CICLOS DE SEIS HORAS

La apertura del canal adquiere ya velocidad de crucero en Deusto

El agua de la ría entra casi hasta la mitad del solar excavado
A la draga que trabaja desde hace mes y medio se une mañana otra para extraer 3.500 metros cúbicos diarios de tierra

Alberto. G. Alonso - Lunes, 30 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Demolido el muelle de la Ribera de Deusto, la draga ‘Omvac 12’ entró ayer en la zona del solar para extraer la tierra y que la ría cuente con dos cauces. Fotos: Oskar González

Demolido el muelle de la Ribera de Deusto, la draga ‘Omvac 12’ entró ayer en la zona del solar para extraer la tierra y que la ría cuente con dos cauces. Fotos: Oskar González

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Demolido el muelle de la Ribera de Deusto, la draga ‘Omvac 12’ entró ayer en la zona del solar para extraer la tierra y que la ría cuente con dos cauces. Fotos: Oskar González

Bilbao- El agua de la ría ya entra hasta casi la mitad de la gran parcela excavada para abrir el canal de Deusto. Cuando está la marea alta la vista es espectacular. Mañana se incorporará una segunda draga para aumentar la capacidad de extracción de los excedentes. Y esta semana también arranca la extracción de la capa superficial, la más contaminada, del segundo sector de los tres en que se han dividido los trabajos.

“La apertura del canal ha cogido ya ritmo”, aseguró ayer el concejal de Obras, Servicios y Rehabilitación Urbana, Ricardo Barkala, a bordo del Omvac 12, la draga trabaja en la zona desde hace mes y medio. Una velocidad de crucero en el tajo que permitió al concejal asegurar que “en octubre esperamos que el agua de la ría pase por debajo del puente Frank Gehry”.

En apenas diez días, la demolición del muelle de la Ribera de Deusto y la lógica entrada del agua a la zona de excavación, más el trabajo continuado de 24 horas de la draga, han acelerado de manera muy perceptible las obras.

“No es una zona complicada para trabajar”, explicó el capitán del barco, Juan Fernández, un coruñés de Corruvedo que lleva nueve años al mando de embarcaciones de este tipo. Bajo sus órdenes tiene tan solo a tres hombres por turno: el jefe de máquinas, un marinero y el dragador, el que maneja la grúa que se mueve sobre una plataforma a lo largo del barco por encima de la bañera donde deposita la carga que extrae. Un barco especial que, como antiguo capitán mercante, el concejal Barkala no hacía más que alabar. Su trabajo es sencillo y complicado a la vez, ya que actúa sobre una parcela de 490 metros de largo por 75 de ancho, donde excavará hasta llegar a los diez metros de profundidad.

Ciclos de seis horas El ciclo de trabajo, que dura alrededor de seis horas, comienza cuando se introduce la draga en la zona de carga del canal para recoger la tierra mediante un pulpo ubicado en el extremo de la pluma. En cada izada, o “pulpada” como lo denominan en el argot, “recogemos más de treinta toneladas”, dice el capitán. Ignacio Corral es el dragador e indica que “de momento no hemos encontrado nada raro, excepto algún tronco enterrado”.

Tras dos horas y media de extracciones, se llena la bañera a tope con alrededor de 900 metros cúbicos. Es cuando toca zarpar aguas abajo hasta el puerto en Santurtzi, navegando a unas 16 millas por hora, casi treinta kilómetros por hora.

En la zona designada por la Autoridad Portuaria, donde irá su espigón central, el Omvac 12 se deshace de su carga simplemente abriendo por la mitad longitudinalmente su gran bodega. Vaciada la draga enfila su proa de nuevo hasta Zorrotzaurre para repetir el operativo. Un trabajo que tiene como hora tope las 23.00 horas en la zona urbana para evitar molestias a los vecinos y sobre todo al Hospital cercano del Igualatorio Médico Quirúrgico. Eso no significa que de madrugada no bajen por la ría con el barco cargado y efectúen labores de mantenimiento de la embarcación. “Al trabajar las 24 horas los siete días de la semana aquí todos sabemos hacer de todo”, indica el encargado del barco, Juan Otero. Por eso muestra con orgullo el taller del que está dotado la draga “para solucionar cualquier problema, porque el barco no puede estar parado por una avería”.

Durante los dos meses que dura su asignación, la tripulación duerme, come, trabaja y descansa en una draga que por su juventud, fue botada en 2015, cuenta con todos los servicios y tecnologías de navegación.

Mañana se incorporará a la labor otra draga algo más pequeña, la Ardenza, pero capaz de transportar en cada singladura otros 800 metros cúbicos de excedentes. La coordinación entre ambas embarcaciones (una navegará mientras la otra extraerá el material) supondrá duplicar el impulso. Las previsiones apuntan a poder extraer más de 3.500 metros cúbicos de tierra diarios. Así se podrá cumplir el calendario y recoger los 260.000 metros cúbicos previstos que quedarán tras retirar la capa superior del gran solar, la detectada con más contaminación y que, tras su extracción es enviada en camiones a empresas de reciclaje.


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