trigésimo segunda edición

Al mal tiempo, buena marcha

La trigésimo segunda edición de la marcha popular de Sopela atrae a cerca de 300 personas en una jornada marcada por las adversas condiciones climatológicas que restaron asistencia pero no doblegaron la moral de los valientes participantes

Un reportaje de Carlos Zárate - Lunes, 14 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Los organizadores trabajaron a destajo para tener todo listo antes de la llegada de los participantes.

Los organizadores trabajaron a destajo para tener todo listo antes de la llegada de los participantes. (Foto: Carlos Zarate)

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Los organizadores trabajaron a destajo para tener todo listo antes de la llegada de los participantes.

NI el barro, ni el frío, ni la lluvia. Aquellos que entienden que no hay mejor manera de disfrutar de la mañana dominical que dando un buen paseo y haciendo algo de ejercicio no se amilanaron ayer a pesar de las frescas temperaturas y las malas condiciones climatológicas. Es bien sabido por todos que cuando hace mal tiempo, y más en fin de semana, las sábanas de la cama adquieren poderes sobrenaturales. Atrapan de una forma inexplicable que sólo aquellos que tienen una voluntad de hierro pueden superar. Como las cerca de 300 personas que participaron ayer en la marcha popular organizada por el club sopeloztarra Urko Mendi Taldea, en colaboración con el Ayuntamiento de la localidad. Una cita deportiva que fomenta hábitos saludables y que regresó este año al calendario para cumplir su trigésimo segunda edición. Más de tres décadas disfrutando de Sopela y todo su entorno costero.

“La lluvia ha condicionado mucho el número de participantes. Este año hemos contado con la presencia de alrededor de 300 personas cuando otros años tenemos más de 500. De todas formas estamos muy satisfechos porque todo ha salido perfecto”, destacaron los responsables de la organización, que trabajaron a destajo desde primera hora de la mañana para dar la salida a los participantes y después preparar todos los obsequios que se entregaron. “Damos avituallamiento para reponer fuerzas, camisetas conmemorativas, copas y bolsas de chuches para los más pequeños”, apuntaron.

Con salida y llegada desde la calle Akilino Arriola, junto a la plaza del ayuntamiento, la organización diseñó dos recorridos asequibles para todo el mundo. Uno más corto, de ocho kilómetros, para los txikis, que arrancó a las diez de la mañana, y otro de quince kilómetros -fue recortado en cuatro kilómetros debido al mal tiempo y el mal estado de la zona de Urko- que partió a las ocho y media.

Uno de los puntos críticos del itinerario fue el que discurría entre Urduliz y Plentzia. “Hay bastante barro pero se puede correr. Luego la zona de la costa entre Plentzia, Barrika y Sopela ya es más arcillosa y está más complicado”, detalló el urduliztarra Joseba Unibaso, el primero en parar el cronómetro y completar el recorrido largo de la marcha en un tiempo de 1 hora y 46 minutos. “Suelo salir a andar y a correr habitualmente, es una actividad que me gusta”, reconoció tras llegar a la meta el primero, aunque no se trataba de un recorrido cronometrado.

Pasados por aguaLa marcha discurrió entre chaparrada y chaparrada. Por momentos, el cielo amagó con engañosos rayos de sol que no se consolidaron hasta la tarde. Así, una fina lluvia sorprendió a la altura de las peñas de Santa Marina de Urduliz a los pequeños sopeloztarras Haizea, Leire y Mikel quienes acompañados de sus familiares Asier, María y Bego completaron el recorrido con mucha ilusión, sabiendo que al final les esperaba una dulce recompensa. Tampoco faltaron a la cita unos fieles participantes de la marcha como son el grupo de amigos plentziarras formado por Carlos, Alipio y Mikel. “Somos ya veteranos de esta cita porque venimos todos los años. Desde aquí animamos a todo el mundo a que se apunte porque las marchas populares son un plan estupendo para los domingos. Conoces caminos por los que no irías habitualmente y que acota la organización. Esta en concreto está muy bien organizada y el recorrido es equilibrado. Además hoy han quitado la parte del itinerario que estaba más complicado debido a la lluvia”, explicaron.

La zona de Barrika y Sopela fue la que más dificultades presentó a los asistentes. Sin embargo, para los dos intrépidos amigos y vecinos de Gernika y Bermeo, Javier y Juan Antonio, no supuso ningún obstáculo. “Llevamos viniendo desde hace tres o cuatro años”, señalaron mientras recuperaban fuerzas con las exquisitas hamburguesas de eusko label de la mano de Hazi. Sobre esta línea, otros de los valientes que desafiaron a la lluvia y el barro fueron los sopeloztarras Jesús, Gotzon y el joven Ekain, que se atrevió con el recorrido de los mayores y fue obsequiado con una gran copa, entre otros enseres. “Hemos hecho el recorrido en dos horas y cincuenta minutos”, apuntó. Finalmente, todos ellos repusieron fuerzas satisfechos en la carpa instalada junto al Ayuntamiento mientras se limpiaban el barro de las botas. Y es que no hay mal tiempo que frene una buena marcha.

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