el bilbao basket se hunde más

El epílogo más cruel

Un triple de ocho metros de Sabat a dos segundos del final deja al Bilbao Basket casi sin opciones de salvación

la ficha del partido

Monbus Obradoiro

Partido correspondiente a la trigésimo primera jornada de la Liga Endesa. Multiusos Fontes do Sar, ante 4.824 espectadores.

Bilbao Basket

Jon Larrauri - Domingo, 6 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El base del Obradoiro, Albert Sábat (d) defiende al base belga del Bilbao Basket, Jonathan Tabu en el encuentro de la Liga ACB.

El base del Obradoiro, Albert Sábat (d) defiende al base belga del Bilbao Basket, Jonathan Tabu en el encuentro de la Liga ACB. (EFE)

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El base del Obradoiro, Albert Sábat (d) defiende al base belga del Bilbao Basket, Jonathan Tabu en el encuentro de la Liga ACB.

Bilbao- Nadie, absolutamente nadie, ejemplifica mejor que este Bilbao Basket aquello de que a perro flaco todo son pulgas. En un duelo a vida o muerte, en un escenario en el que no había término medio, el conjunto vizcaino vio romperse casi por completo el ya de por sí finísimo hilo que le mantenía conectado a un porvenir en la Liga Endesa con un triplazo de ocho metros de Albert Sabat a dos segundos del final, una puñalada que se hundió hasta el fondo del corazón de los hombres de negro y que les deja prácticamente sin vida a falta de tres jornadas para que concluya la competición -un triunfo hoy del San Pablo Burgos sobre el Zaragoza se convierte en imprescindible para mantener posibilidades, aun que sean remotísimas, más allá de quiméricas esperanzas-. En un duelo irregular en el que llegó a ganar por 18 puntos para, posteriormente, encajar un parcial de 20-2, el conjunto vizcaino, en el debut de Jaka Lakovic en su banquillo, llegó ganando por dos (67-69) a cinco segundos del final después de que Lucio Redivo anotara dos tiros libres. ¿Tenía que haber lanzado el segundo a fallar? ¿Hacer falta en la última acción para asegurar al menos la prórroga? Visto el fatal desenlace, el panorama da para opiniones y criterios de todos los gustos y colores, pero la realidad fue que el Bilbao Basket trató de defender esa última acción y Sabat, el encargado de sacar de banda en esa última jugada, se levantó a ocho metros del aro con la mano de Dejan Todorovic delante -quizás un pelín lejos por la ayuda larga de Deki para frenar a Corbacho -para anotar un tiro que amenaza con certificar el descenso a los infiernos de los hombres de negro, que acabaron igual de rotos y vacíos que esos más de 200 incondicionales que les acompañaron hasta tierras gallegas.

Lakovic apostó de salida por un quinteto bajo, con Axel Hervelle y Devin Thomas -el mejor de los visitantes ayer- formando el juego interior, pese a la presencia en las filas enemigas del gigantón Pustovyi y las cosas le fueron bien prácticamente desde el salto inicial. Pese a que Matt Thomas anotaba con continuidad en las filas locales, la conexión entre Jonathan Tabu y el poste estadounidense no solo proporcionó a los hombres de negro seis puntos prácticamente en un abrir y cerrar de ojos, sino que además generó espacios para que los tiradores pudieran percutir desde la larga distancia. El Bilbao Basket se hizo con la iniciativa en el luminoso con un triple del base belga que rompió la igualada a 11 y dejó de mirar hacia atrás aunque Thomas, en este caso Devin, se dejara por el camino tres tiros libres. Con una defensa notable y solidaria, repleta de ayudas y presta a cerrarse para que el Obradoiro no pudiera hacer valer la mayor envergadura de sus interiores, el acto inaugural se cerró con un 15-20 que incluso pudo ser mejor si Redivo, ahogado por la bocina de posesión, no hubiese fallado dos triples. Su 8 de 14 en lanzamientos, acompañado por siete asistencias, hablaba bien de la distribución de bola del conjunto vizcaino, que incluso cogió más aire en el marcador cuando Salgado inauguró el segundo cuarto con dos certeras dagas desde la línea de 6,75 (15-26). Spires trató de cerrar la vía de agua, pero los anfitriones no estaban para nada. Les costaba un mundo encontrar situaciones liberadas y se enredaban una y otra vez en la retaguardia de un Bilbao Basket que era todo entrega y pundonor. El juego perdió fugazmente la velocidad de los diez primeros minutos, pero los de Lakovic lo revitalizaron a base de acierto desde la larga distancia. Todorovic, Tabu, Mumbrú... El conjunto vizcaino, sin lanzar un solo tiro de dos puntos en todo el segundo cuarto, puso pies en polvorosa en el luminoso a triplazo limpio hasta colocar un magnífico 19-37 (parcial de 4-20) que Llovet maquilló mínimamente. El colchón de 17 puntos en el ecuador era música celestial para un equipo que, además, dejaba en cinco puntos a su rival en los últimos diez minutos.

En la reanudación, otro triple de Deki devolvió su mayor renta a los visitantes (22-40), pero el Obradoiro supo recomponer su figura ante un Bilbao Basket que limitaba al triple sus acciones. Solo seis tiros de dos intentados contra 23 lanzamientos de tres puntos era una balanza demasiado desequilibrada. En ese ecosistema, los anfitriones fueron recuperando el terreno perdido y Lakovic tuvo que llamar a capítulo a los suyos con el 28-40. Devin Thomas trató de tirar del equipo, pero esta vez eran los anfitriones los que tenían el acierto de su lado. El 35-48 supuso el último momento de lucidez para los hombres de negro, que perdieron el rumbo y, además, vieron cómo Moncho Fernández daba entrada a Corbacho en pista para que este, con ocho puntos en un abrir y cerrar de ojos, liderara un brutal parcial de 13-2 que hacía que el partido llegara a sus diez minutos finales con un ajustadísimo 48-50. Las líneas maestras habían cambiado radicalmente y el arranque del último cuarto lo confirmó. Todo fluía en las filas locales, todo era forzado en las visitantes y un nuevo 7-0 colocó el 55-50. Letal 20-2 desde aquel 35-48. Reaccionaron fugazmente los visitantes mediante dos triples de Mumbrú y Redivo y un par de acciones del argentino, lo que sumado a un extraordinario triple de Hervelle colocaba un interesantísimo 63-67 a minuto y medio del rival, pero unos pasos del belga y una falta de Thomas en el rebote permitieron empatar al Obradoiro desde los tiros libres. Con 15 segundos por jugarse, la responsabilidad recayó en Redivo y su penetración le mandó a la línea de tiros libres. Transformó ambos y el Bilbao Basket coqueteó con el triunfo, pero el destino le tenía reservado el epílogo más cruel.

dos más uno

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