muere a los 82 años

Agur a Antonio Mercero y a sus veranos azules

Muere a los 82 años el director vasco de cine, creador de series míticas como ‘Verano azul’ o ‘Farmacia de guardia’

Maite Redondo - Domingo, 13 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Antonio Mercero, durante la presentación de ‘Baserri galdua’ en Lasarte-Oria, en febrero de 2006.

Antonio Mercero, durante la presentación de ‘Baserri galdua’ en Lasarte-Oria, en febrero de 2006. (Ruben Plaza)

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Antonio Mercero, durante la presentación de ‘Baserri galdua’ en Lasarte-Oria, en febrero de 2006.

Bilbao- Nos hizo felices con su Verano azul, su Turno de oficio o su Farmacia de guardia. Y consiguió estremecernos cuando encerró a un desquiciado José Luis López Vázquez en La Cabina, que forma parte ya de la memoria emocional del cine y con la que ganó el premio Emmy. Antonio Mercero realizó una televisión de éxito reñida con el éxito fácil de la telebasura que hoy en día impera.

Ayer conocíamos la triste noticia de que el realizador guipuzcoano moría a los 82 años tras casi una década conviviendo con el alzheimer. Mercero fue un trabajador incansable casi hasta el final. Su último título como director fue la película ¿Y tú quién eres?(2007), en la que reflexionaba sobre la enfermedad que dos años más tarde haría público que padecía.

El realizador vasco no tuvo una infancia fácil, tenía solo cuatro meses cuando estalló la Guerra Civil. A su aita le fusilaron los anarquistas dos meses más tarde. “Mi madre, al morir mi padre, fue a trabajar a la fábrica Michelín donde él era jefe de personal;allí le ofrecieron un puesto de administrativa y a una tía que vivía con nosotros también, con lo que fuimos sobreviviendo. Estudié primero en un colegio para los hijos de los trabajadores de la fábrica y luego entré en los Marianistas de San Sebastián”, confesaba el realizador guipuzcoano en una entrevista a este periódico.

Allí comenzó a tener sus primeros contactos con el cine. “Iba a dos cineclubs, en uno de ellos hicieron un concurso de crítica, que gané yo, sobre El camino de la esperanza, de Pietro Germi. Esto me animó mucho y me enteré que había una Escuela de Cine en Madrid. Entonces, como es lógico, surgieron problemas familiares. La gran ilusión de mi amatxu era que fuera notario, siempre me decía: “Haz Derecho que tiene muchas salidas y la mejor es notario porque no hacen nada... ¡a firmar y a vivir!”.

Hizo el primer año de Derecho en Donostia por libre, pero de nada le valieron los consejos de su ama porque al poco se trasladó a Madrid para ingresar en la Escuela de Cine, donde se diplomó como director con una práctica, Trotín troteras, que fue premiada en la Bienal de Arte de París en 1962.

Con su primer corto documental Lección de Arte, con dibujos de Mingote, obtuvo la Concha de Oro en el Festival de Donostia en 1962. Sin embargo, su primera película, Se necesita chico, no funcionó. Contaba Mercero que así empezó su lucha por la supervivencia, “haciendo reportajes para NO-DO, documentales en Televisión Española, hasta que conseguí hacer una cosa de ficción, Simposium para la paz, que logró el premio en Montecarlo y a partir de ahí seguí haciendo ficción”.

Y ya no pararía de recoger reconocimientos de la crítica y aplausos del público, porque Mercero era sinónimo de pasión por el cine, y más tarde por la televisión. Por eso fue el encargado de sorprender a todo el mundo en 1972 con el mediometraje La cabina, una historia que rozaba la ciencia ficción escrita junto a José Luis Garci y protagonizada por José Luis López Vázquez.

Aunque en el Estado tuvieron que pasar algunos años para que se reconociera esta cinta, esta angustiosa y desasosegante historia de un hombre atrapado en una cabina telefónica al que nadie puede ayudar a salir, fue premiada con un Emmy, lo que a día de hoy le sigue otorgando el título del único director del Estado en ganar este Oscar de la televisión. Lo que poca gente recuerda es que Mercero tardó un año en estrenar La cabina por problemas con la censura. Los políticos no lo veían claro, pensaban que era una crítica del franquismo. “Todo el mundo lucha cada día por salir de sus particulares cabinas, las mismas a las que todos tenemos que enfrentarnos cada día, luchando por huir del horrible final”, confesaba Mercero a este periódico.

A realizador de Lasarte-Oria, siempre le persiguió ese sentimiento dramático del instante final de su aita ante el pelotón de fusilamiento. Rodó tres películas con referencia a la Guerra Civil:La guerra de papá, Espérame en el cieloy La hora de los valientes. “Los que de una manera directa o indirecta hemos vivido la guerra tenemos un deber moral de contarla, porque las generaciones siguientes no la contarán con la pasión y la emoción que lo hacemos nosotros”, aseguraba.

hitos televisivosLuego llegarían otros trabajos cinematográficos como Los pajaritos (1974) Don Juan (1975) o La Gioconda está triste (1976) o la popular serie Crónicas de un pueblo (1971). Y la exitosa Verano Azul, que narraba las aventuras de un grupo de cinco adolescentes que pasaban la época estival en la localidad malagueña de Nerja. Aquellos personajes y los mayores que estaban a su alrededor marcaron a una generación. “¡Chanquete ha muerto!”. ¿Quién no ha escuchado alguna vez esta frase en las decenas de reposiciones de esta serie emitida por primera vez en 1982 en TVE?

En 1986 estrenó Turno de oficio pero en 1991 superó todos sus éxitos cuando, apenas dos años después de la llegada de las televisiones privadas, Mercero consiguió audiencias masivas con Farmacia de Guardia. Una serie cuyo capítulo final, emitido un 28 de diciembre de 1995, arrancó para Antena 3 una audiencia de más de 11 millones de telespectadores, que estuvieron pegados a la pequeña pantalla para ver si la farmacéutica Lourdes Cano (Concha Cuetos) le daba el sí quiero a Adolfo Segura (Carlos Larrañaga).

Mercero se coló en los hogares a través de un lenguaje costumbrista y próximo, de los pequeños dramas y del humor cotidiano. “En su obra ha dejado un estilo inconfundible donde primaban los sentimientos y las emociones a través de la comedia. La claustrofobia, la memoria histórica, las enfermedades y el costumbrismo, entre otros, han sido algunos de los temas que desarrolló en películas y series que forman parte ya del imaginario colectivo español”, destacaban ayer desde la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).

Enfermo de alzheimer, en diciembre de 2009 recibió en su domicilio el Goya de Honor de manos del entonces presidente de la Academia de Cine, el bilbaino Álex de la Iglesia, quien resaltó su “inmejorable carrera cinematográfica”. Dos meses después, en la gala de febrero 2010, fueron dos, de sus seis hijos -los también cineastas Antonio e Iñaki Mercero Santos- los que agradecieron este reconocimiento. El alzheimer, le había borrado ya una vida de recuerdos y éxitos.

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