Los hispanos rezan igual

En EE.UU, los latinos siguen el patrón de Iberoamérica, donde muchos católicos se pasan al protestantismo

Diana Negre. Washington - Domingo, 6 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Una marcha de indígenas evangélicos de distintas regiones, en Quito.

Una marcha de indígenas evangélicos de distintas regiones, en Quito. (Foto: Efe)

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Una marcha de indígenas evangélicos de distintas regiones, en Quito.

LO que el Papa Juan Pablo II llamaba el “continente católico” se ha convertido en un campo fértil para otras confesiones cristianas que van ganando terreno desde hace años: en los dos últimos decenios el porcentaje de católicos en Iberoamérica ha pasado del 77% al 59% y no ha sido porque dejen de creer, sino porque se han pasado a diversas sectas protestantes.

En esto siguen el mismo patrón que los hispanos residentes en Estados Unidos, donde igualmente hay un éxodo de las Iglesias Católicas a los Testigos de Jehová y a varias sectas protestantes llamadas aquí “evangélicas”, una denominación que abarca grupos como los pentecostales, anabaptistas o carismáticos. Tan solo en 3 años, desde 2010 a 2013, el porcentaje de católicos hispanos en EE.UU. pasó del 67% al 55%.

En todo el Continente, estos grupos tienen varias cosas en común, desde la experiencia de haber “renacido” como seguidores de Jesús, a un activismo que les lleva a demostrar públicamente su fe, con un fuerte afán misionero para redimir a la Humanidad y una fe ciega en la Biblia, que con frecuencia interpretan de forma literal.

También tienen tendencias políticas conservadoras y esto puede ser una de sus atracciones: su conservadurismo entiende que la caridad está muy bien, pero que la riqueza y el éxito es lo que corresponde a estos cristianos llamados a dominar el mundo. Como en el calvinismo, el éxito es una muestra de las bendiciones divinas.

Son también conservadores moralmente: condenan la homosexualidad, y favorecen tanto las familias tradicionales que muchas Iglesias norteamericanas se organizan para encontrar parejas a sus fieles, naturalmente dentro de la misma congregación.

El éxito alcanza también la política: en Costa Rica, por ejemplo, el pastor evangélico Fabricio Alvarado Muñoz fue candidato presidencial y, aunque no ganó, su partido de “renovación nacional”, que prácticamente se puede identificar con su iglesia, se ha convertido en la tercera fuerza política.

El protestantismo grupuscular es una corriente que abarca todo el continente: en Honduras y Guatemala los evangélicos representan hoy el 40% de la población;en Brasil y Costa Rica, más del 25%. Tan solo en Paraguay, Uruguay y México están por debajo del 10%. En Chile, el presidente Piñera ha recibido ayuda de cuatro obispos evangélicos que le asesoraron durante la campaña electoral. En Brasil, el pastor Marcelo Crivella fue elegido alcalde de Río de Janeiro y en Bolivia Jim Morales desplegó al máximo su fe religiosa durante la campaña electoral de 2015.

En Estados Unidos, las sectas protestantes tienen varios métodos para atraer fieles: con frecuencia visitan a personas creyentes y les ofrecen ayuda, en dinero o para encontrar trabajo o vivienda. Una vez dentro de la nueva congregación, tratan de convertir su experiencia religiosa en un rato agradable, con música, entusiasmo y amistades nuevas. Aunque las “mega-iglesias” están principalmente en Iberoamérica y en Estados Unidos acostumbran a tener principalmente fieles americanos, el principio es el mismo.

Los domingos por las tardes y noches, muchas televisiones retransmiten los servicios religiosos, con mucha música y cantos y mensajes positivos.

En Estados Unidos hay también un paralelo político a lo que ocurre en los demás países del hemisferio: si bien la mayoría de los hispanos favorecen al Partido Demócrata, las tendencias conservadoras de las religiones a las que se han convertido influyen también en sus votos.

Muchos de estos conversos ni siquiera están legalmente en el país y no pueden votar, pero es muy probable que, llegado el día en que consigan la ciudadanía, no voten con el bloque hispano tradicional, sino que se acerquen a los candidatos republicanos, lo que tendría una influencia importante, pues la población hispana es la que mayor crecimiento tiene. Y los hijos de estos inmigrantes, nacidos en Estados Unidos, ni siquiera han de esperar a legalizar su situación y se van acercando ya a la edad de votar.

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