Rojo sobre blanco

El adiós cantado

Por José L. Artetxe - Jueves, 10 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Columnista Jose Luis Artetxe

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Columnista Jose Luis Artetxe

EL anterior derbi en Mendizorrotza se celebró un año atrás por estas fechas. A este dato se reduciría la semejanza entre aquel partido y el del próximo sábado. Por lo demás solo es posible hallar diferencias desde la perspectiva del Athletic. Entonces, el equipo llegaba a Gasteiz pletórico, avalado por un balance de ocho victorias en diez jornadas, cuatro de ellas consecutivas antes de afrontar dicha cita. Era sexto y aún albergaba fundadas esperanzas de terminar quinto.

La historia del antecedente es fácil de contar: durante el primer tiempo, el Athletic jugó bien, dominó e hizo peligro sin acierto en el remate;luego, el Alavés marcó pronto y transformó el panorama ante un Athletic incapaz de responder, hundido, una sombra del bloque mandón del comienzo. En los dos siguientes compromisos, solo sumó un punto, en casa frente al Leganés, y tuvo que conformarse con el séptimo puesto que le condujo a Europa gracias a que el Barcelona ganó la Copa. Esta vez, el interés de los puntos es relativo de cara a la clasificación, aunque ganando adelantaría al Alavés.

Puestos a rebuscar podría asimismo señalarse como paralelismo el hecho de que tanto entonces como ahora se daba por seguro que el entrenador del Athletic no seguiría al término de la temporada. Claro que hace un año la salida de Valverde era un secreto que nadie osó desvelar hasta que la competición hubo concluido y ahora, todo indica que la marcha de Ziganda se oficializará hoy al mediodía cuando este comparezca ante la prensa al lado de Josu Urrutia.

La iniciativa, comunicada ayer a media tarde, únicamente cabe concebirse como la escenificación del adiós de un empleado que aún tiene un año de contrato por cumplir. La razón que impulsa a adelantar los acontecimientos se conocerá de boca de los protagonistas. Cabía suponer que se aguardaría a que la plantilla estuviese de vacaciones para proceder a la destitución, por guardar las formas más que nada, pero en el club barajan factores por desentrañar.

Quizá la propia sucesión de Ziganda sea la clave. Es posible que Urrutia prefiera no esperar más para oficializar una decisión que ya había dejado caer en un par de ocasiones al anteponer los intereses de la entidad a la validez de los contratos, y así queda liberado para activar de inmediato la contratación del futuro inquilino del banquillo.

El procedimiento elegido no es lo principal en un trance suficientemente consensuado habida cuenta la estrecha relación que une a ambos. No es el final deseado, tampoco el imaginado, pero se desemboca en el mismo porque la dinámica es irreversible. Parece obvio que en los últimos meses Urrutia quiso apurar todas las posibilidades antes de coger el bisturí, pero la realidad se ha impuesto para desgracia del Athletic.

En realidad, la suerte de Ziganda estaba echada, pero una re-acción siquiera aseada por parte de los jugadores hubiera al menos dulcificado un adiós cantado.

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