Enamorados del oval y de su gente

Miles de aficionados llegados de media europa llenan Bilbao de buen rollo en una fiesta que hoy tiene su punto álgido con la champions cup

Nagore Marcos - Sábado, 12 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Barras y estrellas en la fan zone.VER GALERÍA

Barras y estrellas en la fan zone.

Galería Noticia

Barras y estrellas en la fan zone.Aficionados del Gloucester Rugby posan en la explanada de San Mamés antes de asistir a la final de la Challenge Cup.Un hincha del Cardiff metido a harrijasotzaile;otro aficionado, con una camiseta políticamente incorrecta.Imagen general de la fan zone de El Arenal en la tarde de ayer.Dos aficionados, al galope por los aledaños de San Mamés.Un dragón de Gales.Un balón de rugby para los ‘grandes’ aficionados.Dos aficionados caracterizados de imponentes jugadores de rugby.
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GaleríaGALERÍA: Challenge Cup Rugby en San Mamés

  • Challenge Cup Rugby
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Galería[Galería de fotos:] Arranca la fiesta del rugby

  • Un nutrido grupo de aficionados franceses en el cámping de Sopela.
  • Matthew Caffrey posa en un pub irlandés de Bilbao con el balón de las finales y una pinta.Foto: Oskar González
  • Las cervezas empezaron a fluir entre los aficionados al rugby. Foto: Borja Guerrero
  • “Nos han dicho que la gente aquí es muy hospitalaria y esperamos que siga haciendo tan buen tiempo” JOHN, JACK Y ROSER Hinchas del Leinster
  • “Vamos a todas las finales desde hace diez años. No habíamos estado nunca en Bilbao y eso era un aliciente” NEAL, BOB, NEIL Y NIALL Aficionados irlandeses
  • “Venimos a pasar un buen fin de semana en Bilbao y a apoyar al Cardiff en la final de la Challenge Cup” GARETH Y DAVID Hinchas galeses
  • “Hemos venido en autocaravana y vemos a nuestro equipo, el Leinster, como favorito para la final” PAUL Y KAY KELLY Matrimonio irlandés
  • Diversión en la fan zone de El Arenal.
  • Diversión en la fan zone de El Arenal.Foto: Borja Guerrero
  • Los equipos vascos, en un estand de la fan zone.Foto: Borja Guerrero
  • Un nutrido grupo de aficionados franceses en el cámping de Sopela.Foto: José Mari Martínez
  • El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, hizo el saque de honor en la fan zone. Fotos: Borja Guerrero
  • Aficionados irlandeses juegan al rugby en la Plaza Nueva.
  • La Plaza Moyúa respira ambiente de rugby como todo Bilbao. Fotos: Oskar González y Oskar M. Bernal
  • Borja Lozano, Lourdes Núñez y Jon Soto, integrantes del Universitario Bilbao Rugby.
  • Integrantes del Universitario Rugby Bilbao posan con San Mamés al fondo, que albergará el 11 y 12 de mayo lo mejor del deporte del oval.Foto: Oskar M. Bernal
  • El Arenal acogerá una de las Fan Zones.
  • El Arenal acogerá una de las Fan Zones.
  • Dos agentes de la Ertzaintza patrullan la Fan Zone.
  • Aficionados del Cardiff Blues galés (d), junto a aficionados Gloucester Rugby inglés en el Arenal.
  • Aficionados al rugby, en el Arenal.
  • Seguidores de Rugby venidos de Minnesota (EEUU), se hacen un foto con el trofeo.
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GaleríaGALERÍA: Leinster y Racing 92 se disputan la gran corona europea en San Mamés

  • Leinster y Racing 92 se disputan la gran corona europea en San Mamés
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Galería[Galería:] Gloucester 30 - Cardiff Blues 31

