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esta tarde partido ante la real en anoeta (16:15 horas)

El derbi de Iñigo Martínez

El central acapara el morbo en Anoeta ante su exequipo y que exigirá al jugador y Athletic un ejercicio de máxima solvencia para imponerse

Pako Ruiz - Sábado, 28 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Iñigo Martínez, en los compases iniciales del entrenamiento de ayer del conjunto rojiblanco. Foto: Juan Lazkano

Iñigo Martínez, en los compases iniciales del entrenamiento de ayer del conjunto rojiblanco. Foto: Juan Lazkano

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Iñigo Martínez, en los compases iniciales del entrenamiento de ayer del conjunto rojiblanco. Foto: Juan Lazkano

bilbao- Un derbi en Anoeta se saborea históricamente con una salsa única para la ocasión. Especialmente es así en Donostia, donde se conoce que los partidos ante el Athletic se prepararan y se visten de una pasta especial. La situación clasificatoria de ambos se relega a un segundo plano. El de hoy, incluso, tiene poco impacto en la tabla, quizá un pelín más para la Real, que albergaría mínimas opciones de aspirar a un billete para la Europa League en caso de sellar el triunfo. Los dos conjuntos llevan un camino paralelo y decepcionante a la vez. Sufrieron sendos batacazos en la Copa a las primeras de cambio frente a quipos de Segunda División B (Lleida y Formentera, respectivamente), su recorrido en liga deja mucho que desear y se marcharon de la competición continental con más pena que gloria, aunque más marcado en el caso realista, que abandonó el torneo en una eliminatoria antes que los rojiblancos. Por ello, el duelo de hoy ofrece sobre todo un matiz simbólico, como una manera de blanquear un curso con muchos puntos negros acumulados en el viaje, por lo que los tres puntos se celebrarían como una pequeña alegría que, además, dolería al lado damnificado de la A-8.

El choque vecinal apenas guarda trascendencia clasificatoria, ante lo cual pasan a cobrar más protagonismo los nombres propios. El del derbi de esta tarde deja un rastro bien acentuado. Es el de Iñigo Martínez, que encarna casi el demonio para una mayoría de la masa social txuri-urdin desde el pasado 30 de enero, cuando se oficializó el fichaje del central por el Athletic a cambio de 32 millones de euros. Entonces, el entorno realista y el propio jugador tenían señalado en rojo el momento de este partido por diferentes razones. Han pasado tres meses de aquella histórica operación, con récord de desembolso para la entidad bilbaina, y el tiempo no ha cerrado heridas. Iñigo, que jugó como realista el derbi de San Mamés el último 16 de diciembre (Mikel Balenziaga sufrió una importante lesión que le tuvo casi tres meses en el dique seco), asume lo que le espera en Anoeta, que le recibirá con una perceptible hostilidad y con un reguero de réplicas de billetes con su rostro a modo e imagen de lo que ocurriera en su día con Joseba Etxeberria.

A Iñigo le aguarda una encerrona ambiental y, de paso, al Athletic. El de Ondarroa está hecho de otra pasta y, según insisten los que le conocen, no le debe afectar semejante presión. Es más, le puede motivar mucho más. Los derbis le encienden como futbolista, como así lo retrató cuando defendía los colores de la Real y de lo que puede dar fe el conjunto rojiblanco, al que ha batido en dos ocasiones, aunque en ninguna de ellas sirvió para que su exequipo puntuara ante los leones. El central asume que la lupa se detendrá en su figura desde incluso minutos antes de que arranque el derbi. Va en su sueldo y forma parte de este espectáculo. José Ángel Ziganda no duda de su solvencia y se entiende que el técnico ha recogido información sobre la Real de primera mano. La marcha de Iñigo de Donostia está aún muy fresca, conoce al dedillo a la plantilla txuri-urdin y al propio Imanol Alguacil, que dijo comprender al vizcaino durante su comparecencia de ayer en Zubieta.

nueva liberaciónEs un derbi con nombre propio, pero que también está abierto a sensaciones colectivas. El Athletic se presenta en Anoeta cinco días después de firmar un nuevo fiasco frente al Levante en San Mamés, que se ha convertido en una casa de tortura para los jugadores de Ziganda, que, en cambio, sí se liberan cuando comparecen lejos de Bilbao. Por lo menos es esa la percepción que se proyecta a tenor de sus actuaciones más recientes como visitantes. La exhibición en el Estadio de la Cerámica y el meritorio empate sellado en el Santiago Bernabéu se entendía como signos de recuperación y que a la vez enganchaban al Athletic a la lucha por Europa, si bien todo se ha quedado en agua de borrajas con los petardazos ante el Deportivo y el mencionado con el Levante, que sitúan a los rojiblancos en la mayor de las vulgaridades y en una posición que deja en mal lugar a un conjunto demasiado errante y cuyo proyecto deportivo se fija exclusivamente en conocer al inquilino del banquillo la próxima temporada y los probables refuerzos que llegarían con él.

A la espera de ejecutarse esos movimientos en los despachos, a Ziganda y a este Athletic les restan cuatro jornadas para bajar la persiana a un curso inestable y desilusionante en lo deportivo. El derbi se lee como una cuestión íntima y el vestuario se ha conjurado para tirar de una versión igual o muy parecida a la de las visitas al Villarreal y el Real Madrid, que tan buen sabor de boca dejaron en el personal. Si el juego se acerca al de esas dos referencias, el Athletic tendría mucho ganado en Anoeta, lo que es un aviso para la Real, que se siente muy fuerte en su guarida, como así lo acentuó con la goleada frente al Atlético de Madrid en su anterior presencia en Donostia, donde no ha encajado gol alguno en los dos encuentros con Alguacil como técnico y con un saldo de ocho tantos a favor, dato que también debe manejar Ziganda, sabedor de que el cuadro donostiarra cuenta con argumentos suficientes para hacer un roto a cualquiera.

El Athletic ha de ser fiel a sí mismo, al Athletic de los últimos duelos de viajero. Con Aduriz aún en la enfermería, Williams volverá a ser la referencia ofensiva y que tan bien funcionó en Vila-Real y en Madrid, en tanto que en la medular se puede dar algún retoque, ya sea en banda, con opciones para Lekue, o en la zona ancha, donde Mikel Rico podría tener alguna posibilidad de entrar en el once. En la zaga no se intuyen novedades, ya que el cuarteto de los partidos postreros ha funcionado, salvo, eso sí, en el choque ante el Levante, que asomó desajustes fatales, lo que quizá dé una nueva presencia a Yeray en detrimento de Unai Núñez. Sea como fuere, el derbi pivotará en torno a Iñigo.

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