empresas de demolición: una forma de vida, un negocio

Una labor demoledora

Los derribos de edificios e instalaciones facilitan la creación de nuevos solares de oportunidad en Bizkaia

Un reportaje de Alberto G. Alonso - Martes, 1 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Derribo del Parque de Atracciones de Artxanda

Derribo del Parque de Atracciones de Artxanda (Oskar M. )

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Derribo del Parque de Atracciones de ArtxandaLos primeros trabajos de desmantelamiento del Parque de Atracciones incluyeron el desmontaje de los 5.000 asientos azules del aditorium

Lasociedad avanza y evoluciona cuando genera ideas impactantes, aporta proyectos inéditos, levanta edificios como el Museo Guggenheim o la Torre Iberdrola y despliega infraestructuras como la futura estación soterrada del Tren de Alta Velocidad que se va a construir en Bilbao. Todo es nuevo en base a la construcción, pero hay quienes hacen de la labor contraria, la destrucción, su forma de vida, su negocio. Son las empresas de demolición que, aunque no parezca, también son muy necesarias para liberar espacios, sobre todo urbanos, y generar nuevas áreas de oportunidad.

Son firmas especializadas en el derrumbe de grandes estadios de fútbol, como ocurrió con el viejo San Mamés;el abatimiento de chimeneas de gran altura, como la antigua de Sefanitro;la destrucción de parte de pabellones de Dow Chemical, en Leioa;o la demolición del añorado Parque de Atracciones de Bilbao, esta última en plena ejecución encargada por la Diputación Foral de Bizkaia y que concluirá este mismo mes de mayo.

Todos estos trabajos de destrucción masiva los ha protagonizado una empresa local, Lezama Demoliciones, una firma con un cuarto de siglo de experiencia que se ha especializado en las intervenciones de derribos más complejas y difíciles.

“Nuestra filosofía es como la de la construcción, pero en sentido inverso”, relata su consejero delegado, Germán Pardo. Aporta un dato decisivo para avalarlo. “En la construcción el 5% del material con el que trabajan es residuo, el resto es el proyecto que queda en pie. En nuestro caso el 100% de los elementos son excedentes”, define. Sobrantes, residuos, escombros y morralla de todo tipo y condición que requiere efectuar una labor detectivesca antes de meter la piqueta, la imagen asociada de siempre a esta labor demoledora. Porque un proyecto moderno de derribo no es usar la maquinaria pesada, arrasar con todo y llevar los restos a un vertedero como se hacía antaño.

“Lo más importante de nuestro trabajo es la labor medioambiental”, explica Germán Pardo a la hora de detallar cómo se acomete un encargo tipo en su empresa.

“Lo primero es analizar cada uno de los productos que te vas a encontrar en las instalaciones y si, por ejemplo, encuentras unos bidones abandonados con un contenido que es desconocido, se tienen que tomar unas muestras, las cuales se envían al laboratorio para determinar su origen y llevarlo a un tratamiento adecuado”.

Es lo que se denomina una auditoría medioambiental que en función del tamaño del proyecto puede suponer varias semanas de inspecciones, análisis, retirada y separación a mano de elementos como fluorescentes, marcos de ventana, elementos plásticos o los techos falsos de las oficinas.

Cuando esta inicial fase concluye, y el jefe de obra certifica que todo está retirado adecuadamente, entonces este equipo pasa a la siguiente unidad de trabajo y en la primera entra el equipo de la piqueta y la pinza hidráulica de demolición. Esta es la fórmula con la que están trabajando en el desmantelamiento ecológico del viejo parque de Atracciones de Bilbao, una fórmula verde de demoliciones que se instauró ya hace unos quince años y que la sociedad demanda, además de estar obligada por ley.

“Ahora gestionamos el 100% de los residuos a tratar, de los cuales el 98% se reciclan y el resto va a plantas de gestión especializadas”, detalla el responsable de la firma mostrando la certificación ISO correspondiente y que renuevan anualmente.

Plantas móviles de reciclado Una de las herramientas que permiten alcanzar este alto nivel de reciclaje es la utilización de las plantas móviles de reciclado de hormigón. En síntesis son grandes trituradoras de este material que compone mayoritariamente todos los edificios que atacan, de forma que lo dejan desmenuzado en diferentes grados de espesor para su posterior uso en rellenos de la propia obra de demolición u otras ajenas que lo requieran.

“Conseguimos dos ventajas ambientales”, especifica Germán Pardo. “Por un lado, si no se reciclara este material tendría que ir a un vertedero, generando un gasto de transporte y un consumo de recurso en el depósito. Por otro, el que necesitara esos rellenos tendría que comprarlos en la cantera, afectando al medio natural con su extracción”, detalla.

Este sobrante machacado es analizado antes de su uso para certificar la ausencia de contaminación por algún elemento que se haya colado, tal y como están efectuando en el parque cercano a Artxanda. En este caso, con el hormigón resultante de la demolición de los edificios como las oficinas, el restaurante o el pequeño zoo se ha conseguido rellenar la piscina que se construyó en torno al escenario de manera que toda la zona va a quedar colmatada y llana.

La firma afincada en Trapagaran está especializada en demoliciones industriales y de empresas petroquímicas que le han llevado a recorrer toda la península y buena parte de Francia. Uno de sus trabajos más espectaculares tuvo lugar en Asturias con el desmantelamiento de una planta integra de la multinacional química Dupont incluida una unidad de procesamiento de 70 metros de altura y 3.000 toneladas de hierro que la componía.

“Esta parte fue compleja y tuvimos que abatir todo el bloque de una vez usando un explosivo de origen militar compuesto por un dardo de cobre que cortó a la vez todos sus pilares de sujeción”, comenta mientras muestra un vídeo con la espectacular maniobra.

En este especial trabajo también hay tiempo para la añoranza y el sentimiento. Se nota cuando Pardo recuerda que “también demolimos San Mamés”. Reconoce que “fue algo muy especial” por varias razones. Cuenta que primero “por la forma de trabajar ya que se solapaba el campo nuevo con el viejo y hubo que hacerlo en dos fases” y segundo “porque todo ello se hizo con una presión social increíble”.

Además, efectuaron la retirada íntegra del arco, una maniobra que requirió mucho trabajo previo. “Realizamos una labor de ingeniería anterior al izamiento analizando de forma exhaustiva los esfuerzos del material, cómo iba a aguantar en su bajada, cálculos del comportamiento de las orejetas cuando se soltara...” y por eso todo salió todo según lo previsto.

Con la sinceridad en su tono relata que “cuando sé que detrás de un trabajo nuestro hay un proyecto posterior nuevo me da menos pena, pero sí me afecta la demolición de un complejo, como es ahora el Parque de Atracciones que, además de traer muchos recuerdos, se desconoce si va a tener nueva utilidad”.

Al detalle

La cifra

98%

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