  • Jugadores del Cardiff Blues celebran la victoria en la Challenge Cup.
  • Jugadores del Cardiff Blues celebran la victoria.
  • Jugadores del Cardiff Blues celebran la victoria.
  • El jugador del Cardiff Blues galés, Tomos Williams (d) realiza el ensayo ante el jugador del Gloucester Rugby inglés Callum Braley (i).
  • El jugador del Cardiff Blues-Gloucester Rugby Callum Braley (d) saca el balón de la melé.
  • El jugador del Cardiff Blues Blaine Scully (d) intenta ensayar placado por Callum Braley.
  • Los jugadores del Cardiff Blues galés y los del Gloucester Rugby inglés durante una melé en la final de la Challenge Cup.
  • El jugador del Cardiff Blues galés Nick Williams (i) placa al del Gloucester Rugby inglés en la final de la Challenge Cup.
  • Billy Burns intenta evitar un tackle.
  • Los jugadores del Cardiff Blues galés y los del Gloucester Rugby inglés durante una touche.
  • El jugador del Cardiff Blues galés, Rey Lee (d) realiza un placaje al jugador del Gloucester Rugby inglés John Afoa.
  • El jugador del Cardiff Blues Owen Lane intenta escaparse de Jason Woodward.
  • Owen Lane (c) cae placado por el jugador del Gloucester Rugby.
  • El jugador del Gloucester Rugby inglés Ackermann (d) es felicitado por Burns (i) tras una jugada.
  • El jugador del Gloucester Mark Atkinson.
  • El jugador del Cardiff Blues Henry Trinder (c) intenta placar a Rey Lee-Lo (d), del Gloucester Rugby.
  • Dos jugadores intentan parar a Ellis Jenkins.
  • Nick Williams marca un tanto para los Cardiff Blues.
  • Los jugadores del Cardiff Blues galés, se felicitan por el tanto de Tomos Williams ante el Gloucester Rugby.
  • Garyn Smith logra un ensayo para los Cardiff Blues.
  • Blaine Scully avanza con el balón.
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Bilbao- Cuando los bilbainos escucharon que 100.000 aficionados al rugby llegarían a su ciudad para disfrutar de las finales europeas, se imaginaron hordas de tipos grandes y barbudos capaces de levantar un barril de 60 litros de cerveza, a pulso y con tan solo una mano, antes de bebérselo entero. Pero no fue así. No todos llevaban barba. Lo cierto es que, bromas aparte, los seguidores del deporte del oval dieron ayer a la ciudadanía vizcaina una lección de camaradería y, de paso, acabaron con los estereotipos que les persiguen. Porque ayer en el botxo no todos eran armarios y bisontes, ni fuertes ni gigantes -aunque el cliché de la sed eterna se cumplía bastante-. El botxo se llenó de gente de todos los tipos, lugares y aficiones;y el rugby los mezcló y revolvió hasta hacer las combinaciones más disparatadas.

Ese fue el caso de Jones Sathler y Elisabeth Fernsby, dos ingleses que se acababan de conocer y ya se amaban. Cosas del rugby. O de los ingleses. Él de Oxford y ella del mismo Gloucester, tuvieron que viajar a Bilbao para encontrarse. La camiseta rojiblanca de su equipo les hizo acercarse y las palabras, empapadas de cerveza, gustarse. El caso es que ambos tortolitos acabaron perdidos de sus respectivos amigos y, al sol en una terraza de San Mamés, apuraban sus vasos mientras compartían sus primeras confidencias. “El rugby suele hacer estas cosas. Es lo bueno de este deporte, que te permite conocer a gente muy interesante. Quién sabe, igual contamos este día en nuestra boda”, se atrevió a bromear Sathler. Aunque la cara de Fernsby dejaba claro que eso no iba a pasar nunca. Lo de la boda, claro, porque esta historia es digna de contarla.

“Dos cervezas grandes”Siguiendo la calle, a la salida del metro, se encontraba Donal O’Brien que, junto a su hermano, fotografiaba el mapa del suburbano bilbaino. Quizá porque no querían perderse nada. O quizá porque ya se habían perdido. Sea como fuere, ambos pusieron rumbo al bar de enfrente, donde levantaron la mano hacia el camarero para pedir “dos cervezas grandes”. Su acento y apellido les delataron. Irlandeses. Y su historia vino a confirmar lo que nadie se creía: que a Bilbao también vendrían aficionados extranjeros que no iban a ser aficionados de ninguno de los cuatro finalistas. Porque los O’Brien eran irlandeses sí, pero no del Leinster, sino del modesto Connacht de su natal Galway. Sabían que su equipo no estaría en Bilbao, pero aún así compraron las entradas hace ya más de un año. “Cómo nos vamos a perder la final de Champions, es de locos”, dijo Donal. Y es que estos dos hermanos van a esperar hasta hoy para entrar a San Mamés, mientras que la jornada de ayer la dedicaron a “comer jamón”, turistear por el botxo y “probar el vino con Coca Cola”. Aunque quedó patente que el kalimotxo nunca desbancaría a sus amadas pintas.

