Un debutante para provocar la reacción

sin nada que perder, lakovic tendrá que aplicar su bagaje como jugador en su estreno al frente de un banquillo

Un reportaje de Roberto Calvo - Martes, 1 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Jaka Lakovic, en el banquillo del Bilbao Arena.

Jaka Lakovic, en el banquillo del Bilbao Arena. (Foto: Juan Lazkano)

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Jaka Lakovic, en el banquillo del Bilbao Arena.

JAKA Lakovic (Liubliana, 9-VII-1988) fue uno de los grandes jugadores del baloncesto europeo de la primera década del siglo XXI y desde ayer es el séptimo entrenador del Bilbao Basket en sus catorce temporadas en la Liga Endesa y el tercero en la actual que empezó con Carles Duran, siguió con Veljko Mrsic y va a acabar con el esloveno en una posición que seguramente no esperaba cuando llegó a Bilbao el pasado verano. Porque su intención era aprender el oficio en un club de la máxima categoría con el propósito de seguir en el futuro el mismo camino de muchos jugadores cuando se retiran.

El Lakovic de corto fue un base extraordinario, que debutó como profesional con el Krka Novo Mesto y jugó durante casi una década en el Panathinaikos y el Barcelona. Con los culés, precisamente, ganó la liga al Bilbao Basket. Pero el Lakovic de traje y corbata no tiene ningún bagaje ni un perfil determinado. Sencillamente, porque estos cuatro partidos que dirigirá a los hombres de negro serán sus primeros como máximo responsable de un banquillo. Su último año como jugador lo pasó en el filial del Barça en la LEB Oro y pudo empezar a empaparse de las ideas de Alfred Julbe, al que la pasada temporada asistió en el junior y el segundo equipo. Además, desde el verano pasado Lakovic forma parte del cuerpo técnico de Eslovenia con la que ganó el último Eurobasket.

De lo que ha cogido de Igor Kokoskov como ayudante o de Neven Spahija, de Zeljko Obradovic, de Xavi Pascual, de Oktay Mahmuti, de Ergin Ataman, de Jure Zdovc o de Alfred Julbe, a cuyas órdenes jugó en distintos tramos de su carrera, tendrá que sacar las herramientas para provocar una reacción inmediata y sacar al Bilbao Basket de los puestos de descenso. El reto es mayúsculo para tratarse de un técnico debutante, pero su conocimiento de lo que pasa por la cabeza del jugador puede ayudarle en el empeño, aunque lo mismo se esperaba de Veljko Mrsic, un entrenador con más experiencia, y no ha funcionado.

Al margen de sus aportaciones técnicas y tácticas, en las que no cabe esperar una revolución, su prioridad será meterse en la cabeza de los jugadores, convencerles de que la empresa de ganar tres de los cuatro partidos que quedan para acabar la temporada es posible. El choque del sábado ante el Obradoiro es la llave que puede abrir esas puertas que ahora parecen cerradas y Jaka Lakovic debe aportar serenidad y confianza a una plantilla que ha tocado fondo y que tiene a varios miembros muy lejos de su mejor versión.

La tarea que se le ha encomendado es muy complicada porque no es lo mismo dirigir a juniors que a profesionales, aunque el hecho de que la haya aceptado demuestra su valentía. Lakovic se lanza al ruedo de la Liga Endesa en las peores circunstancias, pero en realidad no tiene mucho que perder y sí mucho que ganar si consigue ser el técnico que obró el milagro.

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