porfía como cantábamos, para llevar a la estatua de la Virgen de Fátima, o de la que había en el altar de nuestra capilla.

Virgen solo hay una, pero la devoción en cada sitio a la local me parece positiva, porque aumenta la dimensión transcendente de nuestras vidas. Además, a bastantes conciudadanos nuestros les pasa lo que les sucede a muchos mexicanos, que no creen en Dios pero sí creen en la Virgen de Guadalupe. Por lo menos eso dicen. Porque, en definitiva, la Virgen es madre de cada uno. Y es la que nos comprende siempre e incondicionalmente. Y eso lo entiende cualquiera.

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