El cambio digital

¿Miedo a la inteligencia artificial?

Alex Rayón - Jueves, 3 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 13:42h

Sí respeto y ética. Por fortuna,los humanos todavía tenemosel monopolio de la idea y lasintenciones

EN febrero de 1996 tenía once años. Jugaba al ajedrez, por lo que presencié delante de la televisión y a través del teletexto las partidas que mi gran ídolo Gary Kasparov jugaba frente a la máquina Deep Blue de IBM. El campeón mundial Kasparov perdió la primera partida, pero finalmente remontó para vencer 4- 2. Al año siguiente, hubo una revancha, con un resultado más ajustado: 3.5-2.5. Todo el planeta comenzábamos a observar, atónitos, cómo una máquina, podía ganar a uno de nuestros ídolos. Kasparov, escribió más tarde que él pensaba ganar “pasara lo que pasara”, puesto que “solo se trataba de una máquina estúpida”. Tras estas dos partidas, suavizó su opinión: “Pude sentir un nuevo tipo de inteligencia al otro lado de la mesa”.

Comencé ahí a interesarme por un nuevo campo: la inteligencia de las máquinas. Muchos pensaban que se trataba sólo de máquinas que, por fuerza bruta, simulaban y calculaban posibles jugadas. Pero su inteligencia iba más allá. Quise estudiar informática para entender este mundo que comenzaba.

En 2011 llegó otro hito que me marcó. IBM Watson, otro “programa inteligente”, reta a los mejores concursantes de la historia del concurso Jeopardy. La fuerza bruta no iba a ser suficiente dado que es un juego más complejo alrededor de palabras. IBM Watson vence. En 2016, llegó el último gran hito en este terreno: AlphaGo de Google vence a Lee Sedol, uno de los mejores jugadores del GO, otro juego complejo donde la intuición humana ayuda mucho. Algunas jugadas que AlphaGo decide son calificadas por algunos expertos de errores. Nada más lejos de la realidad: son jugadas imprevisibles que no se copian de partidas vistas con anterioridad en la historia. Estamos claramente ante un nuevo tipo de inteligencia.

En este contexto, muchos y muchas se preguntan si estos sucesos pudieran estar vislumbrando un mundo en el que la inteligencia artificialmente desarrollada por estas máquinas y programas pudieran constituir una amenaza. ¿En qué campos? En el trabajo, en la vida del día a día, en el fin del monopolio de inteligencia que tenemos, etc. No es baladí la reflexión. La Inteligencia Artificial (IA) es una forma de automatizar decisiones y acciones muy avanzada.

La historia de la informática se había desarrollado con reglas de programación muy exactas. En una calculadora, cuando pulsamos 2+2, la regla concreta saca un 4. Sin embargo la IA actual es mucho más abstracta, donde todo son “dependes”. Cuando le digo a Google Maps que me lleve de Bilbao a Gasteiz, el programa no calcula con una regla exacta cómo hacerlo: mide el contexto (congestión de tráfico, actividades que vaya a haber alrededor, posibles accidentes, la climatología, los precedentes para ese día y hora en esa vía, etc.) y nos devuelve qué hacer de manera óptima. Es decir, el sistema de IA aprende a evaluar lo que está ocurriendo, y decide qué hacer. Esto sí es novedoso en la historia. Los casos que se han introducido al comienzo de este artículo, son ejemplos de inteligencias artificiales específicas. No soninteligencias generales. Sin embargo, sí realizan tareas para las que los humanos necesitamos inteligencia. Lo que tienen de novedad los sistemas de inteligencia contextual como Google Maps es que no requieren de grandes cantidades de datos y mucho tiempo de aprendizaje para ser óptimos (y ganar así a Kasparov). La nueva manera de aproximarnos a ello es aprender de los datos que estos programas generan mientras deciden. Es lo que se conoce como el aprendizaje por refuerzo.

A finales de 2017 salió una nueva versión de AlphaGo. Una versión que no se había entrenado con el histórico de las mejores partidas ganadas al juego Go. Había sido programado con el aprendizaje por refuerzo que hablábamos. En tres días ganó al mejor jugador de la historia, Lee Sedol, por 100-0. Y muchos empiezan a hablar del “miedo” de todo lo que está sucediendo. La mayoría de las situaciones a las que nos enfrentamos los humanos en la vida no es un juego con reglas, donde hay un inicio y un fin. Por ello, muchos hablan de la amenaza que pueda suponer que las máquinas ya sean capaces de “aprender sobre la marcha”, adaptándose al contexto y cada situación. No estoy tan seguro de que debamos tener tanto miedo. Sí respeto y ética. Por fortuna, los humanos todavía tenemos el monopolio de la idea y las intenciones. Las máquinas todavía no se autoprograman ni idean qué quieren hacer. Siempre hay humanos en su concepción, que tienen unas ambiciones y unos planes.

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