José María Iñigo, un bilbaino por el mundo

El periodista, que trabajó durante más de 50 años en televisión, falleció ayer a los 75 años por un cáncer

Un reportaje de Rosana Lakunza - Domingo, 6 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La radio y la televisión pierden al histórico José María ÍñigoVER VÍDEOReproducir img

(YOUTUBE - EFE)

Galería Noticia

La radio y la televisión pierden al histórico José María ÍñigoReproducirJosé María Iñigo presentando su primer programa en TVE, ‘Último Grito’, en 1968.Iñigo siempre presumió de ser bilbaino. Foto: Balledor

LA muerte ayer de José María Iñigo se suma a la Pedro Erquicia hace dos semanas, dos profesionales vascos que son historia de la televisión. Ambos, en facetas muy diferentes, son parte de la memoria histórica de muchos espectadores. Fueron televisión en blanco y negro, pero supieron los dos adaptarse a los nuevos tiempos y afrontaron todos los retos que el medio les ponía por delante. Iñigo era un apasionado de la música y Eurovisión con ojo crítico. Fue jurado de este certamen en 2010 y comentarista para TVE desde 2011 a 2017. Ha fallecido a una semana del festival de 2018.

“Creíamos que iba a salir de esta, pero al final no ha podido vencer a la enfermedad”, estas fueron las palabras con las que compañeros de profesión de José María Iñigo anunciaron ayer su muerte a los 75 años de edad, un bilbaino que, según afirmaba él mismo, ejercía como tal aunque estuviera en las antípodas. Pepa Fernández, conductora de No es un día cualquiera, programa de Radio Nacional con el que ha colaborado desde hace casi dos décadas fue la encargada de dar la noticia al inicio del mismo. Sus últimas apariciones en televisión están ligadas a la edición de fin de semana de Aquí la Tierra (La 1) en un apartado de gastronomía.

MEDIO SIGLO EN TELEVISIÓNProfesional de televisión y radio, también escritor y director de publicaciones de viajes, una de sus pasiones, se hizo popular hace 50 años cuando en 1968 se estrenó Último gritoy comenzó una carrera imparable en la televisión pública. Más tarde presentó el programa musical Ritmo 79, bajo realización de Pilar Miró. En 1972 se puso al frente de Estudio abierto, el programa que lo lanzó definitivamente al estrellato televisivo y en el que consagró su imagen adornada con unos enormes mostachos.

El programa se emitió hasta 1974 y, en una segunda etapa, entre 1983 y 1985. Le siguieron otros programas, de corte similar en los que Iñigo alternaba la presentación de actuaciones musicales con las entrevistas a personajes famoso: Directísimo, Esta noche fiesta, Fantástico

Pero sus primeros contactos con el mundo de la comunicación fueron en su tierra natal, al ser contratado por Radio Bilbao y después por la Cadena Cope. En esa época comienza a escribir en La Gaceta del Norte. Estuvo también la sección de reportajes de la agencia EFE. Parte de todo lo que ha sido a lo largo de su vida profesional se lo debe a una decisión que tomó siendo casi un adolescente, irse a Londres: “Creo que fui el primer bilbaino que se fue a esta ciudad en unos tiempos en los que nadie salía de sus orígenes. Fue un contraste impresionante. Me encontré en un universo diferente, date cuenta que aquí todo era en blanco y negro, como la televisión que teníamos”, bromeaba José María Iñigo en una entrevista concedida a DEIA.

SUEÑO CON EL ATHLETICSediento de modernidad se encontró en Londres con un mundo musical que le atrapó y le convirtió en uno de los expertos musicales del momento. Fue su tarjeta de visita cuando entró a trabajar en televisión: “Yo soñaba con ser jugador del Athletic, vendía almohadillas en San Mamés cuando era casi un crío. Con 20 años me fui, volvía a Bilbao y me volvía a ir a Londres, esa ciudad fue mi universidad”, comentaba con cierta añoranza a este periódico.

Durante la década de los 70 se convirtió en uno de los personajes más conocidos, trabajaba en la única televisión del Estado y su popularidad no tenía límites. Para muchos, en su memoria colectiva siempre estará sus mostachos, impresionantes, y su cara ante Uri Geller doblando una cucharilla de café ante las cámaras.

Pero la televisión cambió, llegaron las privadas y los nuevos profesionales y a Iñigo no le quedó más remedio que reinventarse, pero nunca se estancó y fue adaptando su personalidad profesional a los nuevos tiempos. Era un enamorado de los viajes y el mundo de la gastronomía. Editó y dirigió varias publicaciones: Viajes y Vacaciones;Vinos y Restauración;Hoteles del siglo XXI y Lo Mejor de Madrid.

EN BLANCO Y NEGROAnte la pregunta de si sentía añoranza por aquellos tiempos catódicos en blanco y negro, el siempre respondía contundente: “No, no se puede vivir en el pasado y de la nostalgia, eso puede tener graves consecuencias. Echar la mirada atrás es para unos segundos y ahí se acaba todo. Los tiempos cambian y si lo que quiere ahora la gente es saber con quién se acuesta y con quién se levanta uno u otra y otras chafardería, pues allá. Mientras tengas el mando a distancia siempre puedes cambiar, el que tiene el mando a distancia siempre eres tú. Si no hay programa, no hay programa. Me voy a la radio, leo un libro o miro la pared. Lo que no hago es ver un programa que no me gusta para luego criticarlo”, aseveraba hace algún tiempo.

Nunca sintió que el medio que le había una popularidad infinita le dejara de lado: “No he parado de trabajar. Unas veces -hablo de televisión-, estás arriba y otras estás abajo. Que me toca jugar en segunda división, pues nos vamos a segunda división. Llevo desde el año 68 sin parar de trabajar en televisión y sé que es un mundo muy cruel”, confesaba con cierta resignación, pero sin bajar nunca la guardia y siempre buscando nuevas metas.

EUROVISIÓNA pesar de su actitud conciliadora con los nuevos tiempos televisivos, incluso fue presentador con Jesús Vázquez de una edición de Supervivientes(2006), si hacía comparaciones entre los famosos que en su día salían en pantalla y los que lo hacen hoy en día: “Aparecía gente que había hecho algo en la vida. Ahora da la impresión que la televisión alberga a gente que es todo lo contrario, que no ha hecho nada en la vida y que a veces lo que ha hecho más vale que lo hubiera escondido. Hoy la televisión se ha convertido en un electrodoméstico más. Pero tampoco pasa nada, no hay que preocuparse. Hay vida además de la televisión”.

Dentro de una semana llega Eurovisión, el festival que nunca se perdía y seguro que allá donde esté activará el mando a distancia para verlo y para hacer su crítica desde una inmensa distancia. Como despedida una frase suya presente en casi todas las entrevistas que ha concedido a DEIA: “Esté donde esté, siempre llevo a Bilbao dentro, esté donde esté siempre ejerceré de bilbaino”.

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Información relacionada

Más sobre Comunicación

ir a Comunicación »

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120