Alimentando la economía circular

Desde hace un año se recuperan enseres en buen estado que se venden hasta un 95% más barato en la red

Martes, 1 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Trapagaran- “Nuestra actividad es de demolición, pero la verdad es que en la actualidad se nos puede considerar más gestores ambientales que otra cosa”, asegura Pardo en una declaración específica de intenciones.

Pero no solo se quedan en esta tarea ya muy socializada. “Ahora estamos dando un paso más allá con la que podíamos denominar demolición 2.0, o lo que es lo mismo la llamada economía circular”, añade con visión de futuro.

Desde hace un año aproximadamente, la firma se ha involucrado en la recuperación de todos aquellos efectos y materiales en buen estado que se encuentren en el desarrollo de su labor antes de que entren a trabajar excavadoras y trituradoras.

“Para nosotros pueden ser, por ejemplo, 15 euros de beneficio, pero otra persona en cualquier sitio le puede dar una segunda vida a ese producto y encima comprado barato”, describe solidario.

Por ello “antes de realizar las auditorías ambientales llevamos a cabo una inspección previa con el objetivo de catalogar todo lo que pueda ser reutilizado. Y hay más de lo que parece, es increíble”, asegura convencido. Una mesa, un ordenador, las luminarias de unas oficinas, una grúa en buen estado... todo es susceptible de revenderse con ahorros de hasta un 95% de coste sobre el precio en la calle. “Es un paso más en el reciclaje que es mucho más atractivo porque creamos economía, movemos dinero y los productos no van a vertedero”, aclara.

Para gestionar todo este stock cuentan con un socio especializado encargado de recoger todos estos efectos y ponerlos a la venta en una plataforma de Internet. Un trabajo que se toman muy en serio. Si es necesario, cada producto es testado para comprobar que es operativo, luego se etiquetan con hologramas y marcas de agua, algunas visibles y otras ocultas, y finalmente reciben una certificado de su origen para que no pueda ser vendido a precio de mercado libre y como garantía además la trazabilidad de todo el proceso.

“Las empresas de gran tamaño tienen un gran interés en esta nueva fórmula porque cada vez apuestan más por lo que llaman responsabilidad social corporativa”, asegura.

Y, luego, la guinda de este pastel reciclador está las subastas solidarias que se organizan. Pardo explica que “planteamos al promotor de los trabajos la recuperación de cierta cantidad de objetos que tengan una historia detrás o puedan ser adquiridos por la nostalgia que provoquen”. Después la gente puja y el beneficio obtenido se entrega a la ONG o asociación benéfica con la que trabaje o tenga relación la promotora. “Así se involucra a todo el mundo”, concluye el responsable de la firma. - Alberto G. Alonso

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