Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia

Acoso escolar animado

El Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia cierra hoy su 16ª edición con la proyección de ‘El silencio roto’, un documental con testimonios reales sobre el bullying

Un reportaje de Harri Fernández - Viernes, 27 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La cineasta Piluca Baquero, ayer, durante la presentación de su documental ‘El silencio roto’.

La cineasta Piluca Baquero, ayer, durante la presentación de su documental ‘El silencio roto’. (Foto: Rubén Plaza)

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La cineasta Piluca Baquero, ayer, durante la presentación de su documental ‘El silencio roto’.

Los testimonios de los niños eran lo más importante. Así lo reconoció ayer Piluca Baquero, directora del documental El Silencio Roto sobre el acoso escolar y sus consecuencias en el actual sistema de educación. El filme podrá verse hoy, fuera de concurso, en la última jornada de las 16ª edición del Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia.

Baquero entrevista a niños que han sufrido acoso escolar, a adultos que lo sufrieron en su día, a psicólogos, a médicos y a educadores, entre otros. En el caso de los más jóvenes usa audios reales de las entrevistas que realizó durante un año y que superpone a animaciones hechas por Javier de Juan. Según explicó ayer, la directora consideraba “importante” reflejar testimonios reales con preservar la identidad de las víctimas.

El documental cuenta con hasta tres testimonios reales -otros muchos se quedaron en la mesa de montaje- y también se muestra una cuarta historia “dramatizada”, la de María, que sirve de hilo conductor para todo el documental. Esta tiene seis años y acaba de llegar a su nuevo colegio y desde el comienzo empieza a ser objeto de bullying. Baquero comentó sobre este cuarto caso animado que si bien es “una especie de dramatización”, no deja de ser la unión de muchos testimonios y fiel reflejo del acoso que padecen el 24% de los alumnos del Estado, según datos de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar.

Con la inclusión de los dibujos animados y los audios de testimonios reales -que la directora recopiló durante un año- lo que quería la cineasta era buscar un equilibrio entre los declaraciones de los niños y su intimidad. “Quería que los propios niños nos fueran enseñando las distintas caras de los abusos”, indicó.

El origen de este documental tiene una raíz personal para Baquero. No en vano, su propia hija sufrió acoso por parte de toda su clase en el colegio. Al enterarse, la cineasta acudió a la dirección del centro escolar para denunciar el caso. No obstante, en vez de intentar solucionar la situación, el director les indicó que lo mejor era que la niña “abandonase el centro”. Ante este hecho, Baquero decidió rodar un documental con esta temática y poner de manifiesto que los profesores no están lo suficientemente “formados”.

Baquero decidió “confiar en el sistema” y mantuvo a su hija en el centro educativo y reconoció que es “lo peor” que podía haber hecho. El centro aplicó el protocolo contra el acoso escolar y los compañeros comenzaron a culpabilizar a la víctima de la expulsión de sus abusadores.

La cineasta consideró que el colegio no lo hizo con “mala fe”, pero insistió en que el problema se encuentra en que los profesores y también los padres no están preparados para una situación de este tipo, al tiempo que indicó que también hay que prestar atención a los acosadores dado que “son niños que también tiene problemas”.

¿Y qué hacer ante un caso de abuso? Baquero apostó por la “prevención” y también por la “mediación”. En este sentido, explicó que cuando un caso de bullying “estalla” es muy difícil reconducirlo, y que a veces la intervención de alumnos mayores como “mediadores” puede ayudar a solucionar la situación mucho mejor que si participan los adultos. “Cuando ha estallado es irrecuperable. La mediación es para no llegar al final”, explicó.

También consideró que los colegios deben destinar parte del programa lectivo a enseñar a los niños a “convivir”, a “aprender a vivir en sociedad”. En este sentido, también aludió a aquellos alumnos o padres que aún siendo conscientes de los casos de abuso no hacen nada. A su juicio, “también son responsables”.

julia juánizEl silencio roto es un documental en el que ha participado la montadora navarra Julia Juániz, que en la última edición del Zinemaldia recibió el premio Zinemira.

La directora explicó que Juániz ha sido “fundamental” en el desarrollo de la película y que ambas se conocen de hace tiempo. Baquero explicó que hay directores que se niegan a cortar partes de su metraje y que discuten con los montadores. Afirmó con cierto humor que nunca pensó que sería una de esas personas hasta que Juániz le empezó a decir qué partes debían quedarse fuera del montaje final. “Ha sido una colaboración con ella”, afirmó.

Baquero también comentó que el éxito de la película ha venido solo y que no ha necesitado hacer promoción para que le pidan pases en festivales o centros educativos.

Aun y todo reconoció que las televisiones públicas con las que ha contactado se han mostrado “muy cobardes”, dado que solo han aceptado emitir el documental si se aplicaban ciertos “cambios”. “Los medios que tienen repercusión no quieren saber nada”, sentenció disgustada la cineasta.

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