Ilusión e incertidumbre

Bilbao espera con expectación la celebración de las finales de rugby

la ciudad espera la celebración de las finales de rugby y todo el ambiente que las rodea

Jokin Victoria de Lecea - Miércoles, 9 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

La Plaza Moyúa respira ambiente de rugby como todo Bilbao. Fotos: Oskar González y Oskar M. Bernal

La Plaza Moyúa respira ambiente de rugby como todo Bilbao. Fotos: Oskar González y Oskar M. Bernal

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La Plaza Moyúa respira ambiente de rugby como todo Bilbao. Fotos: Oskar González y Oskar M. Bernal

Bilbao- Bilbao se prepara para uno de los grandes eventos del año. La expectación es máxima ante los cerca de cien mil visitantes que se esperan durante esta semana para asistir a las finales europeas de rugby que arrancan este viernes. En el sector de la hostelería y el comercio la ilusión se mezcla con la incertidumbre. Es el momento de dejar todo preparado. Llamadas a los distribuidores para realizar encargos más grandes de los habituales, ambientar los locales con banderas de los equipos que lucharán por los títulos, reajustar los turnos para que la atención sea máxima... El trabajo se multiplica, pero la sensación de que “merece la pena” reina en el ambiente. Todos quieren ser participes de este evento, aportar su granito de arena para que el nombre de Bilbao aumente su fama de la mejor manera posible. La Champions y la Challenge salen de sus escenarios habituales y la capital vizcaina está preparada para que la invasión de aficionados pueda disfrutar dentro y fuera del campo.

El día del anuncio de Bilbao como sedes de las finales de la Champions y la Challenge fue como una explosión. Los teléfonos de los hoteles comenzaron a sonar y las reservas volaron. Es el gran evento a nivel de clubes europeos y los aficionados no quisieron quedarse sin sitio. “Nos sorprendió un poco, ya que desde el momento en el que se anunció empezamos a recibir reservas. Es una oportunidad de darnos a conocer en el ámbito internacional y en un ámbito como el del rugby, que hasta ahora aquí no tenía tanto seguimiento”, comenta Helena Álvarez, jefa de recepción del Petit Palace Arana. Los hoteles esperan que el principal desembarco de turistas suceda hoy. Varios días de locura, con los visitantes llegando sin parar a la ciudad y la obligación de funcionar a pleno rendimiento durante media semana. Serán unos días de “mucho trabajo” y en el que muchos hoteles “hemos reforzado para poder dar una atención más personalizada”. Aunque el exceso de labores no borra la ilusión, es una oportunidad única y todos quieren estar a la altura. “Lo afrontamos con mucha emoción y estamos contentos de poder formar parte de un evento tan importante”, añade Álvarez.

Hoteles repletos

Los números son claros en los hoteles. Las reservas indican el trabajo a llevar a cabo. Los cálculos están hechos. No ocurre lo mismo en el sector de la hostelería. Ahí todo es una incógnita. Las referencias son inexistentes y saber a ciencia cierta la magnitud del evento resulta una tarea prácticamente imposible. “Es una semana de locura, hay que hacer todos los preparativos. Al ser la primera vez que se hace y venir tanta gente, no sabemos cómo va a ser exactamente. Aunque es una buena oportunidad y esperemos que todo salga bien”, declara Cristina Nespral, del bar Las Cañitas de Briñas, que debido a su localización cercana a San Mamés ya tiene experiencia con aglomeraciones de gente: “Lo vivimos con los partidos del Athletic y creo que estaremos preparados para los partido de rugby. Estamos ambientando el local con banderas, banderines y pondremos fuera una txosna”.

Los aledaños de San Mamés serán uno de los puntos calientes de la fiesta de las finales de rugby, pero las expectativas no están centradas únicamente ahí. El Casco Viejo también pretende acoger a muchos aficionados durante los días previos a la disputa de los partidos. “Lo único que sabemos es que vienen unas cien mil personas y estamos equipando todo bien para que no falte de nada. Es una buena oportunidad para la hostelería y para todo el comercio de la zona”, comenta Víctor Pardo, del bar Ekain. La incertidumbre también es habitual en toda la ciudad. Sin embargo, una certeza es común entre todos los bares: “Pasarlo bien es lo más importante. Es la primera vez que se celebran unas finales. No sabemos como va a responder la gente, aunque lo importante es que haya buen ambiente y las personas se comporten”.

De esta llegada de gente también pretenden verse beneficiados los comercios. La idea es clara. Más gente, más posibilidad de ventas. “Todavía no hemos notado nada, están viniendo los turistas habituales de esta época del año. Pero sí que esperamos que llegue más gente en los próximos días y los comercios estamos contentos por la celebración de las finales”, cuenta Amaia Ricondo, encargada en una tienda de souvenires cercana a la Plaza Nueva, que tiene claro que “cambiaremos el horario habitual para aprovechar”.

Punto de ReuniónMuchos lugares tradicionales alterarán su aspecto de cara a las finales de rugby, se adaptarán al nuevo escenario que vivirá la ciudad. Es la transformación de los comercios fijos de la ciudad, pero también habrá lugar para nuevos invitados. La Champions Rugby Village, el punto de reunión situado en El Arenal, será un hervidero de aficionados durante los dos días de partidos. Actividades, conciertos, una pantalla gigante para ver los partidos... Los asistentes podrán vivir el ambiente del rugby sin tener que entrar al campo. Claudia Franccescini formará parte de este evento y ejercerá de relaciones públicas: “Es un orgullo formar parte de esto y un honor poder tener estos eventos en un país donde el rugby no es un deporte tan conocido. Esperemos estar a la altura. En unas horas estará todo montado y solo falta hacer las pruebas técnicas. Estamos con un poco de nervios y cruzando los dedos porque algo así nunca se ha organizado aquí”.

Los visitantes no necesitan únicamente zonas dondedescansar o divertirse. También es necesario desplazarse de un lugar a oro y en este aspecto los taxistas serán una pieza clave. Serán el primer contacto para muchos aficionados del rugby, los encargados de transportarles desde el aeropuertos a sus respectivos hoteles. “Ojalá haya algún aeropuerto más, que es lo que nos levanta la mañana. Eso sí, tendremos que aumentar la precaución debido a que habrá más gente por las calles”, relata el taxista Gonzalo García, que opina que toda la atención estará centrada en el centro de la ciudad: “En el centro puede haber más trabajo, pero en el resto de la ciudad creo que la cosa andará parecida. Ahí seguiremos trabajando igual, como en el día a día, y con la gente de Bilbao, que es con la que trabajamos normalmente”. Otro pequeño granito de arena de una ciudad que está ilusionada y expectante ante el gran desembarco de aficionados al deporte oval.

etiquetas: final de rugby

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