Historias de la vida

Ángel Basabe, un apasionado de Olabeaga y su equipo

ÁNGEL | Basabe preside desde hace 30 años el club Acero del barrio bilbaino y ha percibido los cambios del entorno

Un reportaje de Yaiza Pozo - Lunes, 14 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Ángel Basabe, vecino de Olabeaga desde su infancia, posa en una de sus calles donde pueden percibirse algunos de los cambios del barrio.

Ángel Basabe, vecino de Olabeaga desde su infancia, posa en una de sus calles donde pueden percibirse algunos de los cambios del barrio. (José Mari Martínez)

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Ángel Basabe, vecino de Olabeaga desde su infancia, posa en una de sus calles donde pueden percibirse algunos de los cambios del barrio.

N ACÍ al lado de un campo de fútbol”, comienza su historia Ángel Basabe, presidente del club Acero de Olabeaga desde hace 30 años, vecino del barrio de toda la vida. Toda una casualidad porque desde pequeño se considera un “apasionado del fútbol”. Ha crecido con esta pasión estando en uno de los equipos más históricos de la villa con casi un siglo de vida. Se fundó en 1919 y por él han pasado ilustres jugadores del Athletic. Desde entonces, son muchos los cambios que han tenido lugar en el barrio y en el equipo bilbaino pero la esencia continúa siendo la misma.

Ángel nació en el barrio de Etxezuri ubicado en Deusto, lugar en el que residió y pasó su infancia hasta los 9 años. “Al hacer el canal de Deusto nos mandaron a vivir a Olabeaga a unas casas que hicieron la junta de obras del puerto”, relata. Además, recuerda su niñez sin problemas o preocupaciones. “Dejábamos las puertas de las casas abiertas. Allí todos éramos una familia”, prosigue. Una época en la que no se entendía de raza, religión o género ya que allí “todos éramos iguales”, confiesa.

Un pequeño barrio que conforme ha pasado el tiempo ha ido creciendo y los que son de allí de toda la vida han podido percibirlos de primera mano. Ha crecido y “ha mejorado para bien”, hace saber Ángel. “Ahora ya hay más gente nueva, se han construido casas y ha venido gente de fuera del barrio entonces ya no es lo mismo. Se ha hecho más grande y todo Olabeaga está en auge porque está San Mamés, el museo marítimo…”, dice. Para Ángel este es uno de los pocos barrios que pueden presumir de que lluevan balones desde la Catedral. “En los partidos casi caen algunos”, cuenta entre risas.

Allí con su cuadrilla disfrutaba de lo que más le gustaba: el fútbol. Pasión que también compatibilizaba con su trabajo como comercial. Su cuadrilla de toda la vida le ha acompañado en todas sus aventuras y entre ellas la de estar al mando del equipo de fútbol de Olabeaga, el Acero. Se fundó hace casi medio siglo y para Ángel este club forma parte de su familia. Se introdujo en él en el año 1987 como vocal, después como tesorero y por último, como presidente. “Éramos una cuadrilla que siempre estábamos juntos entonces la antigua directiva después de tantos años ya estaban cansados entonces nos hicimos cargos nosotros”, cuenta.

El club se fundó en el año 1919 pero durante la guerra desapareció como muchos otros equipos de la villa hasta que volvió a aparecer

A pesar del que el fútbol fuese su gran pasión confiesa no haber jugado lo suficiente porque “no eran mis cualidades”. “Yo jugué hasta juveniles en diferentes equipos pero no era lo mío pero en mi casa siempre ha olido a fútbol. Mi padre jugaba y mi hermano ha jugado y además ha sido jugador del Acero y ha estado en equipos de tercera división en aquella época”, relata.

Debido a la posguerra muchos de los equipos de la villa desaparecieron y entre ellos el del barrio de Olabeaga. Sus exitosos años se vieron perjudicados pero gracias al hermano de Ángel y otra cuadrilla del barrio revivió el club y ha permanecido en pie hasta la actualidad a pesar de las dificultades. “Hemos tenido varios ascensos pero también hemos descendido. En realidad cambiar el fútbol no ha cambiado mucho porque las normas son las mismas. Además solo tenemos un equipo que es el regional”, cuenta el bilbaino. Además, opina que existe mucho fútbol en televisión y eso también perjudica a pequeños clubes como el Acero.

A consecuencia de este hecho, cada vez son menos las personas que se acercan al campo para disfrutar de los partidos de los clubes bilbainos. “Cuenta mucho mantener un club con 20.000 euros y a veces no se les puede pagar a los jugadores y es una pena”, dice.

Futuro Al club de su vida le augura un futuro incierto puesto que la situación económica así lo hace ver. “Hace falta dinero. Olabeaga es un barrio pequeño y cada vez hay menos comercios que son los que te patrocinan y colaboran con el club”, manifiesta. A pesar de este hecho, él continua siendo el primero en animar al equipo que preside con tanto orgullo. A pesar de que a su padre y a su hermano les corriese por las venas esa pasión por el fútbol afirma que entre sus hijos no hay ese ambiente de fútbol. “Ellos han tirado más por el balonmano. Es una pena pero ha sido así”, cuenta.

A pesar de siempre tener en mente a su equipo nunca ha olvidado el barrio donde echó raíces. Desde hace 10 años reside en Rekalde pero siempre que puede se acerca hasta Olabeaga con la excusa de verlo y porque su club así se lo pide.

El protagonista

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