finales europeas

San Mamés se suma a las catedrales del rugby

San Mamés entrará desde este próximo fin de semana en la lista de estadios míticos y cargados de solera que han acogido las finales europeas desde su creación en 1995

Roberto Calvo - Martes, 8 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Este es el aspecto que presenta San Mamés para las finales de rugby de viernes y sábado.Foto: Efe

Este es el aspecto que presenta San Mamés para las finales de rugby de viernes y sábado.Foto: Efe

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Este es el aspecto que presenta San Mamés para las finales de rugby de viernes y sábado.Foto: Efe

BILBAO- San Mamés entrará esta semana en el circuito de los grandes escenarios del rugby, recintos míticos que han marcado la historia del deporte del oval. Bilbao es la primera ciudad fuera de las islas británicas, Francia y Italia que acoge las finales de las grandes competiciones europeas de clubes y la Catedral del fútbol, una construcción muy moderna en comparación con sus predecesores como anfitriones de las finales europeas, se convertirá durante dos días en La Catedral del rugby. El ambiente no tendrá nada que ver con el que se ha vivido esta temporada en los encuentros del Athletic y atronará durante los ochenta minutos con los mejores equipos de Europa. Desde que la Champions Cup fuera creada en 1995 los partidos decisivos se han disputado en estadios que suenan incluso a oídos de los menos expertos en rugby.

MILLENNIUM STADIUM (CARDIFF)

Rugby en estado puro

Las dos primeras finales de la Champions Cup se celebraron en el Arms Park de Cardiff, un estadio construido a finales del siglo XIX que albergaba un campo de cricket hacia el norte y uno de rugby hacia el sur. El primero fue demolido para construir en el mismo terreno, a la manera de San Mamés. El National Stadium se convirtió en 1984 en sede de los partidos de la selección de Gales hasta que en 1997 fue también derruido para levantar el moderno Millennium Stadium, que se estrenó con motivo de la Copa del Mundo de 1999. Desde entonces, el recinto de Cardiff está considerado el mejor estadio del mundo para acoger partidos de rugby por sus dimensiones, su capacidad y el ambiente que se genera gracias a una afición que siente el rugby y sus tradiciones como algo propio.

TWICKENHAM (LONDRES)
El más grande

Twickenham, que ha acogido cinco finales de la Champions Cup, es el estadio más grande en el que se juega a rugby en el mundo, el segundo recinto deportivo más grande de Gran Bretaña y el cuarto con más capacidad de Europa solo por detrás del Camp Nou, Wembley y Croke Park de Dublín, donde acoge competiciones de distintos deportes gaélicos. En la final de 2012 entre el Leinster y el Ulster, el estadio del suroeste de Londres, inaugurado en 1909 y donde están las oficinas de la Rugby Union, acogió a casi 82.000 espectadores, un récord hasta ahora en la competición. Twickenham también ha acogido partidos de fútbol americano, cuando en Londres había una franquicia de la Liga Europea.

MURRAYFIELD (GLASGOW)

La anterior final

55.272 espectadores vieron las finales de la Champions Cup y la Challenge Cup el año pasado en Murrayfield, otro de esos estadios de rugby cargados de solera. Situado en Edimburgo, inaugurado en 1925 y renovado en 1995, es la sede de la selección de Escocia y de su Rugby Union y hasta 1999 tuvo el récord de espectadores con 104.000 personas en el partido del V Naciones de 1975 ante Gales. Ahora su capacidad se ha reducido a algo más de 67.000 espectadores, todos sentados, lo que le convierte en el recinto deportivo más grande de Escocia. En estos casi 100 años, el ahora rebautizado por razones comerciales BT Murrayfield sirvió también de depósito auxiliar para la Royal Army en la Segunda Guerra Mundial y como sede de partidos amistosos entre Escocia y Inglaterra que servían para distraer a las tropas durante el conflicto bélico.

AVIVA STADIUM (DUBLÍN)
La casa del Leinster

El recinto dublinés, donde el pasado verano el Athletic se enfrentó al Liverpool en un amistoso, es otro estadio moderno que sustituyó a otro cuyo nombre sonará a los aficionados más veteranos: Lansdowne Road. Este fue demolido en 2007 y en su lugar se erigió el Aviva Stadium, cuya propiedad comparten la Rugby Football Union y la Football Association of Ireland y, con un aforo de 51.700 personas, se usa indistintamente para acoger partidos de fútbol y de rugby. De hecho, comparte con San Mamés el que también acogerá partidos de la Eurocopa de 2020. Además, el Leinster, tricampeón y uno de los finalistas de este año en la Champions Cup, disputa allí sus encuentros como local.

STADE DE FRANCE (PARÍS)

El orgullo de ‘les bleus’

No hay otro lugar en el que el orgullo esté más presente como en el Stade de France. Allí la Francia de Zinedine Zidane ganó el Mundial de fútbol de 1998 y allí Cristiano Ronaldo levantó la Eurocopa de 2016. Hablando de rugby, el gran estadio de Francia acoge partidos desde 1998. Philippe Bernat-Salles fue al autor del primer ensayo oficial en el recinto de Saint-Denis, que también vio la final de la Copa del Mundo que Sudáfrica ganó a Inglaterra en 2007.

Desde el Stade de France creció Francia hasta la élite mundial, aunque su mejor versión, la de los años del rugby champagne, se había visto en el Parque de los Príncipes. Cada uno de estos recintos ha visto una final de la Champions Cup, que se ha celebrado en otras dos ocasiones en campos franceses: en el Parc Lescure de Burdeos y en el Parc Olympique de Lyon. Sin embargo, al Stade de France le queda poco tiempo como sede de partidos de rugby, ya que una disputa con el propietario llevó a la Federación Francesa a planear la construcción de un estadio propio que culminará en 2021. En el último VI Naciones, les bleus han jugado también como locales en el Velodrome de Marsella, otro estadio en el que conviven fútbol y rugby.

CAMP NOU (BARCELONA)
Una final exitosa

San Mamés no es el primer estadio del Estado que verá una final europea de rugby. Hace dos años, en el Camp Nou se metieron casi 100.000 espectadores para asistir a la final del Top 14, la Primera División francesa, entre el Racing 92 y el RC Toulonnais. Ese partido marcó un hito, ya que nunca se había reunido tanta gente en el Estado para ver un partido de rugby. A menos escala, el José Zorrilla de Valladolid batió el récord con 26.000 espectadores para la final de Copa de 2016 entre los dos equipos locales.

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