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Lágrimas y resignación en la ‘marea negra’

La ‘marea negra’ encaja con resignación y anestesiada por el dolor del descenso deportivo del Bilbao Basket a la Liga LEB y mira con incertidumbre el futuro del proyecto fuera de la ACB

Un reportaje de Miguel A. Pardo - Lunes, 14 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Los gestos de la grada eran la muestra más clara del golpe que supone el descenso.

Los gestos de la grada eran la muestra más clara del golpe que supone el descenso. (José Mari Martínez)

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Los gestos de la grada eran la muestra más clara del golpe que supone el descenso.

rESTABAN tres segundos para el final cuando Tornike Shengelia enfiló la línea de tiros libres para lanzar los dos lanzamientos que podían dar la puntilla al Bilbao Basket. Miribilla rugía, por última vez, como pabellón de ACB para tratar de seguir siéndolo. El interior baskonista no falló y encestó los dos tiros libres para matar el partido y poner punto y final a 14 años de presencia bilbaina ininterrumpida en la máxima categoría. Del bullicio y el ruido de una hinchada que no abandonó a su equipo en ningún momento, se pasó al silencio. Silencio sepulcral. Gestos de resignación, impotencia y alguna lágrima furtiva recorrían los ojos de más de un aficionado. Unos ojos que han visto en seis años cómo su equipo pasaba de jugar unos cuartos de final de Euroliga a caer, deportivamente, al infierno de la Liga LEB.

Ni un solo silbido, ni un solo reproche a la plantilla, el cuerpo técnico y la directiva. Pena, solo pena era que se transmitía desde una grada que parecía anestesiada por el dolor. El dolor de quien ha visto el deterioro de un equipo enfermo que, con el paso de las jornadas, fue adquiriendo aspecto de enfermo terminal hasta que ayer exhaló su último aliento en la élite. El último suspiro de un final terriblemente cruel como describe una de las canciones de Leiva, uno de los artistas fetiche del vestuario bilbaino. Un vestuario roto y cabizbajo que dejaba gestos como el perdón y el agradecimiento de Dejan Todorovic a la grada por su apoyo incondicional o las lágrimas de Javi Salgado en los exteriores del Bilbao Arena, mientras un grupo de hinchas buscaba darle ánimos al único jugador de la plantilla actual que hace 14 años logró el ascenso en León.

Así es la afición del Bilbao Basket, está con los suyos más si cabe en los momentos más difíciles. Así ocurrió durante el partido. Cuando el Baskonia se fue once arriba (41-52), Miribilla dejó de creer e impulsó a un equipo que volvió a claudicar en un final apretado. “Visto cómo ha discurrido la temporada, el descenso era algo que podía esperarse, más si cabe tras el triunfo de ayer del Zaragoza”, reconocían Gontzal Goyogana y Javi Trujillo, dos hinchas que, con la herida del descenso aún sangrante, miraban al futuro. Y en el caso del Bilbao Basket, mirar al futuro es mirar a lo incierto, a lo desconocido. “La pregunta es si va a haber proyecto el año que viene, qué va a pasar ahora. En Bilbao hay afición para tener un buen proyecto de baloncesto como se ha visto hasta ahora”, reconocían.

La misma incertidumbre expresaban Iker González, Leire Urresti y Alberto González. “Si supiésemos qué va a pasar ahora... Durante esta temporada, los dirigentes del club no han dado la cara tal y como debían hacerlo. Se han cometido muchísimos errores este año empezando por la planificación de la plantilla”, señalaron estos aficionados. A la hora de buscar un ejemplo de proyecto que ha resurgido tras un descenso, esta familia no se fue muy lejos, concretamente, al otro lado de la A-8: “Habría que hacer lo mismo que hizo Gipuzkoa Basket. Empezar una nueva etapa en LEB para luego volver a la ACB”, indicaron.

ACB, unas siglas que, al menos, deportivamente, han pasado ya a la historia más cercana del Bilbao Basket. “El descenso estaba cantado. Si no descendíamos esta semana, iba a ser la próxima, ya estábamos hechos a la idea de que iba a ocurrir. Este ha sido un año en el que se han hecho muchas cosas mal, pero, no nos engañemos. Este descenso es fruto de un proceso muy largo en el que no se han hecho bien las cosas” Juan, Bego y Markel. De cara al futuro del baloncesto de élite en Bilbao y Bizkaia, no eran muy optimistas: “Firmaría con que el año que viene tengamos un proyecto de LEB Plata para empezar de cero e intentar regresar en unos años a la ACB”, desearon.

cábalasComo si no quisieran creerse lo sucedido, había aficionados que en las inmediaciones de Miribilla seguían haciendo cábalas para esa permanencia en ACB que no llegará para el Bilbao Basket, al menos, sobre la pista. “Si ganamos los dos partidos que quedan aún tenemos opciones de permanencia, ¿no?”, apuntaba Asier Rubio. Tomás, su aita, le certificaba que no, que para los hombres de negro, de entrada, no hay futuro el año próximo en la máxima categoría. “Este año se han hecho muchísimas cosas mal. Se han juntado una serie de decisiones muy desacertadas y todo ha desembocado en el descenso”, analizaron padre e hijo mientras, como otros muchos, tenían una pregunta en sus mentes: “¿Y ahora qué?”. Esa incertidumbre es la que tendrá la marea negra, esa grada que ayer lloró un descenso anunciado.

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