ambiente “sano y deportivo”

Lo mejor, el tercer tiempo

Veteranos del rugby vizcaino ensalzan la importancia de la velada pospartido y auguran un ambiente “sano y deportivo” entre las más de 100.000 personas que pasarán por Bilbao con motivo de las finales europeas

Un reportaje de Nagore Marcos - Jueves, 10 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

La plantilla del Leinster irlandés celebra su paso a la final de la Champions tras ganar 38-16 a los Scarlets en la semifinal.Foto: AfpVER GALERÍA

La plantilla del Leinster irlandés celebra su paso a la final de la Champions tras ganar 38-16 a los Scarlets en la semifinal.Foto: Afp

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La plantilla del Leinster irlandés celebra su paso a la final de la Champions tras ganar 38-16 a los Scarlets en la semifinal.Foto: Afp

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EL tercer tiempo es tan importante o más que el primero o el segundo. Es una parte obligatoria del rugby”, explica Unai Zuazola, veterano del Universitario Bilbao. Y lo dice justo antes de que más de 100.000 personas aterricen en Bilbao para protagonizar el tercer tiempo más concurrido que se recuerda. Las finales europeas por clubes atraerán no solo a aficionados de Gales, Irlanda, Francia o Inglaterra, naciones de los conjuntos clasificados;sino a seguidores del todo el planeta. El mundo ha escuchado la llamada de San Mamés y, desde mañana, La Catedral escuchará su respuesta. Sin embargo, será tras los encuentros cuando el rugby se expanda por la capital vizcaina. Cuando la masa del balón oval colonice las calles del botxo en una fiesta global que sentará un precedente. “Va a ser el tercer tiempo más multitudinario que jamás haya habido”, augura Eduardo Martínez, miembro de Gernikako Basurde Zaharrak, la asociación de veteranos del club foral. Y sabe de lo que habla. Este exjugador lleva desde los 14 años compitiendo y ahora tiene 51, “así que no sé ni yo la cantidad de terceros tiempos que tengo a la espalda”. Martínez aterrizó en el Gernika en la categoría de infantiles y llegó hasta el equipo de División de Honor, después pasó por la junta directiva y ahora se dedica a disfrutar del rugby en la madurez. Ha estado en Mundiales y en encuentros del VI Naciones. Ha viajado mucho para disfrutar en directo de los mejores jugadores y se ha divertido en cantidad de quedadas post partido en muchas zonas del planeta. Y, por eso, está seguro de que Bilbao conseguirá emular la atmósfera de las grandes citas: “El buen ambiente está intrínseco al rugby, no depende del lugar ni de la competición, sino del deporte en sí mismo. Por eso, en Bilbao habrá una buena fiesta”.

De igual opinión es Ana de la Parte, también veterana del Universitario Bilbao y entrenadora de uno de sus conjuntos. La exjugadora cree que las finales europeas van a ser “una sorpresa muy positiva para todo el mundo. Porque el rugby tiene un ambiente muy sano y sus valores son nuestra bandera”. “Va a ser muy bonito ver a tanta gente disfrutando en Bilbao, todos contentos y compartiendo la misma pasión porque son personas que, a pesar de ser de diferentes puntos del mundo, comparten la misma filosofía y el mismo gusto por el rugby”, reconoce De la Parte. De hecho, la técnica del Universitario Bilbao no concibe el deporte del oval “sin el pasillo ni el tercer tiempo, son parte esencial del rugby” y siempre ha defendido que todo partido tiene siempre “tres partes: dos en el campo y una fuera de él”. Es más, como exinternacional absoluta y ahora veterana, la vizcaina ha vivido dos tipos de tercer tiempo: el protocolario de los compromisos oficiales y el relajado de los que ya acumulan décadas disfrutando en el barro: “En un partido internacional, el ritual es comer o cenar en un restaurante que elige y al que invita el conjunto local;y en veteranos es más informal. Se desarrolla en un ambiente más lúdico, de risas y amistad, porque realmente nos conocemos ya todas de tantos años jugando, entonces es diferente”. Con todo, De la Parte destaca que, sea cual sea la categoría o la importancia del encuentro, todos los terceros tiempos siempre van de lo mismo: “Compartir y conocer a gente que también disfruta del rugby. Divertirte con el equipo contrario y hablar del partido. En el tercer tiempo es momento de reír”.

