Lecturas pornográficas

Javier Orcajada del Castillo Bilbao - Sábado, 12 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Me confiesa en secreto mi amigo Andoni que le apasiona la lectura pornográfica. No le contesto, él sabrá lo que lee o deja de leer. Me extraña, no obstante, pues es un lector empedernido, culto, nada frívolo y muy selectivo. Reconozco que su confidencia me ha descolocado, pero defiendo con pasión el derecho a la libertad de la expresión literaria si no interfiere en la de los demás. Unos días después me confiesa que cuando me habló de sus gustos literarios pensó si me estaba dando un perrenque al oírle. Porque, me aclara, no era que le gustara la prensa pornográfica como Interviú, Playboy, Penthouse, Hustler… Se refería a su atracción por Vargas Llosa o Pérez-Reverte y esa jauría de escritores en español con ideas pornográficas con las que defienden la España celtíbera y moruna que se opone al progreso. Me reconocía que no podía negar que ambos poseen plumas elegantes, fluidas y que se les lee con facilidad, casi sin darse ni cuenta, aunque sus puntos de vista sean en unos casos dignos del Nobel y en otros corrosivos, insultando y provocando a todo el que ellos consideran antiespañol, aunque expresado con una jerga atractiva de la que el lector, sin quererlo, se hace cómplice. Al final, dice que está asqueado de este tipo de literatos, unos empalagosos y otros obsesionados por resaltar su estilo a base de excentricidades, pero tratando de infundirles sabor de novela picaresca española que tanta gloria han aportado al mundo de la cultura. El pobre Andoni está sin consuelo, pues se lee cualquier obra incluso de autores españoles actuales, aunque le gustan muy pocos, pero fiel a su principio de no criticar a los autores, sino sus obras, dice que sufre de bipolaridad. Me pregunta qué solución le propongo. Ya te lo he dicho: Andoni, no leas nada de autores españoles que vivan aquí, pues tiene que pagar peaje por alcanzar la popularidad, aunque las editoriales españolas estén subvencionadas y pagan bien. Aquí, como sabes, “cada uno va a lo suyo, menos yo que voy a lo mío”. Masoquismo es obtener placer del dolor, por eso le aconsejé que sea prudente con la prosa en castellano que le puede apetecer leer en algunos casos, pero que si quiere gozar de buena literatura y sentirse feliz, que lea autores vascos y si le es posible, sobre temas nuestros y en euskera. Mejor, imposible, Andoni.

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