Bilbao Basket 72-82 Morabanc Andorra

Ya ha llegado el lobo a Miribilla

la nueva derrota del bilbao basket eleva al máximo la preocupación entre sus fieles aficionados

Un reportaje de Roberto Calvo - Lunes, 23 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Las gradas de Miribilla se tiñeron ayer de gestos de tristeza y abatimiento por una nueva derrota de su equipo.

Las gradas de Miribilla se tiñeron ayer de gestos de tristeza y abatimiento por una nueva derrota de su equipo. (Borja Guerrero)

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Las gradas de Miribilla se tiñeron ayer de gestos de tristeza y abatimiento por una nueva derrota de su equipo.Las gradas de Miribilla se tiñeron ayer de gestos de tristeza y abatimiento por una nueva derrota de su equipo.

YA está aquí el lobo del descenso. Y no debería pasar nada por reconocerlo. Después de muchas jornadas tratando de esquivar esa realidad que se veía venir, la mayoría del público que acudió ayer a Miribilla se marchó para casa temiéndose lo peor. No es que el Bilbao Basket volviera a perder, que eso también se podía esperar porque el rival era mejor, sino que no ve la manera de que lo pueda hacer en estas jornadas en las que está en juego su futuro en la Liga Endesa después de catorce temporadas. Han pasado ya todos los rivales directos y a los hombres de negro ya no les quedan partidos para marcar las diferencias. Siguen dependiendo de sí mismos, aún con todo, pero mucha parte de su destino deportivo también está en manos de lo que puedan hacer los otros equipos implicados en la lucha por la salvación.

En este tramo del curso, cuando casi todos se juegan algo y no salen adelante los débiles, hay que hacer las cosas muy bien para poder sumar victorias porque nadie regala nada. Los de Veljko Mrsic las hicieron en varios tramos del partido, con buena circulación de balón y determinación para ejecutar, pero no cuando las cosas se pusieron tensas de verdad, que fue en el último cuarto. Ya había ocurrido en el segundo cuando Albicy ejerció de vitamina para el Andorra y con algunas acciones defensivas y mucho rigor en ataque permitió a su equipo recortar una desventaja de 35-24 e impedir que los locales cogieran esa confianza que ahora mismo les hace falta como el aire que respiran.

Tras el 61-60, los del Principado dieron una vuelta de tuerca en defensa y cortaron de cuajo el movimiento de balón y, con ello, las ilusiones del Bilbao Basket. Una canasta fácil tras pérdida y tres triples seguidos cuando los hombres de negro trataban de ordenar su defensa dieron carpetazo al asunto y los últimos cinco minutos fueron un ejercicio de impotencia por parte de los vizcainos, que ahora mismo no tienen recursos físicos y tácticos para recuperar esas desventajas a la heroica. Esas zonas mal ejecutadas que solo provocan canastas del rival, esos posteos de Mumbrú con los otros ocho jugadores a su espalda y los espacios mal definidos y esas pérdidas en jugadas de fondo y banda, muy similares a las que el equipo ya cometió en el partido de la primera vuelta y que también costaron la derrota, son errores recurrentes que, según parece, tienen complicado remedio en una plantilla con carencias evidentes, pero además muy justita de fe en lo que hace. Ni las terapias de grupo, en cancha o fuera de ellas, ni las charlas motivadores de Alex Txikon parecen surtir efecto en un grupo que lo que necesita son victorias.

Al final, el Andorra se encontró con un final de partido muy plácido, que seguramente no esperaba un rato antes, y para los aficionados llegaron unos minutos muy largos en los que hubo tiempo para ver llegar al animal con sus grandes orejas y sus fauces bien abiertas. Les habían dicho que no, que no iba a pasar, y al final ha llegado ese día en el que mirar la clasificación produce más preocupación que otra cosa, sobre todo si se piensa que el entrenador que tuvo que salir de Bilbao ha conseguido reflotar al Joventut, que hace unas semanas parecía enterrado.

gestos para analizar Por mucho que los aficionados acudan en masa y pongan de su parte, incluso con una iniciativa tan bien intencionada como dudosa de instalar unas huchas para pedir, aún más, dinero al sufrido seguidor con la excusa del pagar la última multa que le ha puesto la ACB, los problemas que afectan al Bilbao Basket solo se van a solucionar en la cancha y en los despachos. Por eso hubo tiempo también para buscar interpretaciones al hecho de que por primera vez en ni se sabe cuánto tiempo asistieran al palco los principales responsables políticos de Bizkaia y Bilbao. Seguramente, no fue algo casual. Quizás es que esa preocupación por el futuro del club se ha extendido más allá de los habituales a Miribilla, que bastante han hecho ya para sostener el tinglado. Y es ese tipo de gestos y respuestas son las que espera el público, porque está claro que el club no puede salir de esta, y sobre todo de lo que le venga en el futuro, en solitario.

Hay que agarrarse a aquello de que más vale tarde que nunca para trata de expulsar al lobo del entorno de Miribilla. Después de 29 jornadas transcurridas, el Bilbao Basket no ha pisado aún la zona de descenso, pero también es verdad que solo ha ganado dos partidos de los últimos trece que ha jugado. Se puede ver el vaso medio lleno o medio vacío, con los mismos argumentos para una cosa que para lo otra. Pero si las caras son el espejo del alma, ayer en Miribilla, desde la cancha al más alto rincón de la grada, solo reflejaban pena e inquietud. Porque el deporte profesional entiende mucho de victorias y muy poco de buenas intenciones.

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