Rugby contra la tontería

SAN MAMÉS CAMBIA SU CARA Y SUS HÁBITOS PARA RECIBIR UN DEPORTE EN EL QUE NADIE FINGE NADA Y EN EL QUE EL JUEGO SE DESARROLLA CON UN RESPETO EXQUISITO A TODOS SUS PROTAGONISTAS

Roberto Calvo - Sábado, 12 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

El jugador del Cardiff Blues galés, Tomos Williams (d) realiza el ensayo ante el jugador del Gloucester Rugby inglés Callum Braley (i).VER GALERÍA

El jugador del Cardiff Blues galés, Tomos Williams (d) realiza el ensayo ante el jugador del Gloucester Rugby inglés Callum Braley (i). (EFE)

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El jugador del Cardiff Blues galés, Tomos Williams (d) realiza el ensayo ante el jugador del Gloucester Rugby inglés Callum Braley (i).Un jugador del Gloucester intenta frenar por todos los medios un ataque del Cardiff Blues.Varios espectadores beben cerveza antes del partido.Alegría entre la hinchada galesa.Un joven aficionado con un gran botín.
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Galería[Galería:] Gloucester 30 - Cardiff Blues 31

  • Jugadores del Cardiff Blues celebran la victoria en la Challenge Cup.
  • Jugadores del Cardiff Blues celebran la victoria.
  • Jugadores del Cardiff Blues celebran la victoria.
  • El jugador del Cardiff Blues galés, Tomos Williams (d) realiza el ensayo ante el jugador del Gloucester Rugby inglés Callum Braley (i).
  • El jugador del Cardiff Blues-Gloucester Rugby Callum Braley (d) saca el balón de la melé.
  • El jugador del Cardiff Blues Blaine Scully (d) intenta ensayar placado por Callum Braley.
  • Los jugadores del Cardiff Blues galés y los del Gloucester Rugby inglés durante una melé en la final de la Challenge Cup.
  • El jugador del Cardiff Blues galés Nick Williams (i) placa al del Gloucester Rugby inglés en la final de la Challenge Cup.
  • Billy Burns intenta evitar un tackle.
  • Los jugadores del Cardiff Blues galés y los del Gloucester Rugby inglés durante una touche.
  • El jugador del Cardiff Blues galés, Rey Lee (d) realiza un placaje al jugador del Gloucester Rugby inglés John Afoa.
  • El jugador del Cardiff Blues Owen Lane intenta escaparse de Jason Woodward.
  • Owen Lane (c) cae placado por el jugador del Gloucester Rugby.
  • El jugador del Gloucester Rugby inglés Ackermann (d) es felicitado por Burns (i) tras una jugada.
  • El jugador del Gloucester Mark Atkinson.
  • El jugador del Cardiff Blues Henry Trinder (c) intenta placar a Rey Lee-Lo (d), del Gloucester Rugby.
  • Dos jugadores intentan parar a Ellis Jenkins.
  • Nick Williams marca un tanto para los Cardiff Blues.
  • Los jugadores del Cardiff Blues galés, se felicitan por el tanto de Tomos Williams ante el Gloucester Rugby.
  • Garyn Smith logra un ensayo para los Cardiff Blues.
  • Blaine Scully avanza con el balón.
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Galería[Galería de fotos:] Arranca la fiesta del rugby

  • Un nutrido grupo de aficionados franceses en el cámping de Sopela.
  • Matthew Caffrey posa en un pub irlandés de Bilbao con el balón de las finales y una pinta.Foto: Oskar González
  • Las cervezas empezaron a fluir entre los aficionados al rugby. Foto: Borja Guerrero
  • “Nos han dicho que la gente aquí es muy hospitalaria y esperamos que siga haciendo tan buen tiempo” JOHN, JACK Y ROSER Hinchas del Leinster
  • “Vamos a todas las finales desde hace diez años. No habíamos estado nunca en Bilbao y eso era un aliciente” NEAL, BOB, NEIL Y NIALL Aficionados irlandeses
  • “Venimos a pasar un buen fin de semana en Bilbao y a apoyar al Cardiff en la final de la Challenge Cup” GARETH Y DAVID Hinchas galeses
  • “Hemos venido en autocaravana y vemos a nuestro equipo, el Leinster, como favorito para la final” PAUL Y KAY KELLY Matrimonio irlandés
  • Diversión en la fan zone de El Arenal.
  • Diversión en la fan zone de El Arenal.Foto: Borja Guerrero
  • Los equipos vascos, en un estand de la fan zone.Foto: Borja Guerrero
  • Un nutrido grupo de aficionados franceses en el cámping de Sopela.Foto: José Mari Martínez
  • El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, hizo el saque de honor en la fan zone. Fotos: Borja Guerrero
  • Aficionados irlandeses juegan al rugby en la Plaza Nueva.
  • La Plaza Moyúa respira ambiente de rugby como todo Bilbao. Fotos: Oskar González y Oskar M. Bernal
  • Borja Lozano, Lourdes Núñez y Jon Soto, integrantes del Universitario Bilbao Rugby.
  • Integrantes del Universitario Rugby Bilbao posan con San Mamés al fondo, que albergará el 11 y 12 de mayo lo mejor del deporte del oval.Foto: Oskar M. Bernal
  • El Arenal acogerá una de las Fan Zones.
  • El Arenal acogerá una de las Fan Zones.
  • Dos agentes de la Ertzaintza patrullan la Fan Zone.
  • Aficionados del Cardiff Blues galés (d), junto a aficionados Gloucester Rugby inglés en el Arenal.
  • Aficionados al rugby, en el Arenal.
  • Seguidores de Rugby venidos de Minnesota (EEUU), se hacen un foto con el trofeo.
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GaleríaGALERÍA: Leinster y Racing 92 se disputan la gran corona europea en San Mamés

