La RGI, a debate

Pongamos en valor la RGI y mejoremos su cobertura

Con motivo del proceso de modificación de la normativa sobre la Renta de Garantía de Ingresos (RGI), DEIA abre un espacio de análisis y opinión en colaboración con Begirada Elkartea para acoger diferentes puntos de vista sobre el asunto.

Pablo González Gutiérrez - Sábado, 28 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

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EL pasado 31 de mayo, la consejera de Empleo y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, abrió el proceso de modificación de la normativa reguladora de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI), con la presentación en comisión parlamentaria del “Documento de Bases para la Mejora de la Renta de Garantía de Ingresos”.

Ante la revisión de uno de los pilares del sistema de protección social del que dota Euskadi y tomando como referencia el mencionado documento de bases, en Sareen Sarea adoptamos una posición inicial y de consenso dentro del Tercer Sector Social de Euskadi, que presentamos en la Mesa de Diálogo Civil el 17 de julio, remitimos a los grupos parlamentarios y, presentaremos en breve en el Parlamento Vasco.

La RGI nace en Euskadi en 1989 como una herramienta de “último recurso” que reconoce el derecho básico de toda persona de asegurarse unos estándares mínimos de vida. La política de garantía de ingresos vela porque todas las personas dispongan en todo momento de los recursos económicos necesarios para satisfacer aquellas necesidades de las que no se ocupa, o no suficientemente, otra política social. Una de las señas de identidad del Estado de Bienestar en Europa, donde se reconoce un efecto positivo que no se circunscribe a las personas directamente beneficiarias, sino que contribuye a paliar los efectos de la crisis, a estabilizar la economía y a generar un crecimiento económico adicional.

En Euskadi, la Renta de Garantía de Ingresos (RGI), la perciben más de 60.000 hogares, una de cada cuatro personas desempleadas, y ejerce un impacto positivo para rebajar las tasas de pobreza y reducir la desigualdad social, permitiendo que más 71.000 personas no crecen ese abismo, y que más de 63.000 personas que siguieron siendo pobres pese al cobro de la prestación social, suavizasen la caída.

Al igual que en el caso europeo, en el caso vasco, los efectos de la RGI se extienden al conjunto de la economía del país, en la generación de empleo (27.000 puestos de trabajo) durante los primeros años de la crisis y en el PIB de la CAPV, que sería un 2% inferior en ausencia de dicha prestación.

La RGI ha contribuido, por tanto, a paliar las situaciones de exclusión personal, social y laboral, y a facilitar la inclusión de quienes carecen de los recursos personales, sociales o económicos suficientes para el ejercicio efectivo de los derechos sociales de ciudadanía, pero también ha tenido efectos positivos directos sobre el conjunto de la ciudadanía.

La RGI es una herramienta del sistema de protección social a preservar, a poner en valor, mejorable en el cómo se gestiona y cómo se aplica para ser más eficaz y eficiente, pero sin cuestionar su valor originario: la solidaridad.

Los logros obtenidos no han impedido, no obstante, un aumento significativo de la pobreza y la exclusión en el contexto de la crisis de los últimos años. Persisten las situaciones más graves de precariedad, que afectan al 4,9% de la población, mientras que continúa creciendo el volumen de población que no accede a las prestaciones, cerca de 60.000 personas.

La sociedad vasca tiene más pobreza y exclusión que antes de 2008, pero no se debe exclusivamente al efecto de la crisis, dado que antes de la misma, ya había en torno a un 20% de la población en riesgo. Ello es debido a que al menos para la mitad de las personas perceptoras de la RGI, se reparten entre pensionistas y personas que están trabajando, pero con escasa calidad en el empleo.

El empleo sigue siendo un importante generador de inclusión, pero no puede elevarse a la única solución para todas las personas en exclusión social y perceptoras de la RGI. El futuro inmediato nos muestra una economía capaz de crecer sin generar empleo, impulsada por avances tecnológicos, de la robótica y las nuevas aplicaciones de la inteligencia artificial, bajo la amenaza de un desempleo estructural y empleo precarizado. Es necesario adaptar los mecanismos de inclusión y cohesión social a un contexto diferente al de la aprobación de la Ley hace diez años. Y es imprescindible el desarrollo pendiente y eficaz del derecho a la inclusión social.

En Sareen Sarea estamos abiertos a colaborar para avanzar y perfeccionar el sistema de garantía de ingresos e inclusión social para una mejor cobertura.

Y consideramos ineludible una campaña de defensa y puesta en valor del sistema de garantía de ingresos y para la inclusión social, al tiempo que procure eliminar el estigma y los prejuicios respecto a las personas perceptoras, que no lo olvidemos, ejercen un derecho, tan legítimo como el derecho a la educación o a la atención sanitaria.


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