asociación de economía social

Asle se abre a las empresas participadas

La asociación de economía social destaca la importancia de la entrada de trabajadores en el capital de las compañías y busca impulsar esa dinámica

Xabier Aja - Lunes, 7 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Dos unidades de tren fabricadas por CAF, en la estación de Atxuri.

Dos unidades de tren fabricadas por CAF, en la estación de Atxuri. (Pablo Viñas)

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Dos unidades de tren fabricadas por CAF, en la estación de Atxuri.

BILBAO- Los cambios en la cultura corporativa y en las relaciones laborales que quieren implantar las organizaciones empresariales vascas en Euskadi no aclaran su postura en torno a las denominadas empresas participadas, aquellas compañías en las que el colectivo laboral tiene presencia, entre otros aspectos, en el capital social. Compañías a las que Asle, la asociación vasca de sociedades laborales, dará cabida en su seno a partir de ahora porque siguen el espíritu de la economía social.

¿Qué se entiende por empresa participada? Es una sociedad participada por los trabajadores, ya sea una sociedad anónima (S.A.) o una sociedad de responsabilidad limitada (S.L.), que no cumple los requisitos para llegar a ser considerada como una Sociedad Laboral, pero en la que sí que existen socios que son al mismo tiempo trabajadores y/o tienen mecanismos para que los trabajadores o sus representantes participen en la sociedad. Son, por lo tanto, entidades socialmente responsables, donde los trabajadores están comprometidos en la marcha de la empresa, aunque sin llegar al extremo de las sociedades laborales.

La Ley 44/2015, de 14 de octubre, de Sociedades Laborales y Participadas introduce por primera vez en el Estado español el concepto de “sociedades participadas por los trabajadores”, siendo sociedades participadas no solo las sociedades laborales, sino también aquellas sociedades en las que los socios-trabajadores tengan parte de capital social y derecho a voto, aunque no en los porcentajes de las laborales.

Las sociedades participadas no son un tipo nuevo de sociedad, sino compañías que tienen determinadas características que las sitúan en el entorno de la economía social. Sin embargo, la calificación de una sociedad como “participada” no parece que implique ninguna especialidad ni ningún cambio en la sociedad, sino que parece simplemente una distinción.

Para que se considere que existe esta participación se tiene que cumplir alguno de estos requisitos normativos: Que haya trabajadores que tengan parte del capital social o participen en los resultados de la sociedad. Que haya trabajadores que tengan derecho a voto en la toma de decisiones de la empresa. Que la empresa tenga una estrategia para que los trabajadores se hagan socios. Que la empresa tenga unos principios para fomentar esta participación de los trabajadores.

Aunque en la cultura estadounidense es normal que en las nuevas empresas los trabajadores sean recompensados con acciones para aumentar su motivación e implicación en las mismas, lo que en el mundo digital ha permitido a varios colectivos acumular plusvalías millonarias, en Europa no es habitual. Ello no ha impedido que en Alemania, donde los representantes sindicales tienen voz y, en mucho casos voto, en los consejos de administración, empresas como Siemens hayan decidido involucrar más a los trabajadores mediante acciones y ya el 80% de la plantilla es accionista.

En Euskadi, un ejemplo a considerar es el de CAF. En el fabricante guipuzcoano de material ferroviario la plantilla a través de la sociedad instrumental Cartera Social controla el 29,560% del capital. Una presencia que se inició en 1994.

Ante esta nueva realidad que abarca a unas 80 empresas en el País Vasco, Asle, la agrupación de sociedades laborales de Euskadi, ha decidido integrar a partir de ahora también a las empresas participadas de los tres territorios de la CAV, después de la modificación legislativa que regula este tipo de empresas y la inclusión de esta nueva modificación en los estatutos de la agrupación vasca.

Asle se convierte así, según recuerda Josetxo Hernández Duñabeitia, en la asociación empresarial referente de las empresas participadas, aquellas que, independientemente de su forma jurídica, permiten que sus trabajadores participen en el capital de la empresa o en sus resultados. En sentido estricto, el secretario general de Asle, considera que para que una empresa se considerase participada tienen que cumplir una premisa: “En nuestra opinión, basta con que los trabajadores sean accionistas pero la legislación va más allá e incluye elementos como que participen en los resultados, un elemento que podría ser discutible como soporte de una sociedad participada frente a la citada presencia en el capital”. La agrupación empresarial vasca Asle completará la integración de este tipo de empresas una vez aprobada la normativa en la próxima asamblea general, que se celebrará el próximo viernes en Gasteiz.

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