Por eso, da igual cadete o senior, la hospitalidad con el rival invitado es obligatoria. Así lo reconoce Zuazola: “Recuerdo que cuando empecé en el rugby, apenas un chaval, después del partido tenía que ir con mis 500 pesetas a invitar al árbitro o al equipo contrario y es muy bonito eso de ir y agasajar e incluso abrazar al rival con el que habías tenido un encontronazo”. Pero para eso es el tercer tiempo, para limar las asperezas del deporte y devolver la conexión con las personas que comparten la misma pasión por el rugby. Por eso, el veterano del Universitario Bilbao admite que “sin el tercer tiempo este deporte perdería su esencia” porque gracias a él “he hecho lazos de amistad muy fuertes y eso es lo más importante, es con lo que te quedas”. De hecho, el exjugador vizcaino, que reconoce haber aterrizado en el deporte de oval directamente del fútbol, admite que es el tercer tiempo “lo que verdaderamente engancha del rugby”. Zuazola, al igual que Martínez, es un apasionado del oval que ha viajado para disfrutar de los mejores encuentros. También ha vivido muchos terceros tiempos y considera que Bilbao no tendrá nada que envidiar de las fiestas que se celebran dentro de las fronteras de las VI Naciones -donde siempre se han celebrado, hasta la fecha, todas las finales de la Champions y de la Challenge Cup-: “El de aquí va a ser un gran tercer tiempo primero porque somos muy buenos anfitriones y, segundo, porque la gente que viene lo hace con muy buen espíritu, con la mente abierta y, sobre todo, con muchas ganas de disfrutar”. Por eso, Zuazola se congratula que mañana “la gente por fin va a entender lo que es el rugby”.

Que el tercer tiempo da un identidad global al rugby es algo que Martínez sabe de primera mano: “Me acuerdo que en uno de los viajes a un Mundial hicimos muy buenas migas con unos japoneses. Nos juntamos a ellos y nos lo pasamos francamente bien. Es cierto que ahora ya no mantenemos el contacto con ellos, pero siempre nos quedará el recuerdo de una gran velada”. El veterano del Gernika, al igual que De la Parte, también diferencia el tercer tiempo de cuando disputaba la División de Honor, con el de ahora, cuando el físico ya no le permite protagonizar largos partidos: “En veteranos le das otra chispa, lo vives de otra forma porque como no juegas al máximo nivel, no estás tan preocupado por el deporte. Así que te lo tomas de otra manera, más relajado”. Y Zuazola le da la razón: “Con 45 años el cuerpo no te da para tanto en el primer y el segundo tiempo, por eso lo das todo en el tercero”. En cualquier caso, ambos exjugadores coinciden que, tras el pitido final, los dos equipos se juntan “con la excusa de hablar de cómo ha sido el partido, recordar jugadas... Es entonces el momento de sociabilizar, de limar asperezas, curar las heridas y, de paso, beberte unas cervecitas”. Por eso, el tercer tiempo es “muy importante”.

los irlandeses, los más ruidososMañana llegarán a Bilbao 100.000 personas procedentes de medio mundo. Sin embargo, es cierto que gran parte de la afición aterrizará desde las naciones con equipos clasificados. Es decir, desde la Inglaterra del Gloucester, la Gales del Cardiff, la Francia del Racing 92 y la Irlanda del Leinster. Y se prevé que sean estos últimos aficionados, los irlandeses, quienes más ruido hagan en el tercer tiempo. “Son mucho más festivos. Quizá por proximidad demográfica vengan muchos más seguidores franceses, pero Irlanda siempre mueve a bastante gente amante del rugby y siempre lleva una afición muy ruidosa. Se les va a ver y a oír. Los franceses son más sosetes”, explica Martínez.

Sin embargo, para que haya celebración en el tercer tiempo, primero debe haber un primero y un segundo. Y en ellos, con un San Mamés orgulloso de su lleno absoluto en la final de la Champions, el Leinster irlandés es el principal favorito de los veteranos. “Me gustaría que ganara el Leinster, pero los franceses tienen una de las mejores aperturas de la historia”, reconoce De la Parte. Aunque Martínez es más contundente: “Yo voy con Irlanda, siempre”. Con todo, el veterano del Gernika simplifica ambos partidos y reconoce que, independientemente de quien levante los trofeos, “es magnífico tener estas finales en casa, será un orgullo ver San Mamés lleno por un partido de rugby”.

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