bilbao basket destituyen a Veljko Mrsic y colocan en su banquillo a Jaka Lakovic

Medidas desesperadas

El Bilbao Basket destituye a Veljko Mrsic y coloca en su banquillo a Jaka Lakovic, uno de sus ayudantes y novato en estas lides, como último revulsivo en la agónica lucha por la salvación

Jon Larrauri - Martes, 1 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Veljko Mrsic se retira cabizbajo tras su último partido en Miribilla, en el que el Bilbao Basket perdió contra el Morabanc Andorra. Foto: Borja Guerrero

Veljko Mrsic se retira cabizbajo tras su último partido en Miribilla, en el que el Bilbao Basket perdió contra el Morabanc Andorra. Foto: Borja Guerrero

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Veljko Mrsic se retira cabizbajo tras su último partido en Miribilla, en el que el Bilbao Basket perdió contra el Morabanc Andorra. Foto: Borja Guerrero

BILBAO- A situación desesperada, medida desesperada. El Bilbao Basket, sumido en una crisis deportiva e institucional que ha colocado a la entidad al borde del abismo en forma de descenso a la Liga LEB -y puede que algo más-, oficializó en la mañana de ayer la destitución de Veljko Mrsic como técnico de los hombres de negro -“acuerdo para poner fin de manera amistosa a la relación contractual que unía a ambas partes”, lo calificó el club- y su sustitución por Jaka Lakovic, llegado el pasado verano al conjunto vizcaino y que durante la presente temporada venía ejerciendo, junto a Jesús Ramírez, de técnico ayudante, primero de Carles Duran y posteriormente del propio Mrsic. El esloveno carece de experiencia como primer espada de los banquillos en la élite del baloncesto -anteriormente ejerció de asistente en el Barcelona B y en la selección eslovena-, lo que habla bien a las claras de lo desesperada de la medida adoptada en la planta noble de Miribilla, que puede entenderse como la última bala para tratar de reconducir una situación que parece prácticamente insalvable. Se le encomienda a un técnico novato dirigir en las últimas cuatro jornadas ligueras el destino de un Bilbao Basket que se encuentra a dos victorias de la salvación. Tan difícil de comprender como todas las decisiones de despachos adoptadas en el club desde el pasado mes de junio.

La intención de prescindir de Mrsic si el equipo caía derrotado en su visita al Unicaja llevaba encima de la mesa del consejo de administración del club desde comienzos de la pasada semana, tal y como adelantó ayer este diario. Incapaces de cerrar hace varias semanas la contratación de un jugador, Derek Needham, que sirviera de revulsivo ante la negativa dinámica del equipo, los mandatarios del Bilbao Basket barajaban la posibilidad de un nuevo relevo en el banquillo como última cartucho para revitalizar un vestuario y una entidad que, desde el exterior, parece totalmente entregada y resignada a un desenlace deportivo fatal. Finalmente, ayer se optó por el relevo, una decisión que se suma a muchas otras que este curso han puesto a prueba la capacidad de sorpresa, y también la paciencia, de una marea negra a la que en los últimos años el club ha recorrido constantemente en los malos momentos pero que ahora acumula dudas y preocupaciones que parece que nadie quiere, o puede, contestar.

La trayectoria liguera de Mrsic en el banquillo del Bilbao Basket no ha sido positiva. Sus 21 encuentros dirigidos arrojan un saldo de cinco triunfos y 16 derrotas, aunque desde los despachos del club se hacía hincapié constantemente, y hasta hace bien poco, en el buen trabajo que estaba realizando, quizás para no tener que reconocer públicamente el error cometido en noviembre al destituir a un Carles Duran que acumulaba un balance de 3-6, tenía al equipo con dos triunfos de colchón sobre el descenso y ahora, ironías de la vida, está en disposición de salvar a un Divina Seguros Joventut que parecía totalmente desahuciado hace un par de meses y que con el catalán suma seis triunfos en los últimos siete duelos. Hasta tal punto llegaba la satisfacción del club con Mrsic que hace apenas mes y medio trascendió que las dos partes habían entablado conversaciones para prolongar su relación laboral más allá del verano. De hecho, el pasado 22 de marzo, tras el triunfo ante el Betis, Raúl López, director deportivo del Bilbao Basket y uno de los grandes valedores del croata, aseguraba en Onda Vasca que el ya extécnico estaba “haciendo las cosas muy bien. Ha sido respetuoso con la situación del club y se ha implicado a tope. Si su deseo es seguir, se merece que hablemos de ello por respeto a su trabajo y porque no ha tenido tiempo para desarrollar todo lo que quiere”. Pero incluso más recientemente, hace apenas diez días, Koldo Mauraza, presidente de la entidad, afirmaba que “con Mrsic el equipo ha competido mejor, ha trabajado distinto. La apuesta ha sido acertada”. Una vez más, las palabras no concuerdan con los hechos.

O muy pronto o muy tarde La destitución de Mrsic se engloba en una serie de medidas, prácticamente todas las adoptadas desde junio, muy difíciles de entender, más por el momento que por el fondo en sí mismo. Miembros del consejo de administración y del núcleo duro del vestuario eran partidarios de destituir a Carles Duran el pasado verano, finalmente se decidió empezar el curso con él, principalmente por razones económicas, y acabó siendo despedido en noviembre con un para nada desastroso balance de 3-6 en liga, con maneras que dejaron bastante que desear y excusas dudosas tipo “hay equipo para más”, “no dábamos el nivel exigido” o “era necesario para recuperar las señas de identidad que caracterizan a este club”. Las cosas no mejoraron tras la marcha del catalán. De hecho, empeoraron a nivel clasificatorio, pero estos matices ya no fueron utilizados para cuestionar la labor del entrenador, quizás porque dirección deportiva y consejo de administración acabaron por entender, o al menos de digerir, que no había equipo para mirar hacia arriba sino para dirigir la vista hacia abajo y salvar los muebles como se pudiera. Sea como fuere, la asunción de la realidad llegó demasiado tarde, cuando apenas existía capacidad de reacción.

Cuando sí que hubo prisas -en junio, algo nunca visto en los años recientes en el baloncesto europeo- fue a la hora de cerrar una plantilla sobre la que posteriormente ha habido que llevar a cabo cuatro cambios de fichas sin que haya sido posible arreglar sus gravísimas y evidentes carencias estructurales, obligando a las arcas del club a un sobrecoste para el que no estaban preparadas. Lo barato ha acabado saliendo caro, cada decisión ha sido peor que la inmediatamente anterior y así ha llegado el club a las cuatro jornadas finales, colocando en su banquillo a un novato Lakovic en la búsqueda de un milagro.

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