  • Leinster y Racing 92 se disputan la gran corona europea en San Mamés
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bilbao- San Mamés se transformó por completo para su primer contacto con el rugby. No fueron solo los palos que por un día ocuparon el espacio de las porterías o las líneas que delimitaban el espacio de juego del deporte invitado, sino que todo lo que ocurre, la manera en que suceden las cosas en el césped y fuera de él transmiten un aire de absoluta normalidad. Para empezar ya es resaltable que donde habitualmente se ven las camisetas de un equipo y las del rival ayer se mezclaran colores de todo tipo, gente llegada de distintos puntos de Euskadi, España y Europa a la que nadie mira raro ni de forma intimidadora por vestir diferente. A todos les une el rugby, les acoge en el mismo recinto para disfrutar de la fiesta.

Porque desde antes de comenzar el partido la espera fue animada por dos DJs, uno por cada equipo, que pincharon mucho rock británico, algo de David Bowie y, cómo no, Tom Jones, el tigre de Gales, que para algo uno de los contendientes ayer era de Cardiff. Los equipos calientan divididos por líneas y acciones de juego mientras el público va ocupando sus localidades. San Mamés no llegó ni a la mitad de su aforo ayer, con una afición muy heterogénea y en muchos casos advenediza y así el juego se siguió con más atención que pasión, aunque las acciones brillantes y la conquista de metros eran saludadas con ovaciones casi unánimes. Eso sí, el momento en el que hay que guardar silencio, y lo recordaba el marcador, es cuando el pateador se sitúa tras el balón para tratar de anotar entre palos. Como un penalti, es un momento de máxima emoción, sobre todo si resuelve el partido, como anoche.

Mirando un poco más al rugby se quitarían muchas tonterías. Los jugadores saltan al campo con música épica de fondo, pero sin demasiado orden ni concierto, sin esa rigidez forzada que se ve en el fútbol profesional. Ayer el partido pudo ser seguido por el marcador electrónico y las jugadas dudosas, como un par de ensayos que fueron anulados, se repitieron para que todo el mundo lo tuviera claro. En un par de ellas, fue el árbitro el que pidió eso que se va a llamar VAR. Pues los jugadores esperaron pacientemente el veredicto de los jueces de vídeo. Y tras él, a seguir jugando sin una queja. Los jueces, con continua comunicación entre ellos, llevan un perfecto control de lo que sucede ya que los dos de las bandas se mueven a la misma altura, siempre vigilando la línea del balón. Si se produce un conato de disputa, el árbitro llama a capítulo a los implicados y aquí paz y después gloria. Y si algún jugador se excede de lo reglamentario, como el inglés Ludlow, se la muestra la tarjeta amarilla y se le envía al banquillo, como si fuera el rincón de pensar, durante diez minutos.

En las pausas del juego, casi siempre para atender a algún lesionado, entran al campo los auxiliares para repartir agua indistintamente y sin tener que pedir permiso, las cámaras de televisión ingresan también al verde para hacer su trabajo e, incluso, los cuidadores atienden a los heridos con el balón en juego si es necesario. Porque nadie pretende engañar a nadie ni finge lo que no tiene para perder el tiempo. Por eso dos jugadores de Cardiff Blues salieron del campo muy pronto con el brazo en cabestrillo.

En el rugby todo el mundo quiere jugar los 80 minutos, cualquier segundo perdido es una oportunidad perdida. La remontada del Cardiff elevó la temperatura ambiental, pareció que los galeses tenían más adeptos, y cuando el partido acabó, los vencedores hicieron pasillo a los derrotados que devolvieron la cortesía inmediatamente. Sin darse importancia ni enredar al polémica. Simplemente, es lo que hay que hacer en un deporte que respeta sus códigos y a cada uno de sus protagonistas.

el aPUNTE

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