Ya en el Casco Viejo, la Plaza Nueva fue testigo de que el rugby es un deporte diferente. Que sus aficionados son familia, aunque acaben de conocerse. Y aunque hoy se jueguen el mayor título europeo. Los Leix, de Leinster, y los Bousquet, de París, se conocieron por la mañana en el tranvía, mientras se dirigían al Guggenheim. Y, desde entonces, ya no se separaron. Ambas familias animarán esta tarde a distintos equipos, pero eso no evitó que ayer descubrieran Bilbao juntos. “Si perdemos, nos alegraremos por ellos. Y, si ganamos, pues ya les invitaremos a algo para que se les pase un poco el disgusto”, rió el mayor de los Bousquet. Con todo, el padre de los Leix también llegó a la capital vizcaina para romper otro estereotipo: no a todos los amantes del rugby les gusta la cerveza. Sí, ver para creer. Pero es así. De hecho, el irlandés apretujaba la botella de agua contra su mano y sonreía rodeado de jóvenes con cañas. Todos necesitaban hidratarse en la primera de las jornadas del deporte del oval en la villa.

Duelo de cánticosQuienes sí disfrutaron, y mucho, de la mezcla de lúpulo y cebada fueron un grupo de galeses y una cuadrilla de gernikarras. De hecho, los vasos parecieron quedárseles pequeños y empinaban directamente de las cubiteras. Ataviado con la falda típica de su región, un pelirrojo tan alto como un pívot consiguió lo que casi nadie ha conseguido en Bilbao. Ni siquiera las mejores verbenas. Poner a bailar a media Plaza Nueva. El joven galés se colocó en medio de ambas cuadrillas, en una esquina de los soportales, y empezó a cantar muy alto en un inglés muy cerrado -quizá por su lugar de origen o quizá porque no era su primera cubitera-: “¿Estáis felices?”. “¿Estáis felices?”, repitió. Y cuando todos los presentes atronaron un “sí” ensordecedor, volvió a chillar: “Pues entonces girad, ¡girad!”. Y el mismo empezó a dar vueltas, eso sí, sin soltar su cerveza. Un auténtico artista. Cuando el recital de Prichard acabó, entre aplausos, fue el turno del repertorio local. Y entonces un representante del Gernika cogió la batuta y deleitó a los presentes. Desde canciones tradicionales hasta míticas de Los Simpsons, el aficionado foral se convirtió en un buen telonero que animó el ambiente antes de emprender el rumbo hacia San Mamés, donde por la noche el Gloucester y el Cardiff Blues ofrecieron un bonito espectáculo. A la espera del plato fuerte de esta tarde, con Leinster y Racing 92 pugnando por la Champions Cup.

Porque, cuando la tarde ya terminaba y la hora del encuentro se acercaba, miles de seguidores se levantaron de sus sillas, dejaron sus vasos en la barra y emprendieron la ya típica peregrinación hacia La Catedral, donde la cerveza tampoco faltó, por cierto. Curioso fue ver varias camisetas del Athletic durante el trayecto, de aficionados sorprendidos por la marabunta rugbier y de seguidores que también entrarían al estadio para disfrutar de la pugna por el título de la Challenge Cup. Y es que entre los miles de foráneos que se divirtieron ayer en la capital vizcaina hubo otros tantos locales que se sumaron a la fiesta. Ayer el botxo, más que el escenario de una final, pareció la sede de un festival. Porque, aunque en San Mamés hubiera un perdedor, fuera del estadio ganaron todos. Porque ayer Bilbao descubrió lo bonito que es el rugby. Un deporte que enamora y que los vizcainos están conociendo en todo su esplendor.

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