‘7 días en entebbe’

En pleno corazón del conflicto

En 1976 un avión de air france fue secuestrado, y desviado al aeropuerto de entebbe (uganda), por cuatro terroristas que pedían la liberación de más de 50 presos palestinos.

Un reportaje de Frank Martín - Viernes, 27 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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INSPIRADO en hechos reales, el thriller 7 días en Entebbeparte de un histórico acto de terrorismo para conducir al espectador hacia una de las misiones de rescate de rehenes más audaces. Porque era el verano de 1976 cuando cuatro secuestradores -dos palestinos y dos radicales alemanes de izquierdas-, se hicieron con el control en pleno vuelo de un avión de Air France que cubría el trayecto Tel Aviv-París. El avión fue desviado a Entebbe, Uganda, donde los aterrados pasajeros pasaron a convertirse en moneda de cambio en un pulso político. Y a medida que la posibilidad de encontrar una solución política parece desvanecerse, el gobierno israelí pone en marcha un ambicioso plan para liberar a los prisioneros.

Según apunta el cineasta José Padilha -Bus 174, Narcos-, uno de los motivos que le atrajo del proyecto fue ver cómo “esos siete días de 1976 arrojaron una luz esclarecedora sobre muchos problemas que seguimos afrontando en la actualidad en torno al enfrentamiento de Israel y Palestina”. Porque en su opinión, aquel asalto en Entebbe -a pesar de su alabado éxito militar- ha tenido muchas consecuencias imprevistas, como el que Benjamín Netanyahu, actual primer ministro de Israel, decidiese meterse en política. “Su hermano Yoni murió en aquel asalto y esa operación influyó tanto en la carrera como en la política de Benjamín”, concreta Padilha.

Otra de las claves de la historia la encontró en la relación entre los secuestradores y sus rehenes, ya que esta convivencia forzada hizo que varios de los terroristas se cuestionaran las premisas de lo que estaban haciendo. “¿Fue el caso de que, al menos en parte, el éxito militar conseguido en Entebbe se debió a los propios rehenes?”, reflexiona el cineasta, quien afirma que le apasiona los vínculos entre los secuestradores alemanes, Böse y Kuhlman, con sus homólogos palestinos. “Están luchando en el mismo bando de algún modo”, concluye.

El terrorista Wilfried Böse, uno de los ejes en la película, está interpretado por el hispanoalemán Daniel Brühl. El actor destaca la complejidad psicológica del guion de la película y señala que este deja “muy claro qué fue lo que motivó a cada uno de los grupos implicados”, tanto el grupo de secuestradores como el gobierno que se niega a negociar con los palestinos y diseña la operación.

Para preparar el rodaje, el equipo se documentó con libros de grupos radicales alemanes, pero también contaron con un antiguo soldado que participó en el asalto, quien les narró de forma exacta cómo transcurrió todo y a qué se enfrentaron. Porque como concluye el director, esta es una historia de conflictos: “Conflictos internacionales y conflictos políticos, el conflicto entre secuestradores y pasajeros, conflictos entre los secuestradores alemanes y palestinos... Y dentro de cada conflicto sucede algo sorprendente”. Y la resolución de cada uno de ellos, ahora en los cines.

etiquetas: criticas de cine

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