Darlo todo no es suficiente

El Bilbao Basket se aleja del pelotón de la permanencia cuando la meta se acerca y ya no es suficiente con dejar una imagen aseada en los partidos

Un reportaje de Roberto Calvo - Lunes, 30 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Lucio Redivo trata de progresar hacia canasta ante la pegajosa defensa de Alberto Díaz.

Lucio Redivo trata de progresar hacia canasta ante la pegajosa defensa de Alberto Díaz. (Reportaje fotográfico: ACBPhoto/M. Pozo y Efe)

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Lucio Redivo trata de progresar hacia canasta ante la pegajosa defensa de Alberto Díaz.

DESPUÉS de muchas semanas mirando a los demás, el Bilbao Basket casi los ha perdido de vista. Desde ayer, ocupa puesto de descenso y ya no depende de sí mismo para lograr la permanencia. Es la consecuencia de una trayectoria descendente a la que ha sido imposible poner freno. Es un querer y no poder, un darlo todo que no alcanza porque ese todo es escaso ante según qué rivales y en según qué tipo de partidos. Cuando hace unas semanas, Veljko Mrsic dijo que los triunfos del Bilbao Basket dependían en gran parte de lo que hicieran los rivales, muchos se llevaron las manos a la cabeza, pero no era más que un retrato del equipo. Quizás inoportuno, pero ajustado a la realidad.

Por mucho que desde hace un tiempo hayan abundado en Miribilla las terapias de grupo, las charlas motivacionales y otro tipo de fórmulas, en el baloncesto hay que meter un balón por el aro o impedir que el rival lo haga y para ello hay que contar con unos recursos que tienen que ver con el talento y el conocimiento del juego. Al Bilbao Basket no le sobran, precisamente, y se hace difícil creer en que pueda encontrarlos en lo que queda de temporada porque las medidas desesperadas raramente dan resultado. Esos recursos a veces se multiplican por la confianza, que llega a su vez a través de las victorias y hace que todos parezcan mejor de lo que son, o de lo que eran hasta hace poco. El ejemplo claro es el Joventut, que se ha puesto a ganar y ha salido del pozo por sus propios medios y méritos.

En el deporte profesional no suele haber casualidades. Todo son consecuencias de las decisiones tomadas y no tomadas y también de las herramientas que se utilizan. Se ha dicho muchas veces, como una excusatio non petita, que el Bilbao Basket se entrena bien, algo que a estos niveles se debe dar por supuesto. Entonces, hay que poner en la balanza la calidad y los hombres de negrosalen perdiendo de forma evidente. Ayer el Unicaja empezó a tope y tomó trece puntos de ventaja en apenas ocho minutos. A la vuelta del descanso, los de Joan Plaza hicieron exactamente lo mismo. El resto del partido fue una muestra de que el todo no llega, de que el Bilbao Basket en muchos partidos ni siquiera es capaz de llegar a los cinco últimos con opciones de ganar. Y esa sensación de haber puesto todo de tu parte para ni siquiera llegar a la orilla no hace más que aumentar la frustración y generar ese círculo vicioso en el que el Bilbao Basket, y también sus seguidores, llevan metidos toda la temporada.

detalles baldíos Ayer en Málaga el equipo de Mrsic reaccionó de la mano de algunas buenas conexiones entre Javi Salgado y Álex Mumbrú y de una racha de acierto de Lucio Redivo, pero en cuanto el balón pasó por otras manos la defensa del Unicaja lo tuvo muy fácil. Cuando el marcador se fue a los quince puntos de desventaja, la victoria se hizo imposible. El Bilbao Basket tuvo un cambio de ritmo para empatar, pero no tuvo dos. El hecho de que el técnico no hiciera cambios en el último cuarto resulta significativo del estado en el que está la plantilla y de que el técnico sigue buscando sin encontrar lo que necesita. El Unicaja falló seis tiros en el primer cuarto, pero reboteó cuatro. Y es que el Bilbao Basket sigue sufriendo para cerrar su pintura. Mickell Gladness no encuentra quién la cubra las espaldas cuando debe abandonar la zona porque el sistema de ayudas no funciona ni tampoco esas defensas en zona que obligan al estadounidense a salir a las esquinas.

Los hombres de negro tiraron de orgullo para recortar la desventaja en el último cuarto, pero ya no les vale con dar una imagen aseada en una de las canchas más duras de la Liga Endesa. A estas alturas se echan de menos las victorias, eso que separa a los buenos de los malos equipos, la permanencia del descenso. Si el equipo necesita ganar tres partidos, como sostiene el entrenador, la cosa está complicada porque el Bilbao Basket solo ha sumado dos victorias en los últimos catorce partidos. Toca agarrarse a que la reacción llegue a tiempo, pero en el deporte no existe al azar, sobre todo después de un esfuerzo de nueve meses. El conjunto de Miribilla lleva encima una mochila que le está empequeñeciendo, en la que se puede leer “ahora o nunca” desde hace muchas semanas. Quizás ahora que parece que está todo perdido, que ya no hay nada más que perder, puede aparecer otra versión de un conjunto al que el pelotón se le está marchando cuando la meta se acerca.

etiquetas: bilbao basket

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